El profesor Chomsky siempre se ha mostrado receloso (cuando no francamente crítico) a la teoría psicoanalítica y la explicación psicológica del comportamiento y el lenguaje humano en general. Durante décadas ha sido comentarista de los más diversos eventos geopolíticos, pero el corazón de su teoría (al menos desde sus publicaciones iniciales) ha estado siempre vinculada a la adquisición infantil del lenguaje: “¿cómo saben los bebés lo que saben a respecto del lenguaje?”.

Podríamos pensar que un bebé parece saber muy poco del lenguaje: gesticulan, lloran, expresan sus necesidades de muchas maneras en un código que parece solo legible para sus madres o cuidadores, pero según la teoría de Chomsky, los bebés en realidad saben más de lo que dicen.

El director francés Michel Gondry entrevistó a Chomsky en el documental Is the Man Who Is Tall Happy? (que puede verse íntegro en Netflix) para hablar una vez más de una de las tesis más cuestionadas del investigador: la correlación entre la adquisición del lenguaje y un dispositivo gramático prenatal, e incluso genético, que asegure la adquisición y formulación de lenguaje para que el bebé sobreviva en su contexto social. Chomsky incluso ha llegado a comparar este proceso con una programación que técnicamente nos hace recordar cosas que no sabemos, como afirmaba Platón hace más de 20 siglos, cuando hablaba del mundo de las ideas. Para Platón y sus seguidores, el proceso de adquisición de conocimiento es en realidad un proceso de memoria: en realidad no aprendemos nada, simplemente recordamos las cosas que vemos tal y como eran (y siempre serán).

En este clip podemos ver a Gondry hablar de la memoria desde su experiencia como director de Eternal Sunshine of the Spotless Mind, un maravilloso drama de ciencia ficción donde una empresa ofrece la posibilidad de borrar selectivamente fragmentos dolorosos o traumáticos de la memoria de la gente; Chomsky a su vez habla de cómo adquieren lenguaje las personas con algún problema en la vista o el oído, concluyendo que “los niños saben bastante sobre el lenguaje, incluso más de lo que uno podría esperar, antes de que puedan exhibir este conocimiento”.

Como afirmaba el filósofo John Locke, la mente de un niño parece comportarse como un lienzo vacío en el cual el mundo deja su impresión; David Hume también habló de un mecanismo perceptivo que se apoya en la memoria para aprender y aplicar experiencias pasadas en eventos presentes, siglos antes de que Freud hablara del trauma en términos de un recuerdo tormentoso que la mente infantil es incapaz de tramitar.

La animación de Gondry permite visualizar plásticamente cómo los estímulos del mundo pasan por el tamiz (y el remix) de los órganos perceptuales de los niños y se traducen (aun antes de convertirse en lenguaje) en signos que el niño aprende a interpretar y utilizar.

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El profesor Chomsky siempre se ha mostrado receloso (cuando no francamente crítico) a la teoría psicoanalítica y la explicación psicológica del comportamiento y el lenguaje humano en general. Durante décadas ha sido comentarista de los más diversos eventos geopolíticos, pero el corazón de su teoría (al menos desde sus publicaciones iniciales) ha estado siempre vinculada a la adquisición infantil del lenguaje: “¿cómo saben los bebés lo que saben a respecto del lenguaje?”.

Podríamos pensar que un bebé parece saber muy poco del lenguaje: gesticulan, lloran, expresan sus necesidades de muchas maneras en un código que parece solo legible para sus madres o cuidadores, pero según la teoría de Chomsky, los bebés en realidad saben más de lo que dicen.

El director francés Michel Gondry entrevistó a Chomsky en el documental Is the Man Who Is Tall Happy? (que puede verse íntegro en Netflix) para hablar una vez más de una de las tesis más cuestionadas del investigador: la correlación entre la adquisición del lenguaje y un dispositivo gramático prenatal, e incluso genético, que asegure la adquisición y formulación de lenguaje para que el bebé sobreviva en su contexto social. Chomsky incluso ha llegado a comparar este proceso con una programación que técnicamente nos hace recordar cosas que no sabemos, como afirmaba Platón hace más de 20 siglos, cuando hablaba del mundo de las ideas. Para Platón y sus seguidores, el proceso de adquisición de conocimiento es en realidad un proceso de memoria: en realidad no aprendemos nada, simplemente recordamos las cosas que vemos tal y como eran (y siempre serán).

En este clip podemos ver a Gondry hablar de la memoria desde su experiencia como director de Eternal Sunshine of the Spotless Mind, un maravilloso drama de ciencia ficción donde una empresa ofrece la posibilidad de borrar selectivamente fragmentos dolorosos o traumáticos de la memoria de la gente; Chomsky a su vez habla de cómo adquieren lenguaje las personas con algún problema en la vista o el oído, concluyendo que “los niños saben bastante sobre el lenguaje, incluso más de lo que uno podría esperar, antes de que puedan exhibir este conocimiento”.

Como afirmaba el filósofo John Locke, la mente de un niño parece comportarse como un lienzo vacío en el cual el mundo deja su impresión; David Hume también habló de un mecanismo perceptivo que se apoya en la memoria para aprender y aplicar experiencias pasadas en eventos presentes, siglos antes de que Freud hablara del trauma en términos de un recuerdo tormentoso que la mente infantil es incapaz de tramitar.

La animación de Gondry permite visualizar plásticamente cómo los estímulos del mundo pasan por el tamiz (y el remix) de los órganos perceptuales de los niños y se traducen (aun antes de convertirse en lenguaje) en signos que el niño aprende a interpretar y utilizar.

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