De entre todos los inventos fruto de la naturaleza espiritual de los hombres, quizá la mitología es el más espectacular y complejo. Se trata de narrativas que reflejan la región arquetípica de lo humano: sus miedos, sus deseos, sus partes más oscuras y también las más luminosas.

Las deidades juegan un papel protagónico en el universo mitológico, ese reino que emerge entre la fantasía y el misticismo. Se trata de criaturas que, como las que encontramos en los bestiarios, exaltan el exotismo de la imaginación, y cuyos poderes y características son reflejos de nuestros propios poderes, pero también de nuestras carencias –traducidas, por cierto, en anhelos.

A continuación una breve selección con cinco de las más extrañas y espectaculares deidades mitológicas:

Kali

Diosa primigenia hinduista, señora de la destrucción como principio de cualquier creación. Sanguinaria y oscura (a la vez luminosa, por ser la madre universal), la esposa de Shiva es frecuentemente representada con dos o más pares de brazos y, en ocasiones, monta un tigre: un ser hermoso y aterrador que encarna a los contrarios.

Quetzalcóatl

Considerado por muchos la principal deidad del panteón azteca, es el señor de la luz, la vida, la sabiduría, del viento y del Oeste. Entre sus muchas manifestaciones, tal vez la más común es la de una enorme serpiente cubierta de plumas, un ser que encarna la dualidad: a la tierra, donde moran los reptiles, y al cielo, reino de las aves.

Pan

Profeta y semidios, patrón de los pastores. Mitad cabra, mitad hombre, es conocido por su intenso apetito sexual que no distingue entre hombres, mujeres y cabras. Este fauno es el señor de la brisa del amanecer y el atardecer, un cazador nato, un curandero y un músico que toca la siringa mientras espía a las ninfas desde el cobijo de los arbustos. Su nombre dio origen a la palabra pánico, por causar pavor entre los rebaños y pastores de los bosques griegos.

Barón Samedi

Samedi

En la religión vudú haitiana es el loa de la muerte, una deidad de voz nasal que mora entre el mundo de los vivos y el de los muertos, además de ser un dios de la fertilidad que gusta del ron y el tabaco. Este excéntrico caballero, que se encarga de recibir a los muertos, tiene cara de esqueleto, viste un esmoquin negro y usa un elegante sombrero de copa, además de llevar tapones en las fosas nasales, como los cadáveres cuando son embalsamados. En ocasiones Barón Samedi lleva puestas unas gafas para el sol.

Loki

El timador del panteón nórdico, maestro del engaño. Alcanzó el rango de deidad tras hacerse pasar por una; se mezcló entre los dioses y engañó a más de uno, haciéndose pasar también por el hermano de Odín, el dios principal de la mitología escandinava. Considerado por algunos el espíritu del fuego, es un ser de gran astucia que gusta de hacer bromas y cambiar de forma, convirtiéndose en ocasiones en salmón, en pájaro o en mosca.

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De entre todos los inventos fruto de la naturaleza espiritual de los hombres, quizá la mitología es el más espectacular y complejo. Se trata de narrativas que reflejan la región arquetípica de lo humano: sus miedos, sus deseos, sus partes más oscuras y también las más luminosas.

Las deidades juegan un papel protagónico en el universo mitológico, ese reino que emerge entre la fantasía y el misticismo. Se trata de criaturas que, como las que encontramos en los bestiarios, exaltan el exotismo de la imaginación, y cuyos poderes y características son reflejos de nuestros propios poderes, pero también de nuestras carencias –traducidas, por cierto, en anhelos.

A continuación una breve selección con cinco de las más extrañas y espectaculares deidades mitológicas:

Kali

Diosa primigenia hinduista, señora de la destrucción como principio de cualquier creación. Sanguinaria y oscura (a la vez luminosa, por ser la madre universal), la esposa de Shiva es frecuentemente representada con dos o más pares de brazos y, en ocasiones, monta un tigre: un ser hermoso y aterrador que encarna a los contrarios.

Quetzalcóatl

Considerado por muchos la principal deidad del panteón azteca, es el señor de la luz, la vida, la sabiduría, del viento y del Oeste. Entre sus muchas manifestaciones, tal vez la más común es la de una enorme serpiente cubierta de plumas, un ser que encarna la dualidad: a la tierra, donde moran los reptiles, y al cielo, reino de las aves.

Pan

Profeta y semidios, patrón de los pastores. Mitad cabra, mitad hombre, es conocido por su intenso apetito sexual que no distingue entre hombres, mujeres y cabras. Este fauno es el señor de la brisa del amanecer y el atardecer, un cazador nato, un curandero y un músico que toca la siringa mientras espía a las ninfas desde el cobijo de los arbustos. Su nombre dio origen a la palabra pánico, por causar pavor entre los rebaños y pastores de los bosques griegos.

Barón Samedi

Samedi

En la religión vudú haitiana es el loa de la muerte, una deidad de voz nasal que mora entre el mundo de los vivos y el de los muertos, además de ser un dios de la fertilidad que gusta del ron y el tabaco. Este excéntrico caballero, que se encarga de recibir a los muertos, tiene cara de esqueleto, viste un esmoquin negro y usa un elegante sombrero de copa, además de llevar tapones en las fosas nasales, como los cadáveres cuando son embalsamados. En ocasiones Barón Samedi lleva puestas unas gafas para el sol.

Loki

El timador del panteón nórdico, maestro del engaño. Alcanzó el rango de deidad tras hacerse pasar por una; se mezcló entre los dioses y engañó a más de uno, haciéndose pasar también por el hermano de Odín, el dios principal de la mitología escandinava. Considerado por algunos el espíritu del fuego, es un ser de gran astucia que gusta de hacer bromas y cambiar de forma, convirtiéndose en ocasiones en salmón, en pájaro o en mosca.

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