Desde hace miles de años, la astrología ha sido una herramienta para describir a las personas y prever ciertos acontecimientos de su vida y entorno. Pero ¿de qué manera esta antigua categorización de las personalidades y método de predicción de sucesos basados en los astros podrían hablarnos sobre una ciudad moderna (y cómo esto afecta a quienes la habitan)?

Derivada de la voz latina mundus, la rama de la astrología conocida como “astrología mundana” utiliza la posición de las estrellas en el firmamento para hacer cartas astrales y describir ciertas características de las ciudades humanas y su comportamiento, basada en su “fecha de nacimiento”, es decir, el día de su fundación o incorporación legal. Según expertos en el tema existen, por ejemplo, metrópolis con más de una carta natal, porque pueden haber cambiado de lugar o haber sido fundadas más de una vez a lo largo de su historia. Si en la astrología común, la fecha, lugar y hora de nacimiento requieren de gran exactitud para hacer una lectura, esto es igual en el caso de un lugar; sin embargo y a pesar de las posibles imprecisiones, este método de predicción existe y se utiliza desde hace muchos siglos.

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A partir del día de fundación de una ciudad y, generalmente, tomando en cuenta su hora de nacimiento al medio día, los expertos en astrología mundana pueden preveer eventos futuros en una ciudad o poblado, como posibles desastres naturales o épocas propicias para la agricultura, por nombrar sólo dos ejemplos. Además, los astrólogos dedicados a esta clase de predicciones a menudo son contactados por personas que quieren saber en qué lugar geográfico podrían tener más fortuna para el amor, el trabajo u otros ámbitos de su vida. Para hacer esto, se utilizan cartas astrales de los lugares y se comparan con la del individuo —un concepto conocido en la astrología como sinastría, que hace referencia a la compatibilidad de ambas cartas.

En la carta astrológica de una persona, el lugar donde se encuentra su Luna, por ejemplo, juega un rol esencial dentro de su personalidad más profunda. En el caso de los lugares, la Luna de un lugar hace referencia a cómo este espacio se relaciona con las personas que lo habitan. Este satélite representa las emociones y la nutrición (en el sentido simbólico), por ende, en una ciudad siempre hace referencia a los recursos humanos. Así, el espacio donde una ciudad tiene al plantea Saturno está relacionado, por ejemplo, con sus leyes y el lugar de Mercurio con sus comunicaciones.

Según registros históricos, esta práctica se extiende por lo menos hasta el siglo II, cuando en Babilonia se creó el primer sistema astrológico organizado que, generalmente, daba información sobre eventos políticos en lugares específicos. Históricamente, reyes y emperadores consultaron astrólogos y adivinos designados a las cortes (como por ejemplo, el gran John Dee, mago isabelino y consejero de la reina Isabel I de Inglaterra) para tomar decisiones que podían estar relacionadas tanto con su vida personal, como con sus decisiones políticas y militares. De la misma forma, en épocas más recientes, una gran cantidad de presidentes y mandatarios han recurrido a estos métodos para guiar sus decisiones.

A grandes rasgos, la astrología funciona bajo el supuesto de que el movimiento y las posiciones de los planetas que están cerca de nosotros afectan nuestra vida —algo que nunca ha podido probarse de manera científica. Independientemente de si la astrología pudiera o no dar información útil o incluso veraz, la idea de que una ciudad tiene una personalidad no está del todo alejada de la realidad. Las metrópolis humanas son muy distintas unas de otras y poseen algo que bien podría llamarse una “personalidad”. En ese sentido, la astrología mundana es, de muchas formas, un estudio de la esencia de los espacios urbanos, de sus defectos, sus cualidades y de su “espíritu”, algo que por ningún motivo resulta descabellado.

 

 

 

Imágenes: 1) Dominio público 2) Dominio público

Desde hace miles de años, la astrología ha sido una herramienta para describir a las personas y prever ciertos acontecimientos de su vida y entorno. Pero ¿de qué manera esta antigua categorización de las personalidades y método de predicción de sucesos basados en los astros podrían hablarnos sobre una ciudad moderna (y cómo esto afecta a quienes la habitan)?

Derivada de la voz latina mundus, la rama de la astrología conocida como “astrología mundana” utiliza la posición de las estrellas en el firmamento para hacer cartas astrales y describir ciertas características de las ciudades humanas y su comportamiento, basada en su “fecha de nacimiento”, es decir, el día de su fundación o incorporación legal. Según expertos en el tema existen, por ejemplo, metrópolis con más de una carta natal, porque pueden haber cambiado de lugar o haber sido fundadas más de una vez a lo largo de su historia. Si en la astrología común, la fecha, lugar y hora de nacimiento requieren de gran exactitud para hacer una lectura, esto es igual en el caso de un lugar; sin embargo y a pesar de las posibles imprecisiones, este método de predicción existe y se utiliza desde hace muchos siglos.

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A partir del día de fundación de una ciudad y, generalmente, tomando en cuenta su hora de nacimiento al medio día, los expertos en astrología mundana pueden preveer eventos futuros en una ciudad o poblado, como posibles desastres naturales o épocas propicias para la agricultura, por nombrar sólo dos ejemplos. Además, los astrólogos dedicados a esta clase de predicciones a menudo son contactados por personas que quieren saber en qué lugar geográfico podrían tener más fortuna para el amor, el trabajo u otros ámbitos de su vida. Para hacer esto, se utilizan cartas astrales de los lugares y se comparan con la del individuo —un concepto conocido en la astrología como sinastría, que hace referencia a la compatibilidad de ambas cartas.

En la carta astrológica de una persona, el lugar donde se encuentra su Luna, por ejemplo, juega un rol esencial dentro de su personalidad más profunda. En el caso de los lugares, la Luna de un lugar hace referencia a cómo este espacio se relaciona con las personas que lo habitan. Este satélite representa las emociones y la nutrición (en el sentido simbólico), por ende, en una ciudad siempre hace referencia a los recursos humanos. Así, el espacio donde una ciudad tiene al plantea Saturno está relacionado, por ejemplo, con sus leyes y el lugar de Mercurio con sus comunicaciones.

Según registros históricos, esta práctica se extiende por lo menos hasta el siglo II, cuando en Babilonia se creó el primer sistema astrológico organizado que, generalmente, daba información sobre eventos políticos en lugares específicos. Históricamente, reyes y emperadores consultaron astrólogos y adivinos designados a las cortes (como por ejemplo, el gran John Dee, mago isabelino y consejero de la reina Isabel I de Inglaterra) para tomar decisiones que podían estar relacionadas tanto con su vida personal, como con sus decisiones políticas y militares. De la misma forma, en épocas más recientes, una gran cantidad de presidentes y mandatarios han recurrido a estos métodos para guiar sus decisiones.

A grandes rasgos, la astrología funciona bajo el supuesto de que el movimiento y las posiciones de los planetas que están cerca de nosotros afectan nuestra vida —algo que nunca ha podido probarse de manera científica. Independientemente de si la astrología pudiera o no dar información útil o incluso veraz, la idea de que una ciudad tiene una personalidad no está del todo alejada de la realidad. Las metrópolis humanas son muy distintas unas de otras y poseen algo que bien podría llamarse una “personalidad”. En ese sentido, la astrología mundana es, de muchas formas, un estudio de la esencia de los espacios urbanos, de sus defectos, sus cualidades y de su “espíritu”, algo que por ningún motivo resulta descabellado.

 

 

 

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