El Bushido es una antigua guía moral para el samurai, acuñado en Japón durante las eras Heian y Tokugawa (entre los siglos IX y XII de nuestra era). Entre estos guerreros, más allá de dominar las estrategias de batalla y diplomacia, es fundamental templar el espíritu y erigirse como líderes que sepan, en momentos de oscuridad, dar consuelo y dirección a los demás.

Los siete principios del Bushido son inmarcesibles pilares que, de abrazarse con humildad, bien pudieran dignificar nuestro paso por esta vida:

1. Gi – Honradez y Justicia

Tratar a los demás como nos gustaría que nos trataran a veces no es suficiente: cuando la justicia no es igual para unos y para otros, el guerrero debe asumir una posición clara. Para un samurai no existen los grises, debe procurar que todo lo que le incumbe se haga a la luz y así evitará malos entendidos.

2. Yu – Heroísmo

Un guerrero, a diferencia de la masa, no vive escondido: actúa y con su ejemplo contagia valor a los demás. Aunque sienta miedo en su interior, no lo demostrará: su coraje no es ciego sino inteligente, pues sabe medir el peligro y transmutar el temor en precaución.

3. Jin – Compasión

Influenciado por el budismo, el Bushido afirma que la compasión es la oportunidad que el guerrero debe buscar o crear para ayudar a los demás. El entrenamiento ha hecho de él un ser fuerte y poderoso, algo útil en la medida en que esté al servicio de los demás.

4. Rei – Cortesía

Un samurai no tiene necesidad de ser cruel: su fuerza reside precisamente en el hecho de no alardearla. No se prestará a vulgares demostraciones para impresionar a sus enemigos. Su verdadera fuerza reside en que el enemigo evitará toda confrontación con él, temeroso no de su fuerza, sino de su cortesía. Sin respeto por nuestros rivales, no somos mejores que el peor de los hombres.

5. Meyo – Honor

El único capaz de juzgar a un verdadero samurai es él mismo. Uno nunca puede ocultarse de uno mismo, y si nuestra moral es fuerte sabremos diferenciar claramente nuestras buenas acciones de las malas. El honor aquí debe entenderse como la capacidad para asumir las consecuencias de nuestras acciones con total conciencia.

6. Makoto – Sinceridad a toda prueba

Uno de los proverbios más bellos del Bushido es: “Cuando un samurai dice que hará algo, es como si ya estuviera hecho”. Para los guerreros no existe diferencia entre el hablar y el hacer, pues la palabra es tan transparente como el acto. Al estar imbricados unos con otros, cada punto del Bushido hace que los demás se fortalezcan, como un nudo: así, la sinceridad absoluta para con uno mismo deriva en el mantenimiento del honor y en el respeto hacia nosotros mismos. Un guerrero jamás se miente a sí mismo.

7. Chugo – Deber y lealtad

El poder no sirve de nada si no protege, es decir, si no se hace responsable de los otros. Haber hecho o dicho algo responsabilidad definitiva del guerrero ante esa palabra o acción. “Las palabras de un hombre”, dice el Bushido, “son como sus huellas: puedes seguirlas a donde quiera que él vaya.” La lealtad incumbe, además de la relación de vasallaje entre samurai y Ronin (señor feudal), que, como guerrero, siempre se hará responsable ante sí mismo por sus acciones.

El Bushido es una antigua guía moral para el samurai, acuñado en Japón durante las eras Heian y Tokugawa (entre los siglos IX y XII de nuestra era). Entre estos guerreros, más allá de dominar las estrategias de batalla y diplomacia, es fundamental templar el espíritu y erigirse como líderes que sepan, en momentos de oscuridad, dar consuelo y dirección a los demás.

Los siete principios del Bushido son inmarcesibles pilares que, de abrazarse con humildad, bien pudieran dignificar nuestro paso por esta vida:

1. Gi – Honradez y Justicia

Tratar a los demás como nos gustaría que nos trataran a veces no es suficiente: cuando la justicia no es igual para unos y para otros, el guerrero debe asumir una posición clara. Para un samurai no existen los grises, debe procurar que todo lo que le incumbe se haga a la luz y así evitará malos entendidos.

2. Yu – Heroísmo

Un guerrero, a diferencia de la masa, no vive escondido: actúa y con su ejemplo contagia valor a los demás. Aunque sienta miedo en su interior, no lo demostrará: su coraje no es ciego sino inteligente, pues sabe medir el peligro y transmutar el temor en precaución.

3. Jin – Compasión

Influenciado por el budismo, el Bushido afirma que la compasión es la oportunidad que el guerrero debe buscar o crear para ayudar a los demás. El entrenamiento ha hecho de él un ser fuerte y poderoso, algo útil en la medida en que esté al servicio de los demás.

4. Rei – Cortesía

Un samurai no tiene necesidad de ser cruel: su fuerza reside precisamente en el hecho de no alardearla. No se prestará a vulgares demostraciones para impresionar a sus enemigos. Su verdadera fuerza reside en que el enemigo evitará toda confrontación con él, temeroso no de su fuerza, sino de su cortesía. Sin respeto por nuestros rivales, no somos mejores que el peor de los hombres.

5. Meyo – Honor

El único capaz de juzgar a un verdadero samurai es él mismo. Uno nunca puede ocultarse de uno mismo, y si nuestra moral es fuerte sabremos diferenciar claramente nuestras buenas acciones de las malas. El honor aquí debe entenderse como la capacidad para asumir las consecuencias de nuestras acciones con total conciencia.

6. Makoto – Sinceridad a toda prueba

Uno de los proverbios más bellos del Bushido es: “Cuando un samurai dice que hará algo, es como si ya estuviera hecho”. Para los guerreros no existe diferencia entre el hablar y el hacer, pues la palabra es tan transparente como el acto. Al estar imbricados unos con otros, cada punto del Bushido hace que los demás se fortalezcan, como un nudo: así, la sinceridad absoluta para con uno mismo deriva en el mantenimiento del honor y en el respeto hacia nosotros mismos. Un guerrero jamás se miente a sí mismo.

7. Chugo – Deber y lealtad

El poder no sirve de nada si no protege, es decir, si no se hace responsable de los otros. Haber hecho o dicho algo responsabilidad definitiva del guerrero ante esa palabra o acción. “Las palabras de un hombre”, dice el Bushido, “son como sus huellas: puedes seguirlas a donde quiera que él vaya.” La lealtad incumbe, además de la relación de vasallaje entre samurai y Ronin (señor feudal), que, como guerrero, siempre se hará responsable ante sí mismo por sus acciones.

Etiquetado: , , , ,