No importa en qué parte del mundo se encuentre, toda playa ofrece regalos a sus visitantes. Y es que las conchas, caracoles y restos de otros animales marinos que naufragan en la orilla del mar tienen una magia muy particular; son objetos que alguna vez fueron parte de un ser vivo y que inadvertidamente habitan los océanos como bellos cadáveres que pocos pueden resistirse a coleccionar. Tal vez sea por su cualidad desgastada y pulida, por sus extrañas formas o sus tenues colores, estos esqueletos no pueden sino fascinarnos e invitarnos conocer un poco más sobre ellos, sobre su clasificación y sobre sus antiguos dueños —un delicioso encuentro con la vida que florece bajo el mar.

Existen muchos tipos de guías gráficas (como esta) que pueden darte más información sobre las conchas que es posible encontrar en las playas del mundo. Esta breve guía, cortesía de Atlas Obscura, ofrece consejos de expertos en animales invertebrados de mar para saber cómo encontrarlos, reconocerlos y clasificarlos…

Identifica su hábitat

¿Estás frente a un cuerpo de agua salada o dulce? ¿El lugar muestra fuertes corrientes o se trata de aguas quietas? Esta información puede darte pistas del origen y tipo de animal que alguna vez fue dueño de lo que encuentras. Las playas de arena, por ejemplo, a menudo son hogar de bivalvos, animales parte del filo Mollusca que presentan dos valvas laterales. Éstos suelen vivir enterrados bajo la arena. En cambio, las playas rocosas son el hogar de chitones (cucarachas de mar), caracoles, caracolillos y lapas —todos ellos capaces de adherirse a la superficie de las rocas.

Cuenta las valvas

El número de valvas de un animal marino es capaz de darnos muchas pistas sobre su especie. Por eso es importante contarlas. De los más comunes, los gastrópodos presentan una sola concha y los bivalvos, dos. Por su parte la concha de los chitones, conocidos también como cucarachas marinas, tiene ocho partes ensambladas.

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Toma en cuenta su color

En general, las conchas tropicales tienen colores más brillantes que aquellas que viven en aguas más frías, particularmente aquellas que habitan zonas intermareales en regiones como Alaska, Siberia, Canadá y Groenlandia, donde las conchas son oscuras y a veces negras para conservar el calor. El tono de una concha puede dar información sobre la profundidad de las aguas y la región de donde proviene.

Es importante recordar que existen conchas que pueden variar en sus coloraciones a pesar de ser una misma especie, y también existen algunas que van cambiando su aspecto con el tiempo y pierden sus colores con la edad como es el caso de la almeja de Islandia (Arctica islandica) que en su juventud presenta patrones café con blanco que van desapareciendo mientras envejece. Por lo general, entre más vieja es una concha menos llamativo es su aspecto.

Observa sus adornos

Existen conchas que son inconfundibles por su belleza. El caracol rosado (Strombus gigas), que tiene un labio aperlado y bordes ondulados, o las conchas de araña (Lambis lambis) con sus puntiagudas protuberancias, son dos ejemplos cuyo llamativo estilo puede ser indicador de su edad. El caracol rosado deja de enrollarse cuando alcanza la madurez sexual, tras lo cual su labio se engrosa.

Es importante recordar que el tamaño de la concha no necesariamente denota su edad. Por ejemplo, la almeja gigante (Tridacna gigas) alcanza un tamaño enorme desde muy joven y sus enormes valvas pueden llegar a pesar más de 200 kilos. Algunas almejas más pequeñas, incluso, pueden llegar a crecer hasta un centímetro al mes en las condiciones adecuadas. Por su parte, un espécimen de almeja de Islandia encontrado hace poco tiempo y nombrado “Ming” mide cinco centímetros y se calcula que vivió entre 400 y 500 años.

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Algunas recomendaciones para encontrar conchas marinas

1. Escoge un buen momento. Siempre habrá más posibilidades de encontrar conchas y caracoles cuando la marea está baja. Esto permite mejor visibilidad de aquello que ha sido expulsado por el mar recientemente (pues es mucho más fácil que encontrarlo bajo las olas). Antes de salir en tu búsqueda, también es bueno revisar un mapa de corrientes marinas de la zona, esto te indicará en qué regiones de una playa es más probable encontrar conchas. Las tormentas pueden arrojar muchos animales marinos a las playas, especialmente durante el invierno.

2. Consigue herramientas. Muchos coleccionistas entusiastas las utilizan en sus búsquedas. Pueden ser lupas o lentes de aumento y rodilleras para poderse agachar más cómodamente en caso de que busques conchas pequeñas. Si no es así, será suficiente con una cubeta o bolsa, una pequeña pala metálica  y un colador de red.

3. Examina el área. Puedes dividirla en una cuadrícula antes de comenzar a recorrerla.

4. Lleva algunas contigo. Son, después de todo, algunos de los objetos más hermosos del mundo.

 

 

Imágenes: 1) Creative Commons 2) Leonardo Aguiar – Flickr 3) H. Zell – Creative Commons

No importa en qué parte del mundo se encuentre, toda playa ofrece regalos a sus visitantes. Y es que las conchas, caracoles y restos de otros animales marinos que naufragan en la orilla del mar tienen una magia muy particular; son objetos que alguna vez fueron parte de un ser vivo y que inadvertidamente habitan los océanos como bellos cadáveres que pocos pueden resistirse a coleccionar. Tal vez sea por su cualidad desgastada y pulida, por sus extrañas formas o sus tenues colores, estos esqueletos no pueden sino fascinarnos e invitarnos conocer un poco más sobre ellos, sobre su clasificación y sobre sus antiguos dueños —un delicioso encuentro con la vida que florece bajo el mar.

Existen muchos tipos de guías gráficas (como esta) que pueden darte más información sobre las conchas que es posible encontrar en las playas del mundo. Esta breve guía, cortesía de Atlas Obscura, ofrece consejos de expertos en animales invertebrados de mar para saber cómo encontrarlos, reconocerlos y clasificarlos…

Identifica su hábitat

¿Estás frente a un cuerpo de agua salada o dulce? ¿El lugar muestra fuertes corrientes o se trata de aguas quietas? Esta información puede darte pistas del origen y tipo de animal que alguna vez fue dueño de lo que encuentras. Las playas de arena, por ejemplo, a menudo son hogar de bivalvos, animales parte del filo Mollusca que presentan dos valvas laterales. Éstos suelen vivir enterrados bajo la arena. En cambio, las playas rocosas son el hogar de chitones (cucarachas de mar), caracoles, caracolillos y lapas —todos ellos capaces de adherirse a la superficie de las rocas.

Cuenta las valvas

El número de valvas de un animal marino es capaz de darnos muchas pistas sobre su especie. Por eso es importante contarlas. De los más comunes, los gastrópodos presentan una sola concha y los bivalvos, dos. Por su parte la concha de los chitones, conocidos también como cucarachas marinas, tiene ocho partes ensambladas.

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Toma en cuenta su color

En general, las conchas tropicales tienen colores más brillantes que aquellas que viven en aguas más frías, particularmente aquellas que habitan zonas intermareales en regiones como Alaska, Siberia, Canadá y Groenlandia, donde las conchas son oscuras y a veces negras para conservar el calor. El tono de una concha puede dar información sobre la profundidad de las aguas y la región de donde proviene.

Es importante recordar que existen conchas que pueden variar en sus coloraciones a pesar de ser una misma especie, y también existen algunas que van cambiando su aspecto con el tiempo y pierden sus colores con la edad como es el caso de la almeja de Islandia (Arctica islandica) que en su juventud presenta patrones café con blanco que van desapareciendo mientras envejece. Por lo general, entre más vieja es una concha menos llamativo es su aspecto.

Observa sus adornos

Existen conchas que son inconfundibles por su belleza. El caracol rosado (Strombus gigas), que tiene un labio aperlado y bordes ondulados, o las conchas de araña (Lambis lambis) con sus puntiagudas protuberancias, son dos ejemplos cuyo llamativo estilo puede ser indicador de su edad. El caracol rosado deja de enrollarse cuando alcanza la madurez sexual, tras lo cual su labio se engrosa.

Es importante recordar que el tamaño de la concha no necesariamente denota su edad. Por ejemplo, la almeja gigante (Tridacna gigas) alcanza un tamaño enorme desde muy joven y sus enormes valvas pueden llegar a pesar más de 200 kilos. Algunas almejas más pequeñas, incluso, pueden llegar a crecer hasta un centímetro al mes en las condiciones adecuadas. Por su parte, un espécimen de almeja de Islandia encontrado hace poco tiempo y nombrado “Ming” mide cinco centímetros y se calcula que vivió entre 400 y 500 años.

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Algunas recomendaciones para encontrar conchas marinas

1. Escoge un buen momento. Siempre habrá más posibilidades de encontrar conchas y caracoles cuando la marea está baja. Esto permite mejor visibilidad de aquello que ha sido expulsado por el mar recientemente (pues es mucho más fácil que encontrarlo bajo las olas). Antes de salir en tu búsqueda, también es bueno revisar un mapa de corrientes marinas de la zona, esto te indicará en qué regiones de una playa es más probable encontrar conchas. Las tormentas pueden arrojar muchos animales marinos a las playas, especialmente durante el invierno.

2. Consigue herramientas. Muchos coleccionistas entusiastas las utilizan en sus búsquedas. Pueden ser lupas o lentes de aumento y rodilleras para poderse agachar más cómodamente en caso de que busques conchas pequeñas. Si no es así, será suficiente con una cubeta o bolsa, una pequeña pala metálica  y un colador de red.

3. Examina el área. Puedes dividirla en una cuadrícula antes de comenzar a recorrerla.

4. Lleva algunas contigo. Son, después de todo, algunos de los objetos más hermosos del mundo.

 

 

Imágenes: 1) Creative Commons 2) Leonardo Aguiar – Flickr 3) H. Zell – Creative Commons