Hace poco más de 2,500 años, la época en que el príncipe Siddhartha Gautama, el Buda histórico comenzó a compartir sus enseñanzas ante grupos de afortunados alumnos que decidían seguirlo, estas palabras fueron legadas de generación en generación, como tradición oral, y hoy en día el budismo las reconoce más como un método que una doctrina; uno que busca el desarrollo pleno de la mente humana.

El budismo, en todas sus ramificaciones, proviene de ese mismo momento, del flujo de enseñanzas que se originó hace más de dos milenios. El Buda ofreció a sus seguidores un entendimiento coherente tanto de la realidad condicionada como de la realidad última, y meditaciones altamente efectivas que transforman el conocimiento en experiencia. Así la práctica se vuelve relevante en la vida diaria y puede conducirnos a una felicidad duradera. La meta de las enseñanzas del Buda es el completo desarrollo del potencial innato de nuestro cuerpo, habla y mente, en beneficio nuestro y de los demás.

Las siguientes son algunas premisas indispensables, tomadas de sus enseñanzas, para llevar una vida cotidiana congruente y lo más liviana posible. Pueden parecer simples o incluso obvias –más ahora que la red esta sobrepoblada de citas carpe diem y hemos dejado en gran medida de procesarlas-– pero están envueltas en resonancia y exactitud.

1. Las palabras tienen el poder tanto de herir como de sanar.

2. Sólo perdemos a lo que nos aferramos.

3. Nadie nos puede salvar más que nosotros mismos.

4. Sé gentil con todos.

5. Lo que piensas es lo que eres y serás.

6. Controla tu mente o ella te controlará a ti.

7. La espiritualidad no es un lujo, es una necesidad.

8. Escoge bien a tus amigos.

9. Busca la paz en ti mismo.

10. La verdad siempre tiene una manera de salir a la luz.

11. Nadie merece más tu amor que tú mismo.

Hace poco más de 2,500 años, la época en que el príncipe Siddhartha Gautama, el Buda histórico comenzó a compartir sus enseñanzas ante grupos de afortunados alumnos que decidían seguirlo, estas palabras fueron legadas de generación en generación, como tradición oral, y hoy en día el budismo las reconoce más como un método que una doctrina; uno que busca el desarrollo pleno de la mente humana.

El budismo, en todas sus ramificaciones, proviene de ese mismo momento, del flujo de enseñanzas que se originó hace más de dos milenios. El Buda ofreció a sus seguidores un entendimiento coherente tanto de la realidad condicionada como de la realidad última, y meditaciones altamente efectivas que transforman el conocimiento en experiencia. Así la práctica se vuelve relevante en la vida diaria y puede conducirnos a una felicidad duradera. La meta de las enseñanzas del Buda es el completo desarrollo del potencial innato de nuestro cuerpo, habla y mente, en beneficio nuestro y de los demás.

Las siguientes son algunas premisas indispensables, tomadas de sus enseñanzas, para llevar una vida cotidiana congruente y lo más liviana posible. Pueden parecer simples o incluso obvias –más ahora que la red esta sobrepoblada de citas carpe diem y hemos dejado en gran medida de procesarlas-– pero están envueltas en resonancia y exactitud.

1. Las palabras tienen el poder tanto de herir como de sanar.

2. Sólo perdemos a lo que nos aferramos.

3. Nadie nos puede salvar más que nosotros mismos.

4. Sé gentil con todos.

5. Lo que piensas es lo que eres y serás.

6. Controla tu mente o ella te controlará a ti.

7. La espiritualidad no es un lujo, es una necesidad.

8. Escoge bien a tus amigos.

9. Busca la paz en ti mismo.

10. La verdad siempre tiene una manera de salir a la luz.

11. Nadie merece más tu amor que tú mismo.

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