Nuestra profunda conexión con el universo implica relacionarnos con los elementos que, como nosotros, lo pueblan. Entre todos los entes con los que compartimos este singular planeta, las piedras y minerales que habitan sus entrañas han sido usados desde tiempos inmemoriales por reyes, magos, chamanes, adivinos y otros poderosos con distintos fines, y han sido elegidos por su rareza y hermosura.

Independientemente de los poderes metafísicos que hemos atribuido a los minerales (energéticos, mágicos, psíquicos, rituales o curativos), éstos habitan el imaginario de los hombres como símbolos, brillantes tesoros rodeados de historias y mitos, pedazos de nuestro planeta en los que hemos depositado nuestras más puras fantasías y metáforas, y es por esta razón que a todas luces pueden llamarse mágicos.

A continuación una pequeña lista de piedras y gemas que tienen singulares historias que contar…

Obsidiana

Tallado desde hace miles de años y en casi todas las culturas del mundo, este vidrio volcánico ha sido convertido en espejos, dagas, espadas, platos y artículos ornamentales de toda clase. Por su uso durante las guerras, esta piedra tenía simbolismos bélicos en las culturas mesoamericanas. Su imponente y misteriosa negrura (tal vez) la han convertido en un amuleto de protección.

Piedra de luna

Los romanos creían que esta piedra capturaba los rayos de la Luna en su interior, y de ahí su nombre y uso en ornamentos (además de su asociación, tanto en la cultura griega como en la latina, con deidades lunares femeninas). Ha sido utilizada como una piedra, profundamente femenina, para comunicarse con los dioses, y como acompañante de ritos adivinatorios.

Jade

Su intenso color la hace una de las piedras más usadas en la creación de joyería, y la etimología de su nombre (ilia, “entrañas” en latín) la relaciona con los riñones, pues antiguamente fue utilizada para tratar males en estos órganos. Además, el jade se usó con fines ceremoniales y también decorativos en las civilizaciones china, india, olmeca y maya. Actualmente se utiliza como amuleto para atraer la buena fortuna, la prosperidad y la abundancia.

Turquesa

Extremadamente valiosa por su rareza y hermoso color, su nombre proviene de Turquía, lugar desde donde era llevada a Europa en tiempos remotos. Por su parte, los aztecas la llamaron chalchihuitl, palabra que podría traducirse como “la que ha sido perforada” (pues así era usada en su joyería). En tiempos más modernos, la turquesa es una piedra utilizada por clarividentes y en rituales adivinatorios.

Amatista

Este cuarzo de tonos morados es usado como amuleto de protección y también favorece la meditación. Su nombre es el resultado de un mito griego: Dionysos, dios del vino y el desenfreno, se enamoró de la doncella llamada Amethystos, pero ella deseaba mantenerse casta; para ayudarla, la diosa Artemisa la transformó en una piedra blanca. Dionysos, humillado, vertió entonces vino sobre la piedra, que tomó el color morado que tiene hasta el día de hoy.

Zafiro

Piedra de la intuición y la comunicación con el mundo espiritual, su rareza, su azul profundo (aunque también existen zafiros amarillos, rosas y anaranjados) y espectacular brillo la hacen uno de los minerales más valiosos del mundo. Es la gema del mes de septiembre y fue asociada, en el mundo latino, con el planeta Saturno.

Rubí

Piedra del amor y la valentía, afrodisíaca por antonomasia, la presencia de hierro y cromo en este valioso mineral es responsable de su hipnotizante color rojo (también producto de procesos químicos de oxidación). Así, no es una casualidad que el nombre de este mineral venga del latín ruber, que significa “rojo”. En algunas culturas de Asia, los rubíes eran usados para decorar armaduras, vainas de espadas y se colocaban, en ocasiones, en los cimientos de los edificios para asegurar su futuro y resistencia.

Ópalo

Se trata de una de las piedras (clasificada como mineraloide, no mineral) más bellas por los hermosos colores tornasol que ostenta, generados por su capacidad de difracción de la luz. Su nombre, según los expertos, hace referencia a Ops, esposa de Saturno y diosa de la fertilidad en la mitología griega; otros sostienen que su nombre deriva de la palabra griega que en español resultaría en la voz “opaco”, una característica del ópalo. En la Edad Media era usada como amuleto para la buena fortuna, porque se creía que contenía las virtudes de todas las demás gemas. En épocas más recientes se ha utilizado como generadora de creatividad e inspiración.

Esmeralda

Su rango de color va del verde amarillento al verde azulado, y es considerada la piedra de la intuición, el amor y la abundancia. La esmeralda es una de las gemas más valiosas y reverenciadas. De acuerdo con una leyenda, tras sus viajes por América, Hernán Cortés volvió con una gran cantidad de esmeraldas a Europa. Una de ellas fue tallada con la cita bíblica Natos Mulierum non surrexit maior (“Entre aquellos nacidos de mujer, no se ha levantado otro mayor”) a petición de Cortés; para muchos cercanos al conquistador, el sacrilegio de marcar una piedra tan hermosa causó las derrotas de Cortés e incluso la muerte del rey Carlos IX de Francia.

Diamante

El diamante, tal vez la piedra más valiosa y también la más dura, tiene también el nombre más bello del mundo. La palabra adamant, voz griega de la que nace su nombre, significa “irrompible”, “incorruptible” o “no conquistable”. En la Edad Media los diamantes eran considerados las lágrimas de los dioses, y por eso fueron amuletos para la buena fortuna en las guerras. Esta piedra es hasta hoy considerada un objeto que, además de ser uno de los ornamentos más lujosos del mundo dotado de múltiples simbolismos, favorece la claridad mental y la iluminación espiritual, una que se asemeja a lo prístino de su apariencia.

 

*Imágenes: Wikimedia Commons

Nuestra profunda conexión con el universo implica relacionarnos con los elementos que, como nosotros, lo pueblan. Entre todos los entes con los que compartimos este singular planeta, las piedras y minerales que habitan sus entrañas han sido usados desde tiempos inmemoriales por reyes, magos, chamanes, adivinos y otros poderosos con distintos fines, y han sido elegidos por su rareza y hermosura.

Independientemente de los poderes metafísicos que hemos atribuido a los minerales (energéticos, mágicos, psíquicos, rituales o curativos), éstos habitan el imaginario de los hombres como símbolos, brillantes tesoros rodeados de historias y mitos, pedazos de nuestro planeta en los que hemos depositado nuestras más puras fantasías y metáforas, y es por esta razón que a todas luces pueden llamarse mágicos.

A continuación una pequeña lista de piedras y gemas que tienen singulares historias que contar…

Obsidiana

Tallado desde hace miles de años y en casi todas las culturas del mundo, este vidrio volcánico ha sido convertido en espejos, dagas, espadas, platos y artículos ornamentales de toda clase. Por su uso durante las guerras, esta piedra tenía simbolismos bélicos en las culturas mesoamericanas. Su imponente y misteriosa negrura (tal vez) la han convertido en un amuleto de protección.

Piedra de luna

Los romanos creían que esta piedra capturaba los rayos de la Luna en su interior, y de ahí su nombre y uso en ornamentos (además de su asociación, tanto en la cultura griega como en la latina, con deidades lunares femeninas). Ha sido utilizada como una piedra, profundamente femenina, para comunicarse con los dioses, y como acompañante de ritos adivinatorios.

Jade

Su intenso color la hace una de las piedras más usadas en la creación de joyería, y la etimología de su nombre (ilia, “entrañas” en latín) la relaciona con los riñones, pues antiguamente fue utilizada para tratar males en estos órganos. Además, el jade se usó con fines ceremoniales y también decorativos en las civilizaciones china, india, olmeca y maya. Actualmente se utiliza como amuleto para atraer la buena fortuna, la prosperidad y la abundancia.

Turquesa

Extremadamente valiosa por su rareza y hermoso color, su nombre proviene de Turquía, lugar desde donde era llevada a Europa en tiempos remotos. Por su parte, los aztecas la llamaron chalchihuitl, palabra que podría traducirse como “la que ha sido perforada” (pues así era usada en su joyería). En tiempos más modernos, la turquesa es una piedra utilizada por clarividentes y en rituales adivinatorios.

Amatista

Este cuarzo de tonos morados es usado como amuleto de protección y también favorece la meditación. Su nombre es el resultado de un mito griego: Dionysos, dios del vino y el desenfreno, se enamoró de la doncella llamada Amethystos, pero ella deseaba mantenerse casta; para ayudarla, la diosa Artemisa la transformó en una piedra blanca. Dionysos, humillado, vertió entonces vino sobre la piedra, que tomó el color morado que tiene hasta el día de hoy.

Zafiro

Piedra de la intuición y la comunicación con el mundo espiritual, su rareza, su azul profundo (aunque también existen zafiros amarillos, rosas y anaranjados) y espectacular brillo la hacen uno de los minerales más valiosos del mundo. Es la gema del mes de septiembre y fue asociada, en el mundo latino, con el planeta Saturno.

Rubí

Piedra del amor y la valentía, afrodisíaca por antonomasia, la presencia de hierro y cromo en este valioso mineral es responsable de su hipnotizante color rojo (también producto de procesos químicos de oxidación). Así, no es una casualidad que el nombre de este mineral venga del latín ruber, que significa “rojo”. En algunas culturas de Asia, los rubíes eran usados para decorar armaduras, vainas de espadas y se colocaban, en ocasiones, en los cimientos de los edificios para asegurar su futuro y resistencia.

Ópalo

Se trata de una de las piedras (clasificada como mineraloide, no mineral) más bellas por los hermosos colores tornasol que ostenta, generados por su capacidad de difracción de la luz. Su nombre, según los expertos, hace referencia a Ops, esposa de Saturno y diosa de la fertilidad en la mitología griega; otros sostienen que su nombre deriva de la palabra griega que en español resultaría en la voz “opaco”, una característica del ópalo. En la Edad Media era usada como amuleto para la buena fortuna, porque se creía que contenía las virtudes de todas las demás gemas. En épocas más recientes se ha utilizado como generadora de creatividad e inspiración.

Esmeralda

Su rango de color va del verde amarillento al verde azulado, y es considerada la piedra de la intuición, el amor y la abundancia. La esmeralda es una de las gemas más valiosas y reverenciadas. De acuerdo con una leyenda, tras sus viajes por América, Hernán Cortés volvió con una gran cantidad de esmeraldas a Europa. Una de ellas fue tallada con la cita bíblica Natos Mulierum non surrexit maior (“Entre aquellos nacidos de mujer, no se ha levantado otro mayor”) a petición de Cortés; para muchos cercanos al conquistador, el sacrilegio de marcar una piedra tan hermosa causó las derrotas de Cortés e incluso la muerte del rey Carlos IX de Francia.

Diamante

El diamante, tal vez la piedra más valiosa y también la más dura, tiene también el nombre más bello del mundo. La palabra adamant, voz griega de la que nace su nombre, significa “irrompible”, “incorruptible” o “no conquistable”. En la Edad Media los diamantes eran considerados las lágrimas de los dioses, y por eso fueron amuletos para la buena fortuna en las guerras. Esta piedra es hasta hoy considerada un objeto que, además de ser uno de los ornamentos más lujosos del mundo dotado de múltiples simbolismos, favorece la claridad mental y la iluminación espiritual, una que se asemeja a lo prístino de su apariencia.

 

*Imágenes: Wikimedia Commons