El paisaje urbano se ha transformado radicalmente durante los últimos 40 años: los graffiti y murales hechos con pintura en aerosol no siempre son el código con el que las pandillas identifican sus territorios, sino que se convirtieron en parte del entorno. Al igual que la pintura, la música hip hop dejó atrás sus orígenes gángsters, y se transformó en un movimiento cultural que une a las comunidades en torno a referentes comunes.

Es por ello que la estética del hip hop se presenta esta vez como una arquitectura y propuesta del espacio en la exhibición “Close to the Edge: The Birth of Hip-Hop Architecture”, curada y diseñada por Sekou Cooke para el Center for Architecture de Nueva York, abierta hasta el 12 de enero de 2019.

“Estamos descubriendo ejemplos de personas que crean arte, comprensión y cambio en el entorno de la construcción utilizando el hip-hop como su lente primario”, afirma Cooke.

En “Close to the Edge”, los visitantes se encuentran con el trabajo de artistas, diseñadores, estudiantes, profesores y teóricos del hip-hop que muestran la vitalidad de esta estética a través de una breve historia de sus elementos clave: el trabajo de los DJs al mezclar discos, de los MCs que improvisan rimas, de los b-boys que bailan al agresivo compás del beat y por supuesto, el graffiti, que ya es como la segunda piel de una ciudad.

En la presentación, los curadores afirman que “el Hip-Hop, el movimiento cultural dominante de nuestro tiempo, fue establecido por la juventud negra y latina del barrio de South Bronx en Nueva York a principios de la década de 1970. Luego de unos 25 años, la arquitectura hip-hop finalmente está recibiendo atención masiva dentro de la disciplina arquitectónica.”

Llama la atención cómo algunas piezas de la exposición han tenido que romper la barrera conceptual del interior-exterior, como la fachada de ladrillos del artista Delta, originalmente creada para Haarlem, en Holanda, en 2013, y hoy en exhibición.

De esta manera, la cultura de las calles se abre paso al reconocimiento arquitectónico cambiando los paradigmas establecidos sobre qué es arquitectura y qué es arte. La innovadora y refrescante rebeldía del hip-hop se abre, así, a nuevas interpretaciones.

 

 

 

Image: Frank Douwes – Creative Commons

El paisaje urbano se ha transformado radicalmente durante los últimos 40 años: los graffiti y murales hechos con pintura en aerosol no siempre son el código con el que las pandillas identifican sus territorios, sino que se convirtieron en parte del entorno. Al igual que la pintura, la música hip hop dejó atrás sus orígenes gángsters, y se transformó en un movimiento cultural que une a las comunidades en torno a referentes comunes.

Es por ello que la estética del hip hop se presenta esta vez como una arquitectura y propuesta del espacio en la exhibición “Close to the Edge: The Birth of Hip-Hop Architecture”, curada y diseñada por Sekou Cooke para el Center for Architecture de Nueva York, abierta hasta el 12 de enero de 2019.

“Estamos descubriendo ejemplos de personas que crean arte, comprensión y cambio en el entorno de la construcción utilizando el hip-hop como su lente primario”, afirma Cooke.

En “Close to the Edge”, los visitantes se encuentran con el trabajo de artistas, diseñadores, estudiantes, profesores y teóricos del hip-hop que muestran la vitalidad de esta estética a través de una breve historia de sus elementos clave: el trabajo de los DJs al mezclar discos, de los MCs que improvisan rimas, de los b-boys que bailan al agresivo compás del beat y por supuesto, el graffiti, que ya es como la segunda piel de una ciudad.

En la presentación, los curadores afirman que “el Hip-Hop, el movimiento cultural dominante de nuestro tiempo, fue establecido por la juventud negra y latina del barrio de South Bronx en Nueva York a principios de la década de 1970. Luego de unos 25 años, la arquitectura hip-hop finalmente está recibiendo atención masiva dentro de la disciplina arquitectónica.”

Llama la atención cómo algunas piezas de la exposición han tenido que romper la barrera conceptual del interior-exterior, como la fachada de ladrillos del artista Delta, originalmente creada para Haarlem, en Holanda, en 2013, y hoy en exhibición.

De esta manera, la cultura de las calles se abre paso al reconocimiento arquitectónico cambiando los paradigmas establecidos sobre qué es arquitectura y qué es arte. La innovadora y refrescante rebeldía del hip-hop se abre, así, a nuevas interpretaciones.

 

 

 

Image: Frank Douwes – Creative Commons