La cartografía es una ficción deslumbrante. Quizá, una buena parte de su belleza radica en que hacer mapas ha sido y es la manera más concreta que hemos hallado de representar espacios irrepresentables —ya sea por sus dimensiones o por sus volúmenes—. El (fantasioso) acuerdo que implica el uso de un mapa es también un pacto de imaginación que tiene una historia de miles de años y que ha generado incontables y avasalladoras obras pictóricas (un ejemplo de ello son estos planos).

El caso de los mapas antiguos es quizá más fascinante aún. Éstos son registros de cómo los hombres han concebido los territorios con el paso del tiempo; son testigos de cómo nuestras posibilidades de explorar y conocer nuestro mundo han evolucionado. Un curioso ejemplo de esto son las islas fantasma, ínsulas espectrales que aparecieron en mapas de otras épocas y cuya existencia de desmintió en algún momento, tras lo cual desaparecieron —aunque su huella, en medio del mar, aún existe—.

A propósito de los mapas antiguos y su inevitable comparación con los que existen en la actualidad (y cuya precisión es innegable), existe un proyecto de la New York Public Library (NYPL) a través de The Lionel Pincus & Pricess Firyal Map Division, llamado Open Access Maps. Este gigantesco y generoso esfuerzo ha puesto a disposición de los usuarios de internet más de 20 mil mapas antiguos.

Además, esta colección virtual de planos permite comparar gráficamente los mapas antiguos con sus equivalentes en planos satelitales actuales, a través de un procedimiento conocido como georectificación.

mapas1
De nombre map warper, la inverosímil herramienta del sitio ofrece la posibilidad de cotejar los territorios gráficamente y de esta manera no sólo conocer las imprecisiones de los mapas antiguos, sino también apreciar cómo los mismos espacios se han transformado con los siglos, en un ejercicio que podría parecer un viaje en el tiempo Además, este sistema permite descargar los mapas que los usuarios han rectificado. Por la cantidad de planos que forman parte de la colección digital de la NYPL, el trabajo de rectificación de todos ellos está aún inconcluso, por lo cual la famosa biblioteca invita a los usuarios de internet a participar.

Finalmente, y por tratarse de mapas antiguos y libres de derechos de autor, el sitio ofrece la posibilidad de descargarlos en alta resolución. Este proyecto, cuyo equipo lleva alrededor de 15 años escaneando mapas, es un regalo tanto para aquellos expertos y académicos de la cartografía antigua, como para cualquier amante de la belleza que habita los mapas antiguos, representaciones de una de las ficciones más espectaculares que ha dado la imaginación humana.

 

 

 

Imágenes: NYPL’s Open Access Maps

La cartografía es una ficción deslumbrante. Quizá, una buena parte de su belleza radica en que hacer mapas ha sido y es la manera más concreta que hemos hallado de representar espacios irrepresentables —ya sea por sus dimensiones o por sus volúmenes—. El (fantasioso) acuerdo que implica el uso de un mapa es también un pacto de imaginación que tiene una historia de miles de años y que ha generado incontables y avasalladoras obras pictóricas (un ejemplo de ello son estos planos).

El caso de los mapas antiguos es quizá más fascinante aún. Éstos son registros de cómo los hombres han concebido los territorios con el paso del tiempo; son testigos de cómo nuestras posibilidades de explorar y conocer nuestro mundo han evolucionado. Un curioso ejemplo de esto son las islas fantasma, ínsulas espectrales que aparecieron en mapas de otras épocas y cuya existencia de desmintió en algún momento, tras lo cual desaparecieron —aunque su huella, en medio del mar, aún existe—.

A propósito de los mapas antiguos y su inevitable comparación con los que existen en la actualidad (y cuya precisión es innegable), existe un proyecto de la New York Public Library (NYPL) a través de The Lionel Pincus & Pricess Firyal Map Division, llamado Open Access Maps. Este gigantesco y generoso esfuerzo ha puesto a disposición de los usuarios de internet más de 20 mil mapas antiguos.

Además, esta colección virtual de planos permite comparar gráficamente los mapas antiguos con sus equivalentes en planos satelitales actuales, a través de un procedimiento conocido como georectificación.

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De nombre map warper, la inverosímil herramienta del sitio ofrece la posibilidad de cotejar los territorios gráficamente y de esta manera no sólo conocer las imprecisiones de los mapas antiguos, sino también apreciar cómo los mismos espacios se han transformado con los siglos, en un ejercicio que podría parecer un viaje en el tiempo Además, este sistema permite descargar los mapas que los usuarios han rectificado. Por la cantidad de planos que forman parte de la colección digital de la NYPL, el trabajo de rectificación de todos ellos está aún inconcluso, por lo cual la famosa biblioteca invita a los usuarios de internet a participar.

Finalmente, y por tratarse de mapas antiguos y libres de derechos de autor, el sitio ofrece la posibilidad de descargarlos en alta resolución. Este proyecto, cuyo equipo lleva alrededor de 15 años escaneando mapas, es un regalo tanto para aquellos expertos y académicos de la cartografía antigua, como para cualquier amante de la belleza que habita los mapas antiguos, representaciones de una de las ficciones más espectaculares que ha dado la imaginación humana.

 

 

 

Imágenes: NYPL’s Open Access Maps