Leibniz llegó a escribir que este en el que vivimos es el mejor de los mundos posibles. En su tiempo, Voltaire se burló de esta afirmación y escribió toda una novela cuyo título (que es también el nombre del personaje principal) resume la opinión que tenía de Lebiniz: Cándido.

Es verdad, la conclusión del filósofo puede parecer sin duda polémica. Basta echar un vistazo al mundo para al menos dudar del dicho de Leibniz y, por el contrario, apoyar la posición de Voltaire. Si este es el mejor de los mundos posibles, ¿cómo explicar todo aquello que fácilmente puede señalarse como susceptible de cambiar y mejorar?

Quienes, como Voltaire, miran con sospecha las palabras de Leibniz olvidan un elemento imprescindible de esa conclusión: este es el mejor de los mundos posibles nada más y nada menos porque estamos vivos. ¿Y qué significa eso? Que somos nosotros quienes con nuestras acciones construimos ese mundo en el que queremos vivir.

En este espíritu compartimos ahora 5 estrategias que contribuyen a que una persona asuma su capacidad como agente de cambio. La inspiración proviene de los principios que ha adoptado la Clinton Global Initiative University, que recientemente inició un programa de apoyo a jóvenes con potencial para generar un impacto positivo en el entorno que los rodea. Los puntos son los siguientes:

Contribuye a generar una comunidad de intercambio de ideas, iniciativas y acciones

Todo lo que el ser humano ha logrado ha sido gracias a la cooperación y el acuerdo. En la medida de lo posible, genera vínculos con otros y no pierdas oportunidad de crear espacios en donde sea posible discutir, debatir, intercambiar puntos de vista y sentar las bases para la construcción de acciones concretas.

Toma conciencia de tu capacidad como conductor o conector

Las ideas y la voluntad son energía que están circulando en todo momento, tanto en nosotros mismos como entre nosotros. En este sentido, podemos pensar en una persona como alguien que conduce esa energía y también que la conecta. Son funciones que, por otro lado, se presentan también de acuerdo con las circunstancias: a veces una persona es, con respecto a las ideas, un conductor y a veces un conector. Tomar conciencia de esto es una gran contribución al cambio en nuestro entorno, pues en suma nos hace sensibles a las ideas con potencial transformador que circulan en torno nuestro.

Fomenta la cultura de compartir el conocimiento

En el sentido de los puntos anteriores, la inclinación a compartir se muestra como un elemento ineludible del cambio. En el caso del conocimiento es también esencial, pues la transmisión de algún modo “acorta” las distancias temporales y por lo mismo es capaz de acelerar el proceso de cambio.

Da prioridad a la innovación

A Albert Einsten se le atribuye la idea de que es locura proceder siempre de la misma manera y esperar resultados distintos en cada ocasión. En ese sentido, apostar por lo nuevo es a priori una forma de intentar hacer las cosas de otra manera, de una forma distinta a la que se ha intentado hasta ahora. Esta opción no dará siempre los mejores resultados, eso es seguro, pero también ese es el propósito: tener nuevos aprendizajes.

Confía en los jóvenes y sé humilde frente a su conocimiento y sus experiencias

La juventud tiene a su favor un rasgo: es capaz de mirar el mundo con otros ojos. El ardor de la juventud, su valentía, incluso eso que a veces se considera imprudencia, puede ser como una brisa fresca en una habitación que ha pasado cerrada mucho tiempo.

¿Qué piensas? Después de todo ser agente de cambio, en cualquier escala, no parece tan difícil, ¿no crees?

También en Faena Aleph: Filosofía hacker: un credo para reprogramar realidades

 

 

 

 

Imagen: Wikimedia Commons

Leibniz llegó a escribir que este en el que vivimos es el mejor de los mundos posibles. En su tiempo, Voltaire se burló de esta afirmación y escribió toda una novela cuyo título (que es también el nombre del personaje principal) resume la opinión que tenía de Lebiniz: Cándido.

Es verdad, la conclusión del filósofo puede parecer sin duda polémica. Basta echar un vistazo al mundo para al menos dudar del dicho de Leibniz y, por el contrario, apoyar la posición de Voltaire. Si este es el mejor de los mundos posibles, ¿cómo explicar todo aquello que fácilmente puede señalarse como susceptible de cambiar y mejorar?

Quienes, como Voltaire, miran con sospecha las palabras de Leibniz olvidan un elemento imprescindible de esa conclusión: este es el mejor de los mundos posibles nada más y nada menos porque estamos vivos. ¿Y qué significa eso? Que somos nosotros quienes con nuestras acciones construimos ese mundo en el que queremos vivir.

En este espíritu compartimos ahora 5 estrategias que contribuyen a que una persona asuma su capacidad como agente de cambio. La inspiración proviene de los principios que ha adoptado la Clinton Global Initiative University, que recientemente inició un programa de apoyo a jóvenes con potencial para generar un impacto positivo en el entorno que los rodea. Los puntos son los siguientes:

Contribuye a generar una comunidad de intercambio de ideas, iniciativas y acciones

Todo lo que el ser humano ha logrado ha sido gracias a la cooperación y el acuerdo. En la medida de lo posible, genera vínculos con otros y no pierdas oportunidad de crear espacios en donde sea posible discutir, debatir, intercambiar puntos de vista y sentar las bases para la construcción de acciones concretas.

Toma conciencia de tu capacidad como conductor o conector

Las ideas y la voluntad son energía que están circulando en todo momento, tanto en nosotros mismos como entre nosotros. En este sentido, podemos pensar en una persona como alguien que conduce esa energía y también que la conecta. Son funciones que, por otro lado, se presentan también de acuerdo con las circunstancias: a veces una persona es, con respecto a las ideas, un conductor y a veces un conector. Tomar conciencia de esto es una gran contribución al cambio en nuestro entorno, pues en suma nos hace sensibles a las ideas con potencial transformador que circulan en torno nuestro.

Fomenta la cultura de compartir el conocimiento

En el sentido de los puntos anteriores, la inclinación a compartir se muestra como un elemento ineludible del cambio. En el caso del conocimiento es también esencial, pues la transmisión de algún modo “acorta” las distancias temporales y por lo mismo es capaz de acelerar el proceso de cambio.

Da prioridad a la innovación

A Albert Einsten se le atribuye la idea de que es locura proceder siempre de la misma manera y esperar resultados distintos en cada ocasión. En ese sentido, apostar por lo nuevo es a priori una forma de intentar hacer las cosas de otra manera, de una forma distinta a la que se ha intentado hasta ahora. Esta opción no dará siempre los mejores resultados, eso es seguro, pero también ese es el propósito: tener nuevos aprendizajes.

Confía en los jóvenes y sé humilde frente a su conocimiento y sus experiencias

La juventud tiene a su favor un rasgo: es capaz de mirar el mundo con otros ojos. El ardor de la juventud, su valentía, incluso eso que a veces se considera imprudencia, puede ser como una brisa fresca en una habitación que ha pasado cerrada mucho tiempo.

¿Qué piensas? Después de todo ser agente de cambio, en cualquier escala, no parece tan difícil, ¿no crees?

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Imagen: Wikimedia Commons