El número áureo es parte del lenguaje de la naturaleza. Todos lo hemos visto en girasoles, caracoles, conos de pino y en las nervaduras de algunas hojas. Su desdoblamiento espiral en las proporciones de diversos objetos naturales lo hace especialmente atractivo para la expresión estética, que muchas veces busca una armonía más allá́ de la subjetividad. Pintores como Dalí, compositores como Claude Debussy o Bela Bartok, y algunas construcciones como el Partenón, han usado esta proporción áurea para sublimar una obra de arte. Incluso se ha llegado a utilizar en el mercado bursátil como un algoritmo estratégico para el intercambio de acciones.

Por supuesto, el número áureo se relaciona con la famosa secuencia Fibonacci ya que la diferencia que sucede en esta última entre dos series de números converge con el número áureo en su continuidad hacia el infinito.

El músico Michael Blake, quien antes compuso música basada en números como Pi y Tau, ahora creó una pieza que traduce sonoramente las siglas de Fi (Φ), como también se representa al número áureo. Su composición está calibrada a un tempo de 161.9 beats por minuto, y la melodía tomó los primeros 39 dígitos de Fi, donde cada número corresponde a una nota (salvo el 0 que es silencio).

La traslación de este número dorado a una melodía sintoniza con la cosmogonía de Pitágoras, quien creía que las matemáticas y la música eran expresiones intercambiables de un mismo lenguaje divino.

Si quieres aprender a componer una canción con propiedades áureas y la sucesión de Fibonacci, dirígete aquí.

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El número áureo es parte del lenguaje de la naturaleza. Todos lo hemos visto en girasoles, caracoles, conos de pino y en las nervaduras de algunas hojas. Su desdoblamiento espiral en las proporciones de diversos objetos naturales lo hace especialmente atractivo para la expresión estética, que muchas veces busca una armonía más allá́ de la subjetividad. Pintores como Dalí, compositores como Claude Debussy o Bela Bartok, y algunas construcciones como el Partenón, han usado esta proporción áurea para sublimar una obra de arte. Incluso se ha llegado a utilizar en el mercado bursátil como un algoritmo estratégico para el intercambio de acciones.

Por supuesto, el número áureo se relaciona con la famosa secuencia Fibonacci ya que la diferencia que sucede en esta última entre dos series de números converge con el número áureo en su continuidad hacia el infinito.

El músico Michael Blake, quien antes compuso música basada en números como Pi y Tau, ahora creó una pieza que traduce sonoramente las siglas de Fi (Φ), como también se representa al número áureo. Su composición está calibrada a un tempo de 161.9 beats por minuto, y la melodía tomó los primeros 39 dígitos de Fi, donde cada número corresponde a una nota (salvo el 0 que es silencio).

La traslación de este número dorado a una melodía sintoniza con la cosmogonía de Pitágoras, quien creía que las matemáticas y la música eran expresiones intercambiables de un mismo lenguaje divino.

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