Una de las mejores cosas que se puede hacer cuando uno necesita inspiración es darse un baño, y luego enumerar las cosas que más le gustan del mundo. Entrar a esa galería mental de puerta diminuta pero de altísimos techos que está llena de las cosas favoritas que fuimos coleccionando a lo largo de la vida. Cosas sencillas como un buen té, un vidrio empañado o el sonido del viento entre las hojas, todas las mañanas del mundo. En fin, todo lo que pueda iluminar el espacio por más oscuro que sea. El mismo ejercicio puede hacerse a un nivel terráqueo, histórico, cultural, para iluminar el planeta por un momento. Porque éste, más que uno, necesita a veces de un baño y un poco de ventilación. ¿Cuáles son las cosas más elegantes de la historia?

Si entendemos vagamente la elegancia como aquello que es excepcionalmente bello y sencillo, el mundo natural y el de los objetos rebosa de esta sustancia. No siempre es útil lo que es bello, pero la belleza, como la elegancia, es suficiente. Lo elegante no requiere que nadie lo vea, como las fugas de luz y las sombras en un cuarto vacío. Ser elegante, diría Ortega y Gasset con enorme intuición, es “ser actividad y dinamismo y frenesí y parecer contención y dominio y renuncia”.

Hay una deliciosa parsimonia en aquello que se puede considerar elegante, y al apreciarlo uno se contagia de calma y de dominio. De sosiego. Las siguientes son algunas de las cosas más elegantes que se han dado en este planeta, cosas que se rigen naturalmente por el máximum in mínimum,  la sencillez embarazada de vida.

.

El té

El té, pero sobre todo quizás el té verde, adquiere los tintes más hermosos y tranquilos, cambiantes pero lentos, humeantes, cálidos y antiguos. Siempre nos brinda consuelo estético y consuelo físico.

.

El globo terráqueo

Su virtud es el símbolo ecuménico de nuestra casa. El globo terráqueo es una joya a escala que ha empleado a los mejores artesanos y cartógrafos a lo largo de la historia para manifestar perfección y modestia.

.

El paraguas

Porque es a la vez bastón y bóveda celeste, ambas parte de la galería de la elegancia. Porque protege y nunca pesa. Porque reúne las insignificancias sofisticadas de la lógica y la geometría. Porque cualquiera que esté bajo uno es un ser anónimo y discreto.

.

El helecho

Baste ver su sombra sobre un muro para entender que pocas manifestaciones de la naturaleza arrojan más elegancia que la pteridofita. Muchas personas en la historia se han visto hipnotizadas por su encantador influjo.

 .

El candelabro

Pendiente de un cable, el candelabro ilumina los techos con un halo sobrio de ser antiguo. Es en sí una especie de micromundo que reúne la templanza, la utilidad y la belleza.

.

El diván

Por su forma casi de cuerpo humano tendido, y por la forma que éste hace que los cuerpos adopten, el diván es un mueble precioso. Induce, además, estados fantasmagóricos de ánimo y su nombre, la mera palabra, es pura gracia.

 .

El espejo

Porque es la síntesis estética de todo. Porque en su cotidianidad sigilosa no cesa de enlazar mundos. Porque se convierte en todo y nunca deja de ser él. Porque incluso en la noche más cerrada sugiere que hay más noche en otra parte.

.

El gato

Porque siempre hay enigma en un gato. Porque escuchan el mundo en reposo y su silueta es una estatua erguida a la soberbia. Por su carácter de fiera independiente y altiva. Porque el gato solo quiere ser gato y sabe lo que quiere y en la noche tiene ojos de oro. (“No son más silenciosos los espejos”).

.

.

Una de las mejores cosas que se puede hacer cuando uno necesita inspiración es darse un baño, y luego enumerar las cosas que más le gustan del mundo. Entrar a esa galería mental de puerta diminuta pero de altísimos techos que está llena de las cosas favoritas que fuimos coleccionando a lo largo de la vida. Cosas sencillas como un buen té, un vidrio empañado o el sonido del viento entre las hojas, todas las mañanas del mundo. En fin, todo lo que pueda iluminar el espacio por más oscuro que sea. El mismo ejercicio puede hacerse a un nivel terráqueo, histórico, cultural, para iluminar el planeta por un momento. Porque éste, más que uno, necesita a veces de un baño y un poco de ventilación. ¿Cuáles son las cosas más elegantes de la historia?

Si entendemos vagamente la elegancia como aquello que es excepcionalmente bello y sencillo, el mundo natural y el de los objetos rebosa de esta sustancia. No siempre es útil lo que es bello, pero la belleza, como la elegancia, es suficiente. Lo elegante no requiere que nadie lo vea, como las fugas de luz y las sombras en un cuarto vacío. Ser elegante, diría Ortega y Gasset con enorme intuición, es “ser actividad y dinamismo y frenesí y parecer contención y dominio y renuncia”.

Hay una deliciosa parsimonia en aquello que se puede considerar elegante, y al apreciarlo uno se contagia de calma y de dominio. De sosiego. Las siguientes son algunas de las cosas más elegantes que se han dado en este planeta, cosas que se rigen naturalmente por el máximum in mínimum,  la sencillez embarazada de vida.

.

El té

El té, pero sobre todo quizás el té verde, adquiere los tintes más hermosos y tranquilos, cambiantes pero lentos, humeantes, cálidos y antiguos. Siempre nos brinda consuelo estético y consuelo físico.

.

El globo terráqueo

Su virtud es el símbolo ecuménico de nuestra casa. El globo terráqueo es una joya a escala que ha empleado a los mejores artesanos y cartógrafos a lo largo de la historia para manifestar perfección y modestia.

.

El paraguas

Porque es a la vez bastón y bóveda celeste, ambas parte de la galería de la elegancia. Porque protege y nunca pesa. Porque reúne las insignificancias sofisticadas de la lógica y la geometría. Porque cualquiera que esté bajo uno es un ser anónimo y discreto.

.

El helecho

Baste ver su sombra sobre un muro para entender que pocas manifestaciones de la naturaleza arrojan más elegancia que la pteridofita. Muchas personas en la historia se han visto hipnotizadas por su encantador influjo.

 .

El candelabro

Pendiente de un cable, el candelabro ilumina los techos con un halo sobrio de ser antiguo. Es en sí una especie de micromundo que reúne la templanza, la utilidad y la belleza.

.

El diván

Por su forma casi de cuerpo humano tendido, y por la forma que éste hace que los cuerpos adopten, el diván es un mueble precioso. Induce, además, estados fantasmagóricos de ánimo y su nombre, la mera palabra, es pura gracia.

 .

El espejo

Porque es la síntesis estética de todo. Porque en su cotidianidad sigilosa no cesa de enlazar mundos. Porque se convierte en todo y nunca deja de ser él. Porque incluso en la noche más cerrada sugiere que hay más noche en otra parte.

.

El gato

Porque siempre hay enigma en un gato. Porque escuchan el mundo en reposo y su silueta es una estatua erguida a la soberbia. Por su carácter de fiera independiente y altiva. Porque el gato solo quiere ser gato y sabe lo que quiere y en la noche tiene ojos de oro. (“No son más silenciosos los espejos”).

.

.

Etiquetado: , , , , ,