Mucho se ha dicho de la sexualidad de Warhol, pero él nunca corroboró nada. Su especie de inocencia perversa y una personalidad hípercompleja lo mantuvieron al margen –como un sofisticado enigma que prefería advertir: “es más elegante ser un misterio”. Quizá el artista nunca dejó que los medios se asomaran a ese lado de su vida, pero sí escribió algunas reflexiones en torno al sexo, todas ellas singularmente agudas. “Lo más excitante es no hacerlo”, apuntó alguna vez. “Si te enamoras de alguien y nunca lo haces, es mucho más excitante”.

En relación a la educación sexual, Warhol también tuvo puntos de vista dignos de ser considerados, y los cuales compartió en su peculiar autobiografía, “The Philosophy of Andy Warhol (From A to B and Back Again)” (1977).

En lugar de informar a los niños muy temprano acerca de las mecánicas y naderías del sexo, quizás sería mejor, de pronto y muy repentinamente, revelarles los detalles cuando tengan cuarenta. Podrías estar caminando por la calle con un amigo que acaba de cumplir cuarenta, soltarte con las abejas y las flores, esperar al shock inicial de aprender qué va dónde a marchitarse, y luego, pacientemente, explicar el resto. Entonces de repente a los cuarenta su vida tendría nuevo significado.

Son los tiempos de vida mucho más largos los que están tirando todos los viejos valores y sus aplicaciones descontroladamente. Cuando la gente solía enterarse del sexo a los quince, obviamente iban a tener menos problemas que la gente de hoy que aprenden del sexo a los ocho o por ahí, supongo, y viven hasta los ochenta. Es demasiado tiempo para juguetear con el mismo concepto. El mismo aburrido concepto.

Para él, otra de las formas de la fantasía sexual, que es más “excitante en la pantalla y entre las páginas que entre las sábanas”, es su relación directa con la nostalgia: a su ver, el sexo es una fantasía romantizada del pasado, que es parte esencial del deseo:

Se puede decir que la mayoría del sexo conlleva alguna forma de nostalgia por algo. El sexo es una nostalgia de cuando solías desearlo, a veces.

El sexo es nostalgia por el sexo.

Con lo anterior podemos relacionarnos todos. Es verdad que el recuerdo del sexo a veces es mejor que el propio sexo. O que pensar en un encuentro o deseo pasados, es más excitante que pensar en uno futuro porque uno tiene todos los elementos dados, y además están envueltos en ese velo de romance que solo la distancia aporta.

Pero Warhol también vivía una suerte de levedad existencial en la que, como dijo el escritor Henri Ford, “todo era sexual para él sin que el sexo de hecho sucediera”. Esta certera descripción se esclarece en el siguiente fragmento, en el que Warhol explica con singular transparencia por qué para él las relaciones sexuales eran una pérdida de energía y prefería no involucrarse en ellas. Al mismo tiempo, su entendimiento provoca que también nosotros nos preguntemos si las relaciones sexuales nos dan o nos quitan; o más bien, con qué parejas sexuales ganamos o perdemos energía.

Tan solo estar vivo es tanto trabajo… Después de estar vivo, lo siguiente más difícil es tener sexo. Claro, para algunas personas no es trabajo porque necesitan el ejercicio y tienen la energía para el sexo y el sexo les da incluso más energía. Algunas personas ganan energía del sexo y algunas personan pierden energía del sexo. He encontrado que es demasiado trabajo. Pero si tienes el tiempo para eso, y necesitas el ejercicio, entonces deberías hacerlo. Pero de cualquier manera podrías ahorrarte mucho trabajo al averiguar si eres un ganador de energía o un perdedor de energía. Como dije, yo soy un perdedor de energía. Puedo entender cuando veo a gente corriendo alrededor tratando de tener un poco.

Es igual de trabajoso para una persona atractiva no tener sexo que lo es para una persona no atractiva tenerlo, entonces ayuda que la persona atractiva gane energía del sexo y que la persona no atractiva pierda energía del sexo, porque entonces sus deseos embonarán con la dirección que las personas les están imponiendo.

Mucho se ha dicho de la sexualidad de Warhol, pero él nunca corroboró nada. Su especie de inocencia perversa y una personalidad hípercompleja lo mantuvieron al margen –como un sofisticado enigma que prefería advertir: “es más elegante ser un misterio”. Quizá el artista nunca dejó que los medios se asomaran a ese lado de su vida, pero sí escribió algunas reflexiones en torno al sexo, todas ellas singularmente agudas. “Lo más excitante es no hacerlo”, apuntó alguna vez. “Si te enamoras de alguien y nunca lo haces, es mucho más excitante”.

En relación a la educación sexual, Warhol también tuvo puntos de vista dignos de ser considerados, y los cuales compartió en su peculiar autobiografía, “The Philosophy of Andy Warhol (From A to B and Back Again)” (1977).

En lugar de informar a los niños muy temprano acerca de las mecánicas y naderías del sexo, quizás sería mejor, de pronto y muy repentinamente, revelarles los detalles cuando tengan cuarenta. Podrías estar caminando por la calle con un amigo que acaba de cumplir cuarenta, soltarte con las abejas y las flores, esperar al shock inicial de aprender qué va dónde a marchitarse, y luego, pacientemente, explicar el resto. Entonces de repente a los cuarenta su vida tendría nuevo significado.

Son los tiempos de vida mucho más largos los que están tirando todos los viejos valores y sus aplicaciones descontroladamente. Cuando la gente solía enterarse del sexo a los quince, obviamente iban a tener menos problemas que la gente de hoy que aprenden del sexo a los ocho o por ahí, supongo, y viven hasta los ochenta. Es demasiado tiempo para juguetear con el mismo concepto. El mismo aburrido concepto.

Para él, otra de las formas de la fantasía sexual, que es más “excitante en la pantalla y entre las páginas que entre las sábanas”, es su relación directa con la nostalgia: a su ver, el sexo es una fantasía romantizada del pasado, que es parte esencial del deseo:

Se puede decir que la mayoría del sexo conlleva alguna forma de nostalgia por algo. El sexo es una nostalgia de cuando solías desearlo, a veces.

El sexo es nostalgia por el sexo.

Con lo anterior podemos relacionarnos todos. Es verdad que el recuerdo del sexo a veces es mejor que el propio sexo. O que pensar en un encuentro o deseo pasados, es más excitante que pensar en uno futuro porque uno tiene todos los elementos dados, y además están envueltos en ese velo de romance que solo la distancia aporta.

Pero Warhol también vivía una suerte de levedad existencial en la que, como dijo el escritor Henri Ford, “todo era sexual para él sin que el sexo de hecho sucediera”. Esta certera descripción se esclarece en el siguiente fragmento, en el que Warhol explica con singular transparencia por qué para él las relaciones sexuales eran una pérdida de energía y prefería no involucrarse en ellas. Al mismo tiempo, su entendimiento provoca que también nosotros nos preguntemos si las relaciones sexuales nos dan o nos quitan; o más bien, con qué parejas sexuales ganamos o perdemos energía.

Tan solo estar vivo es tanto trabajo… Después de estar vivo, lo siguiente más difícil es tener sexo. Claro, para algunas personas no es trabajo porque necesitan el ejercicio y tienen la energía para el sexo y el sexo les da incluso más energía. Algunas personas ganan energía del sexo y algunas personan pierden energía del sexo. He encontrado que es demasiado trabajo. Pero si tienes el tiempo para eso, y necesitas el ejercicio, entonces deberías hacerlo. Pero de cualquier manera podrías ahorrarte mucho trabajo al averiguar si eres un ganador de energía o un perdedor de energía. Como dije, yo soy un perdedor de energía. Puedo entender cuando veo a gente corriendo alrededor tratando de tener un poco.

Es igual de trabajoso para una persona atractiva no tener sexo que lo es para una persona no atractiva tenerlo, entonces ayuda que la persona atractiva gane energía del sexo y que la persona no atractiva pierda energía del sexo, porque entonces sus deseos embonarán con la dirección que las personas les están imponiendo.

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