¿Qué quiere decir hoy, en nuestros días, “ser humano”? ¿Pertenecer a una especie zoológica? ¿Compartir una serie de valores y prácticas culturales? ¿Se trata de creencias irracionales o ideológicas sobre un origen común? ¿O por el contrario, es el resultado de un largo proceso de evolución cultural para la construcción de una identidad plural?

La pregunta por lo humano no es de respuesta sencilla. El ambientalista y documentalista Yann Arthus-Bertrand se dio a la tarea de abrir la pregunta hacia el público más amplio posible a través del filme HUMAN, estrenado simultáneamente en la Asamblea General de las Naciones Unidas y distribuido bajo licencia de libre acceso a través de YouTube.

Aunque están disponibles diversas versiones de la película, la versión “estándar” de 3 horas de duración consiste en varias series de entrevistas a personas de muy diversas procedencias: desde campesinos franceses hasta convictos adolescentes, desde enfermeras del frente de batalla hasta expresidentes, y desde niños en pobreza extrema hasta extremistas radicales, este proyecto parece nutrirse de la idea de escuchar la voz de todos, o bien, exponer en toda su crudeza las similitudes y diferencias entre el espectador y los demás.

human-by-yann-arthus-bertrand
Esta idea de pluralidad y otredad ya fue explorada en un trabajo previo de Arthus-Bertrand, 7 Billion Others, del cual derivan las 40 preguntas hechas a más de 2,000 voluntarios para HUMAN. Las preguntas abarcan todo tipo de temas, dando pie a diversos comentarios al respecto, como la guerra y la paz, la desigualdad, el amor, la familia, la educación y el futuro del mundo.

Cabe señalar que en las entrevistas que vemos en pantalla no proporcionan ningún indicio que identifique a la persona que habla. No conocemos el nombre, edad, nacionalidad o religión de quienes aparecen, a menos que ellos y ellas sean quienes lo indiquen; esta aparente invisibilización de los rasgos de identidad de los sujetos en escena es, para el director, una forma de escuchar más atentamente las historias que ellos mismos tienen que contar.

Lo anterior no debe confundirse con una falsa idea de objetividad: el cuestionario mismo sienta ciertas pautas argumentales e ideológicas, sin que por ello parezca que los sujetos son llevados a contestar o suavizar cuestiones que pueden ser peligrosas e incluso ilegales en sus países de origen, como la homosexualidad, el homicidio o las relaciones extramaritales. El cuestionario, más que homologar a todos los sujetos que aparecen, sirve como un punto de partida común para que cada uno se abra de acuerdo a su necesidad y disponibilidad vital.

Se trata de una poderosa exploración sobre los diversos modos en que las personas lidian con las emociones, en ocasiones con una especificidad aterradora. Podemos ver combatientes y excombatientes relatando vivencias terribles, así como criminales sentenciados a cadena perpetua. Estas vivencias se contrastan con otras que tienen que ver con la creación de lazos familiares y culturales, con el papel del clima en la vida de la comunidad (una preocupación constante para el director), todo ello entremezclado con impresionantes paisajes aéreos, lo que pretende funcionar como un tiempo de reflexión para el espectador. Como dice el mismo Arthus-Bertrand, asomarse al espejo humano puede ser agotador, aunque también revelador.

 

 

*Imágenes: HUMAN (2015), Yann Arthus-Bertrand

¿Qué quiere decir hoy, en nuestros días, “ser humano”? ¿Pertenecer a una especie zoológica? ¿Compartir una serie de valores y prácticas culturales? ¿Se trata de creencias irracionales o ideológicas sobre un origen común? ¿O por el contrario, es el resultado de un largo proceso de evolución cultural para la construcción de una identidad plural?

La pregunta por lo humano no es de respuesta sencilla. El ambientalista y documentalista Yann Arthus-Bertrand se dio a la tarea de abrir la pregunta hacia el público más amplio posible a través del filme HUMAN, estrenado simultáneamente en la Asamblea General de las Naciones Unidas y distribuido bajo licencia de libre acceso a través de YouTube.

Aunque están disponibles diversas versiones de la película, la versión “estándar” de 3 horas de duración consiste en varias series de entrevistas a personas de muy diversas procedencias: desde campesinos franceses hasta convictos adolescentes, desde enfermeras del frente de batalla hasta expresidentes, y desde niños en pobreza extrema hasta extremistas radicales, este proyecto parece nutrirse de la idea de escuchar la voz de todos, o bien, exponer en toda su crudeza las similitudes y diferencias entre el espectador y los demás.

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Esta idea de pluralidad y otredad ya fue explorada en un trabajo previo de Arthus-Bertrand, 7 Billion Others, del cual derivan las 40 preguntas hechas a más de 2,000 voluntarios para HUMAN. Las preguntas abarcan todo tipo de temas, dando pie a diversos comentarios al respecto, como la guerra y la paz, la desigualdad, el amor, la familia, la educación y el futuro del mundo.

Cabe señalar que en las entrevistas que vemos en pantalla no proporcionan ningún indicio que identifique a la persona que habla. No conocemos el nombre, edad, nacionalidad o religión de quienes aparecen, a menos que ellos y ellas sean quienes lo indiquen; esta aparente invisibilización de los rasgos de identidad de los sujetos en escena es, para el director, una forma de escuchar más atentamente las historias que ellos mismos tienen que contar.

Lo anterior no debe confundirse con una falsa idea de objetividad: el cuestionario mismo sienta ciertas pautas argumentales e ideológicas, sin que por ello parezca que los sujetos son llevados a contestar o suavizar cuestiones que pueden ser peligrosas e incluso ilegales en sus países de origen, como la homosexualidad, el homicidio o las relaciones extramaritales. El cuestionario, más que homologar a todos los sujetos que aparecen, sirve como un punto de partida común para que cada uno se abra de acuerdo a su necesidad y disponibilidad vital.

Se trata de una poderosa exploración sobre los diversos modos en que las personas lidian con las emociones, en ocasiones con una especificidad aterradora. Podemos ver combatientes y excombatientes relatando vivencias terribles, así como criminales sentenciados a cadena perpetua. Estas vivencias se contrastan con otras que tienen que ver con la creación de lazos familiares y culturales, con el papel del clima en la vida de la comunidad (una preocupación constante para el director), todo ello entremezclado con impresionantes paisajes aéreos, lo que pretende funcionar como un tiempo de reflexión para el espectador. Como dice el mismo Arthus-Bertrand, asomarse al espejo humano puede ser agotador, aunque también revelador.

 

 

*Imágenes: HUMAN (2015), Yann Arthus-Bertrand