Se dice que la práctica mágica es una de las más antiguas del mundo. Y también hay quienes sostienen que se trata de un poder que existe, potencialmente, dentro de todos nosotros. Todas las culturas de la Tierra sin excepción han tenido y tienen su propios magos, brujas y magias, algo que nos invita a pensar que la magia responde, de muchas maneras, a inquietudes intrínsecas de nuestra especie, como un ejercicio casi arquetípico. Si pudiéramos definir de una manera simple este tipo de prácticas (que alguna vez delineó tan bien Aleister Crowley), podríamos decir que son aquellas que buscan manipular ciertas fuerzas de la naturaleza y de la interioridad humana, por eso se dice comúnmente que los magos son habitantes de una frontera. 

Una de las herramientas principales de la práctica mágica son los hechizos, recetas para lograr un fin específico que forman parte de la sabiduría tradicional de los pueblos y cuyo origen es casi siempre desconocido —aunque muchos de ellos son parte de la cultura popular de una cultura y se han registrado en antiguos libros y manuales de hechicería. Los hechizos, por tanto, son tan diversos como los brujos y brujas que han existido y pueden incluir talismanes de poder, conjuros hechos a través de la palabra o de mezclas de distintos ingredientes, prácticas adivinatorias y preparación de pociones, entre muchos otros. Además, los encantamientos casi siempre echan mano de objetos como velas, espejos, hierbas, piedras, animales, aceites, metales, cristales, e incluso de los astros.

Una buena parte de los hechizos que conocemos deben realizarse en lugares específicos, de entre los cuales, los umbrales o portales (lugares donde dos mundos se encuentran) son los más comunes: cruces de caminos, cementerios, ruinas y altares, por nombrar sólo algunos. Para lanzar un encantamiento, es siempre necesaria la ejecución de un ritual y sus preparativos que pueden implicar limpias, ayunos, o simplemente escoger no sólo el lugar, sino una fecha particular, muchas veces relacionada con los ciclos lunares o agrícolas. 

Independientemente de nuestra confianza en el poder de la magia y sus hechizos, estos rituales resultan profundamente seductores por reflejar, a muchos niveles, la manera en que el hombre se relaciona con lo inexplicable y lo invisible. Por esta razón, hemos escogido seis hechizo de distintas culturas que invitan a repensar la naturaleza de la magia:

Hechizo celta para atraer sueños proféticos

Practicado en las islas británicas desde hace siglos, este encantamiento establece comunicación con un antiguo oráculo de los sueños. Sólo puede practicarse una noche del año, la que precede al Día de María Magdalena, es decir, la noche de 21 de julio. El primer paso es mezclar vino, vinagre y agua en partes iguales y colocar la mezcla en un cuenco cerca de la cama; a continuación, hay que sumergir una varita de romero, quitarle el exceso de líquido, ponerlo entre el pecho y la ropa antes de dormir y no decir una palabra más ese día.

Hechizo chino de curación a distancia (utilizando una muñeca)

En la antigua China, las mujeres no podían quitarse la ropa frente a nadie, ni siquiera frente a un doctor para ser revisadas. Por esta razón, se acostumbraba tallar pequeñas muñecas hermosas y anatómicamente correctas en marfil. Esta persona miniatura servía como objeto comunicante entre la enferma y el doctor o curandero, que hacía las curaciones pertinentes en la pequeña estatuilla. Aún hoy estas muñecas se usan para hacer curaciones a distancia y, para hacerlo, es necesario sostener la muñeca entre las manos para cargarla de energía, murmurar las indicaciones de curación y bendiciones, frotar la pieza con aceites de oliva, de ricino o lavanda, y finalmente colocarla dentro de un círculo de velas curativas. Se debe repetir el ritual tantas veces como sea necesario.

Hechizo mexicano de adivinación con huevo

Este hechizo, proveniente de tradiciones mágicas de los pueblos prehispánicos mexicanos, permite diagnosticar a un enfermo (y también hacer predicciones del futuro). Primero, hay que frotar el huevo, de preferencia uno que haya sido puesto ese mismo día, gentilmente contra el cuerpo del enfermo, para después abrirlo en un plato. Las siluetas que se formen con el líquido proveerán información de la enfermedad, y permitirán un tratamiento adecuado para su curación. 

Gabinete secreto de la buena suerte

En Japón, pocas cosas son consideradas tan atrayentes de la buena fortuna como los objetos que representan o emulan a los órganos reproductivos femeninos y masculinos. Tradicionalmente, éstos deben ponerse en una especie de repisa o altar en el hogar, al lado de otros amuletos de la buena suerte. Éste espacio mágico se instalaba, tradicionalmente, en un lugar de la casa donde pudiera cubierto o abierto a discreción. Este altar, se dice, irradia su poder sobre quienes están cerca. Es propicio encender velas cerca para mantener limpios los objetos y cargado de energía el espacio.

Hechizo ruso para encontrar animales perdidos

Este ritual sirve para llamar a los animales que se han perdido y que éstos puedan volver a casa. Primero hay que ir a un lugar donde dos caminos se crucen. Una vez ahí, hay que ver hacia el oeste y hacer una reverencia desde la cintura nueve veces mientras se llama al animal en voz alta. Hay que repetir este proceso tres veces, para hacer, en total, 27 reverencias. Finalmente, da un paso atrás sin dejar de ver hacia el oeste. Después, vete a casa.

Talismán copto para proteger a los marineros

Los coptos son fueron grupo étnico que habitó el norte de África, en la región que hoy es Egipto. Al ser un pueblo de navegantes, ellos crearon un sinfín de hechizos para proteger a los marinos durante sus viajes. Este talismán, en específico, sirve para invocar las bendiciones del dios Poseidón en alta mar. Primero, hay que dibujar a Poseidón en un pedazo de papel; es necesario que su imagen incluya su tridente y un delfín a sus pies. Posteriormente, hay que guardar el dibujo en una pequeño saco de tela para poder llevarlo cerca todo el tiempo. En la antigüedad, los navegantes hacían grabar esta imagen sobre un trozo de aguamarina o berilo, las piedras predilectas del dios del mar. Es necesario bendecir el amuleto antes de zarpar.

 

 

 

Imagen: Scene from A Midsummer Night’s Dream, Edwin Landseer (Public Domain).

 

Se dice que la práctica mágica es una de las más antiguas del mundo. Y también hay quienes sostienen que se trata de un poder que existe, potencialmente, dentro de todos nosotros. Todas las culturas de la Tierra sin excepción han tenido y tienen su propios magos, brujas y magias, algo que nos invita a pensar que la magia responde, de muchas maneras, a inquietudes intrínsecas de nuestra especie, como un ejercicio casi arquetípico. Si pudiéramos definir de una manera simple este tipo de prácticas (que alguna vez delineó tan bien Aleister Crowley), podríamos decir que son aquellas que buscan manipular ciertas fuerzas de la naturaleza y de la interioridad humana, por eso se dice comúnmente que los magos son habitantes de una frontera. 

Una de las herramientas principales de la práctica mágica son los hechizos, recetas para lograr un fin específico que forman parte de la sabiduría tradicional de los pueblos y cuyo origen es casi siempre desconocido —aunque muchos de ellos son parte de la cultura popular de una cultura y se han registrado en antiguos libros y manuales de hechicería. Los hechizos, por tanto, son tan diversos como los brujos y brujas que han existido y pueden incluir talismanes de poder, conjuros hechos a través de la palabra o de mezclas de distintos ingredientes, prácticas adivinatorias y preparación de pociones, entre muchos otros. Además, los encantamientos casi siempre echan mano de objetos como velas, espejos, hierbas, piedras, animales, aceites, metales, cristales, e incluso de los astros.

Una buena parte de los hechizos que conocemos deben realizarse en lugares específicos, de entre los cuales, los umbrales o portales (lugares donde dos mundos se encuentran) son los más comunes: cruces de caminos, cementerios, ruinas y altares, por nombrar sólo algunos. Para lanzar un encantamiento, es siempre necesaria la ejecución de un ritual y sus preparativos que pueden implicar limpias, ayunos, o simplemente escoger no sólo el lugar, sino una fecha particular, muchas veces relacionada con los ciclos lunares o agrícolas. 

Independientemente de nuestra confianza en el poder de la magia y sus hechizos, estos rituales resultan profundamente seductores por reflejar, a muchos niveles, la manera en que el hombre se relaciona con lo inexplicable y lo invisible. Por esta razón, hemos escogido seis hechizo de distintas culturas que invitan a repensar la naturaleza de la magia:

Hechizo celta para atraer sueños proféticos

Practicado en las islas británicas desde hace siglos, este encantamiento establece comunicación con un antiguo oráculo de los sueños. Sólo puede practicarse una noche del año, la que precede al Día de María Magdalena, es decir, la noche de 21 de julio. El primer paso es mezclar vino, vinagre y agua en partes iguales y colocar la mezcla en un cuenco cerca de la cama; a continuación, hay que sumergir una varita de romero, quitarle el exceso de líquido, ponerlo entre el pecho y la ropa antes de dormir y no decir una palabra más ese día.

Hechizo chino de curación a distancia (utilizando una muñeca)

En la antigua China, las mujeres no podían quitarse la ropa frente a nadie, ni siquiera frente a un doctor para ser revisadas. Por esta razón, se acostumbraba tallar pequeñas muñecas hermosas y anatómicamente correctas en marfil. Esta persona miniatura servía como objeto comunicante entre la enferma y el doctor o curandero, que hacía las curaciones pertinentes en la pequeña estatuilla. Aún hoy estas muñecas se usan para hacer curaciones a distancia y, para hacerlo, es necesario sostener la muñeca entre las manos para cargarla de energía, murmurar las indicaciones de curación y bendiciones, frotar la pieza con aceites de oliva, de ricino o lavanda, y finalmente colocarla dentro de un círculo de velas curativas. Se debe repetir el ritual tantas veces como sea necesario.

Hechizo mexicano de adivinación con huevo

Este hechizo, proveniente de tradiciones mágicas de los pueblos prehispánicos mexicanos, permite diagnosticar a un enfermo (y también hacer predicciones del futuro). Primero, hay que frotar el huevo, de preferencia uno que haya sido puesto ese mismo día, gentilmente contra el cuerpo del enfermo, para después abrirlo en un plato. Las siluetas que se formen con el líquido proveerán información de la enfermedad, y permitirán un tratamiento adecuado para su curación. 

Gabinete secreto de la buena suerte

En Japón, pocas cosas son consideradas tan atrayentes de la buena fortuna como los objetos que representan o emulan a los órganos reproductivos femeninos y masculinos. Tradicionalmente, éstos deben ponerse en una especie de repisa o altar en el hogar, al lado de otros amuletos de la buena suerte. Éste espacio mágico se instalaba, tradicionalmente, en un lugar de la casa donde pudiera cubierto o abierto a discreción. Este altar, se dice, irradia su poder sobre quienes están cerca. Es propicio encender velas cerca para mantener limpios los objetos y cargado de energía el espacio.

Hechizo ruso para encontrar animales perdidos

Este ritual sirve para llamar a los animales que se han perdido y que éstos puedan volver a casa. Primero hay que ir a un lugar donde dos caminos se crucen. Una vez ahí, hay que ver hacia el oeste y hacer una reverencia desde la cintura nueve veces mientras se llama al animal en voz alta. Hay que repetir este proceso tres veces, para hacer, en total, 27 reverencias. Finalmente, da un paso atrás sin dejar de ver hacia el oeste. Después, vete a casa.

Talismán copto para proteger a los marineros

Los coptos son fueron grupo étnico que habitó el norte de África, en la región que hoy es Egipto. Al ser un pueblo de navegantes, ellos crearon un sinfín de hechizos para proteger a los marinos durante sus viajes. Este talismán, en específico, sirve para invocar las bendiciones del dios Poseidón en alta mar. Primero, hay que dibujar a Poseidón en un pedazo de papel; es necesario que su imagen incluya su tridente y un delfín a sus pies. Posteriormente, hay que guardar el dibujo en una pequeño saco de tela para poder llevarlo cerca todo el tiempo. En la antigüedad, los navegantes hacían grabar esta imagen sobre un trozo de aguamarina o berilo, las piedras predilectas del dios del mar. Es necesario bendecir el amuleto antes de zarpar.

 

 

 

Imagen: Scene from A Midsummer Night’s Dream, Edwin Landseer (Public Domain).