Desde 1959, Hilla y Bernd Becher fundaron un tipo de fotografía que ahora es imprescindible para entender cierta belleza industrial, acaso imposible de explicar fuera de su generoso archivo. Ellos hicieron de la fotografía una arqueología de “esculturas anónimas”, cuyas formas están principalmente determinadas por su función en el mundo.

Como haciendo un catálogo botánico, la pareja de alemanes fotografió cada una de estas estructuras desde un punto de vista “objetivo”, es decir, todas son frontales, en blanco y negro, y están organizadas en grupos tipológicos, a su vez ordenados en limpias cuadrículas que resaltan las diferencias y similitudes entre estructuras. Torres de agua, silos de carbón, hornos altos, hornos de cal, elevadores de granos, plantas de preparación, refinerías de petróleo, almacenes de gas, etcétera, son los tópicos principales de los Becher.

Es como si cada grupo de estructuras fuera una especie biológica y cobrara una vida distinta en los catálogos. Allí adquiere la cualidad de símbolo arquetípico de un lenguaje arquitectónico a todas luces anónimo y olvidado. Es la historia oscura del Alemania del siglo XX. Es un réquiem por un mundo perdido y por una composición fotográfica también perdida. Y sin embargo, es una botánica exacta y rigurosa de la era industrial y un archivo de motivos repetidos… Y la repetición genera belleza.

Los Becher agruparon una parte del mundo a la cual uno se va acostumbrando con las repeticiones, como uno se acostumbra a los fantasmas que recurren, y por ello puede llegar acaso a extrañarlos. Sus torres, por su escala y dominio sobre el paisaje, son como enormes espectros soviéticos. El artista Idris Khan, de hecho, parece haber capturado esta cualidad fantasmagórica en su estupenda serie Every…Bernd And Hilla Becher Gable Sided Houses, en la que se apropia de la imaginería de los Becher para superponer digitalmente una fotografía casi idéntica sobre otra hasta lograr el efecto de un dibujo impresionista o de un fantasma en pleno movimiento.

Decir que Bernd y Hilla son una de las parejas de fotógrafos más famosas del mundo es un eufemismo. Sus series se han presentado en el Tate Britain, el Guggenheim, el MoMA, el Pompidou y muchísimos otros. El público parece extrañar algo de esa parte del mundo que la pareja diligentemente acomodó para ellos, en una técnica al parecer indiferente pero al final entrañable. Hay sin duda entre nosotros una nostalgia estética tanto de los objetos representados por ellos como de su forma de presentarlos ante el mundo.

Twitter del autor: @luciaomr

Desde 1959, Hilla y Bernd Becher fundaron un tipo de fotografía que ahora es imprescindible para entender cierta belleza industrial, acaso imposible de explicar fuera de su generoso archivo. Ellos hicieron de la fotografía una arqueología de “esculturas anónimas”, cuyas formas están principalmente determinadas por su función en el mundo.

Como haciendo un catálogo botánico, la pareja de alemanes fotografió cada una de estas estructuras desde un punto de vista “objetivo”, es decir, todas son frontales, en blanco y negro, y están organizadas en grupos tipológicos, a su vez ordenados en limpias cuadrículas que resaltan las diferencias y similitudes entre estructuras. Torres de agua, silos de carbón, hornos altos, hornos de cal, elevadores de granos, plantas de preparación, refinerías de petróleo, almacenes de gas, etcétera, son los tópicos principales de los Becher.

Es como si cada grupo de estructuras fuera una especie biológica y cobrara una vida distinta en los catálogos. Allí adquiere la cualidad de símbolo arquetípico de un lenguaje arquitectónico a todas luces anónimo y olvidado. Es la historia oscura del Alemania del siglo XX. Es un réquiem por un mundo perdido y por una composición fotográfica también perdida. Y sin embargo, es una botánica exacta y rigurosa de la era industrial y un archivo de motivos repetidos… Y la repetición genera belleza.

Los Becher agruparon una parte del mundo a la cual uno se va acostumbrando con las repeticiones, como uno se acostumbra a los fantasmas que recurren, y por ello puede llegar acaso a extrañarlos. Sus torres, por su escala y dominio sobre el paisaje, son como enormes espectros soviéticos. El artista Idris Khan, de hecho, parece haber capturado esta cualidad fantasmagórica en su estupenda serie Every…Bernd And Hilla Becher Gable Sided Houses, en la que se apropia de la imaginería de los Becher para superponer digitalmente una fotografía casi idéntica sobre otra hasta lograr el efecto de un dibujo impresionista o de un fantasma en pleno movimiento.

Decir que Bernd y Hilla son una de las parejas de fotógrafos más famosas del mundo es un eufemismo. Sus series se han presentado en el Tate Britain, el Guggenheim, el MoMA, el Pompidou y muchísimos otros. El público parece extrañar algo de esa parte del mundo que la pareja diligentemente acomodó para ellos, en una técnica al parecer indiferente pero al final entrañable. Hay sin duda entre nosotros una nostalgia estética tanto de los objetos representados por ellos como de su forma de presentarlos ante el mundo.

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