Este lugar sí existe y está en Italia. Es una de las pocas iniciativas cuasiutópicas que acaban por volverse realidad, porque la mayoría se queda en maqueta o, si logra construirse, rara vez se parece al boceto. 25 Verde fue diseñado por el gran arquitecto Luciano Pia, y es un edificio de 5 pisos disfrazado del más fresco de los bosques.

La construcción ocupa toda una esquina de la ciudad de Turín para fortuna de los habitantes, que ven su homogéneo paisaje interrumpirse e iluminarse con cientos de maderas y plantas. Pero no es solo la belleza lo que determina a 25 Verde. Su estructura genera una transición entre el exterior y el interior: tiene 150 árboles que absorben casi 200,000 litros de dióxido de carbono por hora. Esto por supuesto protege a los residentes de la contaminación, pero también los protege del ruido de las calles. Y la progresión temporal de los árboles, que fueron escogidos cuidadosamente para crear un microclima perfecto y bajar unos grados la temperatura ambiente, bloquean los rayos del sol durante el verano mientras dejan pasar la luz cálida del invierno.

En los cinco pisos del edificio hay 66 unidades; cada una se beneficia de las terrazas y vegetación justo afuera de sus ventanas y muros. Es como un sueño infantil, hermoso, improbable. Una casa en un árbol imaginada de la mejor manera posible para existir en una ciudad.

Este lugar sí existe y está en Italia. Es una de las pocas iniciativas cuasiutópicas que acaban por volverse realidad, porque la mayoría se queda en maqueta o, si logra construirse, rara vez se parece al boceto. 25 Verde fue diseñado por el gran arquitecto Luciano Pia, y es un edificio de 5 pisos disfrazado del más fresco de los bosques.

La construcción ocupa toda una esquina de la ciudad de Turín para fortuna de los habitantes, que ven su homogéneo paisaje interrumpirse e iluminarse con cientos de maderas y plantas. Pero no es solo la belleza lo que determina a 25 Verde. Su estructura genera una transición entre el exterior y el interior: tiene 150 árboles que absorben casi 200,000 litros de dióxido de carbono por hora. Esto por supuesto protege a los residentes de la contaminación, pero también los protege del ruido de las calles. Y la progresión temporal de los árboles, que fueron escogidos cuidadosamente para crear un microclima perfecto y bajar unos grados la temperatura ambiente, bloquean los rayos del sol durante el verano mientras dejan pasar la luz cálida del invierno.

En los cinco pisos del edificio hay 66 unidades; cada una se beneficia de las terrazas y vegetación justo afuera de sus ventanas y muros. Es como un sueño infantil, hermoso, improbable. Una casa en un árbol imaginada de la mejor manera posible para existir en una ciudad.

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