El magnetismo intelectual de Susan Sontag es difícil de superar. Aunque escribió sobre el cine, la enfermedad o Walter Benjamin; su inteligencia, como dijo Juan Villoro, siempre fue una forma del placer. Por ello no debe sorprendernos que incluso una lista sobre cómo educar a los hijos –ese tema del que nadie tiene autoridad de hablar y es por definición subjetivo–  sea un deleite también.

No hay duda de que ser padre es difícil, y que solo a base de conocimiento empírico, sistemas personales de valores y un buen margen de error, se puede aprender a sobrellevar la empresa de la mejor manera. Pero hay beneficio en la sabiduría de los otros, especialmente de aquellos con la precisión y pasión por las “causas justas” que destacó a Sontag.

Su lista, por supuesto, no estaba pensada para publicación. Es parte de las listas que hacía sistemáticamente en primera persona para ordenarse el mundo a sí misma, y que luego de su muerte su ex-esposo Philip Rieff ordenó para publicar en dos volúmenes de Diarios.

La lista es la siguiente:

Sé consistente.

No hables de él con otros (contar cosas chistosas) en su presencia. (No lo hagas consciente de sí mismo.)

No lo celebres por algo que no siempre aceptaré como bueno.

No lo reprimas severamente por algo que le has permitido hacer.

Rutina diaria: comer, hacer tarea, baño, dientes, habitación, cuento, cama.

No le permitas monopolizarme cuando estoy con otras personas.

Siempre habla bien de su papá. (Nada de caras, suspiros, impaciencia, etc.)

No disuadas sus fantasías infantiles.

Hazlo saber que hay un mundo adulto que no es su asunto.

No supongas que lo que a mí no me gusta hacer (bañarme, lavarme el pelo) a él tampoco le gustará.

El magnetismo intelectual de Susan Sontag es difícil de superar. Aunque escribió sobre el cine, la enfermedad o Walter Benjamin; su inteligencia, como dijo Juan Villoro, siempre fue una forma del placer. Por ello no debe sorprendernos que incluso una lista sobre cómo educar a los hijos –ese tema del que nadie tiene autoridad de hablar y es por definición subjetivo–  sea un deleite también.

No hay duda de que ser padre es difícil, y que solo a base de conocimiento empírico, sistemas personales de valores y un buen margen de error, se puede aprender a sobrellevar la empresa de la mejor manera. Pero hay beneficio en la sabiduría de los otros, especialmente de aquellos con la precisión y pasión por las “causas justas” que destacó a Sontag.

Su lista, por supuesto, no estaba pensada para publicación. Es parte de las listas que hacía sistemáticamente en primera persona para ordenarse el mundo a sí misma, y que luego de su muerte su ex-esposo Philip Rieff ordenó para publicar en dos volúmenes de Diarios.

La lista es la siguiente:

Sé consistente.

No hables de él con otros (contar cosas chistosas) en su presencia. (No lo hagas consciente de sí mismo.)

No lo celebres por algo que no siempre aceptaré como bueno.

No lo reprimas severamente por algo que le has permitido hacer.

Rutina diaria: comer, hacer tarea, baño, dientes, habitación, cuento, cama.

No le permitas monopolizarme cuando estoy con otras personas.

Siempre habla bien de su papá. (Nada de caras, suspiros, impaciencia, etc.)

No disuadas sus fantasías infantiles.

Hazlo saber que hay un mundo adulto que no es su asunto.

No supongas que lo que a mí no me gusta hacer (bañarme, lavarme el pelo) a él tampoco le gustará.

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