Este año se abrirá al público la biblioteca más antigua de África. Y no sólo eso, sino que es también la biblioteca de trabajo más antigua del mundo y una de las más bellas de su especie. Localizada en Fez, Marruecos, la al-Qarawiyyin fue fundada en el año 859 y alberga manuscritos de hasta 12 siglos de antigüedad. Y aunque nunca dejó de recibir visitantes, sus edificios habían caído en el deterioro y la decadencia hasta que en 2012 el Ministerio de Cultura marroquí pidió a la arquitecta y TED Fellow Aziza Chaouni que rehabilitara la biblioteca para el público en general.

Esta historia tiene dos enormes sorpresas: la primera es que al-Qarawiyyin fue construida por una mujer, desafiando las conjeturas comunes acerca de la contribución femenina en la civilización musulmana; y la segunda es que la empresa de restaurar la biblioteca fue absolutamente exitosa. El resultado es una belleza.

Qarawiyin+07

La al-Qarawiyyin, que incluye una mezquita, una biblioteca y una universidad, fue fundada por Fatima Al-Fihri, hija de un comerciante rico de al-Qayrawan, lo que hoy es Túnez. El resultado fue una biblioteca que, de acuerdo a la UNESCO, tuvo alumnos de altísimo perfil, como el poeta místico y filósofo Ibn Al-‘Arabi en el siglo XII o el historiador y economista Ibn Khaldun en el siglo XIV. En la Edad Media, además, cumplió un papel importante en la transmisión de conocimiento entre musulmanes y europeos.

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Volviendo a la arquitectura, la biblioteca está formada por varios edificios interconectados por puentes, cada uno colocado en un nivel distinto sobre la ladera de una montaña. Entre estos hay patios con fuentes; dentro, cuartos de lectura, un salón de conferencias, un laboratorio de restauración de manuscritos, oficinas administrativas y una cafetería. El gran reto de Chaouni fue encontrar materiales similares para reemplazar pedazos rotos o faltantes de mosaicos, o por ejemplo, limpiar los grabados de yeso sin romperlos… Pero en el proceso encontró varias sorpresas:

Uno de los aspectos deslumbrantes de restaurar un edificio tan antiguo es que nunca sabes qué hay detrás de un muro. Puedes raspar y encontrar una pintura, quitar la pintura y encontrar una puerta… Descubrimos algunas cosas inesperadas, especialmente bajo tierra, como un sistema de aguas residuales de hace siglos.

DSC_0251

En mayo de 2016 el público podrá pasear dentro de un complejo bellísimo que no sólo regresa a un pasado intacto sino que atiende necesidades modernas con tecnologías sustentables como paneles solares, recolección de agua para riego o bases de datos para consulta. La labor de Aziza Chaouni, que duró más de 4 años, es ya invaluable para la cultura musulmana y desde luego para la cultura mundial de la estética y el conocimiento.

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Este año se abrirá al público la biblioteca más antigua de África. Y no sólo eso, sino que es también la biblioteca de trabajo más antigua del mundo y una de las más bellas de su especie. Localizada en Fez, Marruecos, la al-Qarawiyyin fue fundada en el año 859 y alberga manuscritos de hasta 12 siglos de antigüedad. Y aunque nunca dejó de recibir visitantes, sus edificios habían caído en el deterioro y la decadencia hasta que en 2012 el Ministerio de Cultura marroquí pidió a la arquitecta y TED Fellow Aziza Chaouni que rehabilitara la biblioteca para el público en general.

Esta historia tiene dos enormes sorpresas: la primera es que al-Qarawiyyin fue construida por una mujer, desafiando las conjeturas comunes acerca de la contribución femenina en la civilización musulmana; y la segunda es que la empresa de restaurar la biblioteca fue absolutamente exitosa. El resultado es una belleza.

Qarawiyin+07

La al-Qarawiyyin, que incluye una mezquita, una biblioteca y una universidad, fue fundada por Fatima Al-Fihri, hija de un comerciante rico de al-Qayrawan, lo que hoy es Túnez. El resultado fue una biblioteca que, de acuerdo a la UNESCO, tuvo alumnos de altísimo perfil, como el poeta místico y filósofo Ibn Al-‘Arabi en el siglo XII o el historiador y economista Ibn Khaldun en el siglo XIV. En la Edad Media, además, cumplió un papel importante en la transmisión de conocimiento entre musulmanes y europeos.

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Volviendo a la arquitectura, la biblioteca está formada por varios edificios interconectados por puentes, cada uno colocado en un nivel distinto sobre la ladera de una montaña. Entre estos hay patios con fuentes; dentro, cuartos de lectura, un salón de conferencias, un laboratorio de restauración de manuscritos, oficinas administrativas y una cafetería. El gran reto de Chaouni fue encontrar materiales similares para reemplazar pedazos rotos o faltantes de mosaicos, o por ejemplo, limpiar los grabados de yeso sin romperlos… Pero en el proceso encontró varias sorpresas:

Uno de los aspectos deslumbrantes de restaurar un edificio tan antiguo es que nunca sabes qué hay detrás de un muro. Puedes raspar y encontrar una pintura, quitar la pintura y encontrar una puerta… Descubrimos algunas cosas inesperadas, especialmente bajo tierra, como un sistema de aguas residuales de hace siglos.

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En mayo de 2016 el público podrá pasear dentro de un complejo bellísimo que no sólo regresa a un pasado intacto sino que atiende necesidades modernas con tecnologías sustentables como paneles solares, recolección de agua para riego o bases de datos para consulta. La labor de Aziza Chaouni, que duró más de 4 años, es ya invaluable para la cultura musulmana y desde luego para la cultura mundial de la estética y el conocimiento.

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