“Me pregunto si es posible tener una aventura amorosa que dure para siempre” escribió alguna vez Andy Warhol, una interrogante que refleja una de las paradojas más grandes que existen en torno al amor y sus correspondencias con el deseo —algo que, se sabe, ocupó la mente del extravagante artista durante una buena parte de su vida. Y es que para muchos, las relaciones amorosas necesariamente tienen una caducidad, al menos desde el punto de vista del sexo y el erotismo. Pero Warhol fue más allá, y sus lúcidos consejos amorosos pueden ser, aún hoy, completamente iluminadores.

Muchos afirman que Warhol despreciaba el amor o que, al menos, no se sentía susceptible de sentir esta emoción. Pero en una revisión más minuciosa de sus escritos y entrevistas es posible ver que el artista nacido en Pittsburgh sí sentía una preocupación genuina por este sentimiento y algunas cuestiones que a menudo lo acompañan, como el sexo y el matrimonio. Una de las fuentes principales para acercarse al pensamiento de Warhol es Mi filosofía de A a B y de B a A, la autobiografía que escribió en 1975. Ahí es posible notar, en ciertos pasajes, un desagrado por los sentimientos vertiginosos como el afecto; pero este íntimo texto también refleja una firme creencia de que el respeto mutuo es uno de los elementos más importantes en una pareja —además de un gusto por los misterios de la pasión y la devoción amorosa. Para Warhol lo realmente relevante era siempre cuestionar qué hace a una relación de pareja significativa sostenible y, sobre todo, duradera.

Una de las premisas más claras de Warhol en su texto autobiográfico es que una persona no puede esperar que otra sea su salvación, o que ésta arregle su vida. En uno de los capítulos del libro que trata el amor y la senilidad, Warhol afirma que una educación temprana sobre temas como el amor y el sexo podría evitar desilusiones en el futuro. “Debería haber un curso en el primer grado de la escuela sobre el amor”, señala el artista, un curso que debiera señalar realidades como el hecho de que las relaciones nunca son perfectas, no siempre son fáciles o placenteras. Lo que vemos en las películas o en la televisión sobre lo que el amor debería de ser, de acuerdo a Warhol, sólo promete desilusiones, pues no está relacionado con la realidad: el amor implica malas y buenas épocas, cosas positivas y también negativas.

Otra de las más interesantes ideas de Warhol en torno a la pareja es el papel de la fantasía tanto en lo amoroso, como en lo erótico (aquí sus lecciones de sexualidad). “El amor fantasioso es mucho mejor que el amor real”, con esta frase Warhol afirma que la imaginación es un ingrediente vital para mantener la atracción viva dentro de una pareja. Es claro que para él, eso que existe en la cabeza es mucho más importante que lo que sucede en el mundo físico: la anticipación puede ser mucho mejor que el suceso en sí mismo. “Lo más emocionante es no hacerlo. Si te enamoras de alguien y nunca lo haces, es mucho más fascinante.”

La espontaneidad, al momento de enamorarse, era otro de los factores que Warhol consideraba vitales en una relación amorosa. Para él, el secreto es enamorarse sin pensarlo demasiado, sin apelar a la razón o la planeación. “Sólo cierra los ojos. No mires.”, aconsejaba; así también admiraba la capacidad de aquellos que pueden tener sexo y, al mismo tiempo, poner la mente en blanco.

Hacer tiempo para uno mismo, aún cuando estamos en pareja, es otro de los consejos del artista. Mientras él recomendaba enamorarse sin miedo y profundamente, consideraba prudente que cada uno de los individuos tenga su propio espacio. Paradójicamente, para él, el precio del amor es el sacrificio de la soledad, el mejor estado de una persona (uno en el que siempre hay espacio en la cama para estar cómodo). El éxito de una relación es, por supuesto, una distancia sana.

Finalmente, Andy Warhol afirma que dentro de una pareja ambas partes deben invertir la misma energía y tiempo a la relación —algo que podría sonar obvio pero es, quizá, una de las cosas más difíciles de hacer. A pesar de su habitual e irónico pesimismo, el rey del arte pop supo analizar las relaciones amorosas con profundidad, con una lucidez impresionante y, sobre todo, supo buscar el finísimo balance que el compartir la vida con otra persona requiere.

 

 

 

Imagen: Jack Mitchell

“Me pregunto si es posible tener una aventura amorosa que dure para siempre” escribió alguna vez Andy Warhol, una interrogante que refleja una de las paradojas más grandes que existen en torno al amor y sus correspondencias con el deseo —algo que, se sabe, ocupó la mente del extravagante artista durante una buena parte de su vida. Y es que para muchos, las relaciones amorosas necesariamente tienen una caducidad, al menos desde el punto de vista del sexo y el erotismo. Pero Warhol fue más allá, y sus lúcidos consejos amorosos pueden ser, aún hoy, completamente iluminadores.

Muchos afirman que Warhol despreciaba el amor o que, al menos, no se sentía susceptible de sentir esta emoción. Pero en una revisión más minuciosa de sus escritos y entrevistas es posible ver que el artista nacido en Pittsburgh sí sentía una preocupación genuina por este sentimiento y algunas cuestiones que a menudo lo acompañan, como el sexo y el matrimonio. Una de las fuentes principales para acercarse al pensamiento de Warhol es Mi filosofía de A a B y de B a A, la autobiografía que escribió en 1975. Ahí es posible notar, en ciertos pasajes, un desagrado por los sentimientos vertiginosos como el afecto; pero este íntimo texto también refleja una firme creencia de que el respeto mutuo es uno de los elementos más importantes en una pareja —además de un gusto por los misterios de la pasión y la devoción amorosa. Para Warhol lo realmente relevante era siempre cuestionar qué hace a una relación de pareja significativa sostenible y, sobre todo, duradera.

Una de las premisas más claras de Warhol en su texto autobiográfico es que una persona no puede esperar que otra sea su salvación, o que ésta arregle su vida. En uno de los capítulos del libro que trata el amor y la senilidad, Warhol afirma que una educación temprana sobre temas como el amor y el sexo podría evitar desilusiones en el futuro. “Debería haber un curso en el primer grado de la escuela sobre el amor”, señala el artista, un curso que debiera señalar realidades como el hecho de que las relaciones nunca son perfectas, no siempre son fáciles o placenteras. Lo que vemos en las películas o en la televisión sobre lo que el amor debería de ser, de acuerdo a Warhol, sólo promete desilusiones, pues no está relacionado con la realidad: el amor implica malas y buenas épocas, cosas positivas y también negativas.

Otra de las más interesantes ideas de Warhol en torno a la pareja es el papel de la fantasía tanto en lo amoroso, como en lo erótico (aquí sus lecciones de sexualidad). “El amor fantasioso es mucho mejor que el amor real”, con esta frase Warhol afirma que la imaginación es un ingrediente vital para mantener la atracción viva dentro de una pareja. Es claro que para él, eso que existe en la cabeza es mucho más importante que lo que sucede en el mundo físico: la anticipación puede ser mucho mejor que el suceso en sí mismo. “Lo más emocionante es no hacerlo. Si te enamoras de alguien y nunca lo haces, es mucho más fascinante.”

La espontaneidad, al momento de enamorarse, era otro de los factores que Warhol consideraba vitales en una relación amorosa. Para él, el secreto es enamorarse sin pensarlo demasiado, sin apelar a la razón o la planeación. “Sólo cierra los ojos. No mires.”, aconsejaba; así también admiraba la capacidad de aquellos que pueden tener sexo y, al mismo tiempo, poner la mente en blanco.

Hacer tiempo para uno mismo, aún cuando estamos en pareja, es otro de los consejos del artista. Mientras él recomendaba enamorarse sin miedo y profundamente, consideraba prudente que cada uno de los individuos tenga su propio espacio. Paradójicamente, para él, el precio del amor es el sacrificio de la soledad, el mejor estado de una persona (uno en el que siempre hay espacio en la cama para estar cómodo). El éxito de una relación es, por supuesto, una distancia sana.

Finalmente, Andy Warhol afirma que dentro de una pareja ambas partes deben invertir la misma energía y tiempo a la relación —algo que podría sonar obvio pero es, quizá, una de las cosas más difíciles de hacer. A pesar de su habitual e irónico pesimismo, el rey del arte pop supo analizar las relaciones amorosas con profundidad, con una lucidez impresionante y, sobre todo, supo buscar el finísimo balance que el compartir la vida con otra persona requiere.

 

 

 

Imagen: Jack Mitchell