Desde que fue concebido, el racionalismo logró imponerse como casi la única manera de acercarse a la realidad para explorarla y entenderla. Antes de su imperio, sin embargo, existieron otras muchas formas para explicar lo que el ser humano vive y experimenta. Los mitos, los métodos de adivinación, los rituales, las religiones, la introspección, la meditación y aun la filosofía en sus primeros desarrollos, la alquimia… Poco a poco, todo ello fue sepultado por la razón, ante cuyo avasallamiento hemos olvidado que es también sólo otra manera de comprender el mundo.

Por varios siglos, la magia tuvo esa preponderancia. El saber mágico –oculto, reservado, disponible sólo para los iniciados– se reunió a lo largo del tiempo con el doble fin de habitar la realidad pero también de transformarla, siguiendo un camino también doble: el conocimiento y la práctica. En esencia, la magia no se compone de más. 

Parece sencillo, pero lo cierto es que la mayoría de nosotros no vivimos ni con conocimiento ni bajo la práctica de eso que conocemos. La mayoría actuamos sin conocer las razones por las cuales hacemos lo que hacemos y, aun en esa ignorancia, continuamos haciéndolo. De ahí que una decisión en apariencia tan sencilla como vivir sabiendo por qué vivimos sea, en el fondo, tan radical… pero también mágica, pues cuando comenzamos a tomar conciencia auténtica del mundo en el que vivimos, esa misma magia se desborda a nuestro alrededor.

A continuación compartimos tres consejos para iniciar y llevar un diario mágico, el cualse considera tradicionalmente una herramienta especialmente poderosa. Aunque parezca simple, su poder es este: al comenzarlo y sostener su elaboración cotidiana, te habrás iniciado en el cultivo de la conciencia y el conocimiento de ti mismo, un camino que de continuar te volverá de algún modo imbatible.

Registro de tus sueños

Tener un diario de sueños es una de las herramientas más sencillas y útiles a tu alcance para seguir la vía del autoconocimiento. Tanto como puedas, siempre que al despertar recuerdes un sueño, transcríbelo de inmediato, sea en un cuaderno especial, en un documento electrónico o en algún otro soporte. Lo importante es que no lo dejes pasar y también que te tomes algunos minutos para intentar entenderlo. 

De Artemidoro a Sigmund Freud, se ha sabido que los sueños son mensajes de nosotros mismos para nosotros mismos; dicho de otra forma, con cierta frecuencia un sueño condensa aquello que algo en nuestro interior busca pero que, en la vida diurna, por distintas razones no le permitimos tener. Ese algo es el inconsciente, que es fuerza vital en bruto, deseo puro; y esas razones de la vigilia son nuestra conciencia, que usualmente vigila y frena dicho deseo. 

De ahí la importancia de no sólo transcribir, sino también intentar entender. ¿En qué te hace pensar ese sueño? ¿Qué relación encuentras con los hechos de tu vida diaria? ¿Qué evocaciones y conexiones puedes percibir en sus imágenes? 

Recuerda siempre que el sueño es un mensaje cifrado que es necesario decodificar, y que sólo tú posees la clave para hacerlo.

Registro de tus actividades mágicas

“Así es como se hace la magia: dejándonos caer en el abismo para descubrir que éste es una cama de plumas”, acertó alguna vez Terence McKenna, con lo cual nos recuerda que magia es todo aquello que hacemos para re-programar nuestra propia realidad. Meditar, tomar algunos minutos para reflexionar sobre nuestra vida y actuar en consecuencia, realizar algún ritual que favorezca el autoconocimiento, emprender alguna acción capaz de hackear la realidad… Todo ello es, a su propia manera, magia, y como tal es útil conocer los efectos que tienen sus acciones. 

Siempre que realices una de estas actividades, consigna los cambios provocados en tu realidad a partir de su ejecución: contigo mismo, con tus relaciones personales, incluso con la sensación que tienes de la vida en sí y de tu lugar en el universo.

Finalmente, algunas consignas

Jason Louv, del sitio ultraculture, sugiere acompañar las entradas de este diario con estos datos:

Fecha:

Hora:

Lugar:

Condiciones meteorológicas

Condición física

Estado mental y emocional:

Rituales practicados:

Desempeño:

Resultados:

La recomendación es sumamente útil, pues permite conectar, por ejemplo, un sueño o algunos minutos de meditación, con tu estado en ese momento. Es decir, aunque el sueño o el resultado de la meditación son preciosos en sí mismos, también lo son las condiciones en las que estos ocurren, que no son otras más que tus propias circunstancias de vida. Al anotar dicha información conectas, en última instancia, contigo mismo.

¿Por qué hacer todo esto? En pocas palabras, porque la magia es una de las formas de cambiar la realidad descubriéndola. Franz Kafka, que llegó a entenderlo así, escribió alguna vez en su diario:

Es perfectamente imaginable que el esplendor de la vida esté dispuesto, siempre en toda plenitud, alrededor de cada uno, pero cubierto de un velo, en las profundidades, invisible muy lejos. Sin embargo está ahí, no hostil, no a disgusto, no sordo, viene si uno lo llama con la palabra correcta, por su nombre correcto. Es la esencia de la magia, que no crea, sino llama.

También en Faena Aleph: Magos: habitantes de la frontera

 

 

 

Imagen: Public Domain

 

Desde que fue concebido, el racionalismo logró imponerse como casi la única manera de acercarse a la realidad para explorarla y entenderla. Antes de su imperio, sin embargo, existieron otras muchas formas para explicar lo que el ser humano vive y experimenta. Los mitos, los métodos de adivinación, los rituales, las religiones, la introspección, la meditación y aun la filosofía en sus primeros desarrollos, la alquimia… Poco a poco, todo ello fue sepultado por la razón, ante cuyo avasallamiento hemos olvidado que es también sólo otra manera de comprender el mundo.

Por varios siglos, la magia tuvo esa preponderancia. El saber mágico –oculto, reservado, disponible sólo para los iniciados– se reunió a lo largo del tiempo con el doble fin de habitar la realidad pero también de transformarla, siguiendo un camino también doble: el conocimiento y la práctica. En esencia, la magia no se compone de más. 

Parece sencillo, pero lo cierto es que la mayoría de nosotros no vivimos ni con conocimiento ni bajo la práctica de eso que conocemos. La mayoría actuamos sin conocer las razones por las cuales hacemos lo que hacemos y, aun en esa ignorancia, continuamos haciéndolo. De ahí que una decisión en apariencia tan sencilla como vivir sabiendo por qué vivimos sea, en el fondo, tan radical… pero también mágica, pues cuando comenzamos a tomar conciencia auténtica del mundo en el que vivimos, esa misma magia se desborda a nuestro alrededor.

A continuación compartimos tres consejos para iniciar y llevar un diario mágico, el cualse considera tradicionalmente una herramienta especialmente poderosa. Aunque parezca simple, su poder es este: al comenzarlo y sostener su elaboración cotidiana, te habrás iniciado en el cultivo de la conciencia y el conocimiento de ti mismo, un camino que de continuar te volverá de algún modo imbatible.

Registro de tus sueños

Tener un diario de sueños es una de las herramientas más sencillas y útiles a tu alcance para seguir la vía del autoconocimiento. Tanto como puedas, siempre que al despertar recuerdes un sueño, transcríbelo de inmediato, sea en un cuaderno especial, en un documento electrónico o en algún otro soporte. Lo importante es que no lo dejes pasar y también que te tomes algunos minutos para intentar entenderlo. 

De Artemidoro a Sigmund Freud, se ha sabido que los sueños son mensajes de nosotros mismos para nosotros mismos; dicho de otra forma, con cierta frecuencia un sueño condensa aquello que algo en nuestro interior busca pero que, en la vida diurna, por distintas razones no le permitimos tener. Ese algo es el inconsciente, que es fuerza vital en bruto, deseo puro; y esas razones de la vigilia son nuestra conciencia, que usualmente vigila y frena dicho deseo. 

De ahí la importancia de no sólo transcribir, sino también intentar entender. ¿En qué te hace pensar ese sueño? ¿Qué relación encuentras con los hechos de tu vida diaria? ¿Qué evocaciones y conexiones puedes percibir en sus imágenes? 

Recuerda siempre que el sueño es un mensaje cifrado que es necesario decodificar, y que sólo tú posees la clave para hacerlo.

Registro de tus actividades mágicas

“Así es como se hace la magia: dejándonos caer en el abismo para descubrir que éste es una cama de plumas”, acertó alguna vez Terence McKenna, con lo cual nos recuerda que magia es todo aquello que hacemos para re-programar nuestra propia realidad. Meditar, tomar algunos minutos para reflexionar sobre nuestra vida y actuar en consecuencia, realizar algún ritual que favorezca el autoconocimiento, emprender alguna acción capaz de hackear la realidad… Todo ello es, a su propia manera, magia, y como tal es útil conocer los efectos que tienen sus acciones. 

Siempre que realices una de estas actividades, consigna los cambios provocados en tu realidad a partir de su ejecución: contigo mismo, con tus relaciones personales, incluso con la sensación que tienes de la vida en sí y de tu lugar en el universo.

Finalmente, algunas consignas

Jason Louv, del sitio ultraculture, sugiere acompañar las entradas de este diario con estos datos:

Fecha:

Hora:

Lugar:

Condiciones meteorológicas

Condición física

Estado mental y emocional:

Rituales practicados:

Desempeño:

Resultados:

La recomendación es sumamente útil, pues permite conectar, por ejemplo, un sueño o algunos minutos de meditación, con tu estado en ese momento. Es decir, aunque el sueño o el resultado de la meditación son preciosos en sí mismos, también lo son las condiciones en las que estos ocurren, que no son otras más que tus propias circunstancias de vida. Al anotar dicha información conectas, en última instancia, contigo mismo.

¿Por qué hacer todo esto? En pocas palabras, porque la magia es una de las formas de cambiar la realidad descubriéndola. Franz Kafka, que llegó a entenderlo así, escribió alguna vez en su diario:

Es perfectamente imaginable que el esplendor de la vida esté dispuesto, siempre en toda plenitud, alrededor de cada uno, pero cubierto de un velo, en las profundidades, invisible muy lejos. Sin embargo está ahí, no hostil, no a disgusto, no sordo, viene si uno lo llama con la palabra correcta, por su nombre correcto. Es la esencia de la magia, que no crea, sino llama.

También en Faena Aleph: Magos: habitantes de la frontera

 

 

 

Imagen: Public Domain