Los libros son su contenido y son, también, presencias poderosas. Los espacios en los que habitan tienen una atmósfera especial por el simple hecho de contenerlos, además de que una biblioteca casera afecta en muchos niveles a quienes comparten el espacio con ella. Con respecto a esto, recientemente, un estudio a gran escala publicado en el sitio Sciene Direct comprobó los grande beneficios de la presencia de los libros en un hogar —que incluyen una mayor comprensión de lectura, además de mejores aptitudes relacionadas con las comunicaciones digitales y las matemáticas.

Al parecer, el número mágico es 80. De acuerdo al grupo de investigadores dirigido por la socióloga Joanna Sikora de la Universidad Nacional de Australia, los participantes que tenían esta cantidad de libros o más en casa, mostraban “la habilidad de leer efectivamente, de participar en la sociedad y de alcanzar metas personales”, mientras que los que crecieron en un hogar con menos de 80 libros reflejaron niveles de alfabetismo menores a la media. Además, el nivel de alfabetismo mostró un aumento proporcional con la cantidad de libros que había en la casa de los participantes. Cuando el número de libros llegaba a 350, por ejemplo, los porcentajes de alfabetismo se mostraban altos y muy estables.

Los resultados de estas pruebas fueron arrojados por estudios que se hicieron entre 2011 y 2015 para el Programme for the International Assessment of Competencies, dedicado a desarrollar y ejecutar encuestas en torno a las habilidades de los adultos alrededor del mundo. Los participantes de este estudio específico se encontraban entre los 25 y los 65 años de edad, y provenían de 31 países del mundo. Primero se les pidió un estimado de los libros que había en su casa cuando tenían 16 años. Posteriormente, se les hicieron pruebas de comprensión de lectura, de entendimiento de conceptos matemáticos básicos y de habilidades para utilizar la tecnología digital como herramienta de comunicación. Los resultados mostraron una relación de correspondencia entre sus habilidades y la cantidad de libros que tenían en casa.

“Crecer con una biblioteca en casa estimula las habilidades en los adultos en dichas áreas más que los beneficios de la educación parental o los logros educacionales y ocupacionales”, sostienen quienes realizaron este estudio, además de asegurar que fue en el área de la comprensión de lectura donde se vieron más beneficios. Aún no se sabe si los libros digitales tienen este mismo impacto, y los expertos se preguntan si los libros impresos serán fuentes de  conocimiento menos prominentes en nuestra era digital.

Otro cuestionamiento importante que levanta este estudio es ¿por qué exactamente la presencia de los libros en una casa produce adultos con mayores aptitudes? Una posible respuesta es que los adolescentes imitan a los padres lectores y entienden la transmisión de conocimiento vía la escritura como una actividad no solamente positiva, sino también placentera. Sea como sea, el estudio demuestra algo que tal vez muchos sospechaban: la presencia de los libros durante los años formativos resulta en adultos más capaces y, seguramente, más sensibles al mundo.

 

 

 

Imagen: Creative Commons

Los libros son su contenido y son, también, presencias poderosas. Los espacios en los que habitan tienen una atmósfera especial por el simple hecho de contenerlos, además de que una biblioteca casera afecta en muchos niveles a quienes comparten el espacio con ella. Con respecto a esto, recientemente, un estudio a gran escala publicado en el sitio Sciene Direct comprobó los grande beneficios de la presencia de los libros en un hogar —que incluyen una mayor comprensión de lectura, además de mejores aptitudes relacionadas con las comunicaciones digitales y las matemáticas.

Al parecer, el número mágico es 80. De acuerdo al grupo de investigadores dirigido por la socióloga Joanna Sikora de la Universidad Nacional de Australia, los participantes que tenían esta cantidad de libros o más en casa, mostraban “la habilidad de leer efectivamente, de participar en la sociedad y de alcanzar metas personales”, mientras que los que crecieron en un hogar con menos de 80 libros reflejaron niveles de alfabetismo menores a la media. Además, el nivel de alfabetismo mostró un aumento proporcional con la cantidad de libros que había en la casa de los participantes. Cuando el número de libros llegaba a 350, por ejemplo, los porcentajes de alfabetismo se mostraban altos y muy estables.

Los resultados de estas pruebas fueron arrojados por estudios que se hicieron entre 2011 y 2015 para el Programme for the International Assessment of Competencies, dedicado a desarrollar y ejecutar encuestas en torno a las habilidades de los adultos alrededor del mundo. Los participantes de este estudio específico se encontraban entre los 25 y los 65 años de edad, y provenían de 31 países del mundo. Primero se les pidió un estimado de los libros que había en su casa cuando tenían 16 años. Posteriormente, se les hicieron pruebas de comprensión de lectura, de entendimiento de conceptos matemáticos básicos y de habilidades para utilizar la tecnología digital como herramienta de comunicación. Los resultados mostraron una relación de correspondencia entre sus habilidades y la cantidad de libros que tenían en casa.

“Crecer con una biblioteca en casa estimula las habilidades en los adultos en dichas áreas más que los beneficios de la educación parental o los logros educacionales y ocupacionales”, sostienen quienes realizaron este estudio, además de asegurar que fue en el área de la comprensión de lectura donde se vieron más beneficios. Aún no se sabe si los libros digitales tienen este mismo impacto, y los expertos se preguntan si los libros impresos serán fuentes de  conocimiento menos prominentes en nuestra era digital.

Otro cuestionamiento importante que levanta este estudio es ¿por qué exactamente la presencia de los libros en una casa produce adultos con mayores aptitudes? Una posible respuesta es que los adolescentes imitan a los padres lectores y entienden la transmisión de conocimiento vía la escritura como una actividad no solamente positiva, sino también placentera. Sea como sea, el estudio demuestra algo que tal vez muchos sospechaban: la presencia de los libros durante los años formativos resulta en adultos más capaces y, seguramente, más sensibles al mundo.

 

 

 

Imagen: Creative Commons