¿Es posible inventar un estilo artístico? ¿Podría tratarse de una creación individual, de una invención personal? Un nombre que viene a la cabeza cuando hablamos del nacimiento del arte abstracto es, inevitablemente, Wassily Kandinsky. En 1935, el artista ruso habría de escribir a su galerista en Nueva York para reclamar un trofeo que no era poca cosa: el haber pintado el primer cuadro abstracto de la historia del arte, una obra realizada en 1911. “Sin duda, es la primera pintura abstracta en el mundo, en aquel entonces ningún pintor trabajaba con ese estilo. Se trata, en otras palabras, de un cuadro histórico”, sostenía el innegable mago del color.

En esta discusión participó la viuda de Kandinsky que, en 1946, después de la muerte de su marido, defendía su lugar como el creador primigenio del arte abstracto. En esta disputa existieron también artistas que, incluso, cambiaron las fechas de algunas de sus obras para reclamar tan codiciado título, entre ellos se encontraban Robert Delaunay, Mikhail Larionov, Natalia Goncharova y Kazimir Malevich.

2-6 

 Window on the City No. 3, Robert Delaunay (1912).

A principios del siglo XX, el arte tomó un nuevo rumbo gracias a los avances en las comunicaciones y transportes; los trenes, barcos de vapor y coches hicieron que el arte, y la cultura alrededor de éste, se extendieran más rápidamente. La prensa escrita y las reseñas que ésta difundía lograron que el quehacer artístico se volviera más democrático, por así decirlo. Esta fue la época en la que surgieron, también, las exhibiciones de arte itinerantes, algo iniciado por los futuristas italianos. Todo esto tuvo sus efectos, como es posible ver, en lo que hoy podrías llamar “derechos de autor”.

Por mucho tiempo, expertos en arte sostuvieron que Komposition V, uno de los cuadros más conocidos de Kandinsky, fue el primero en su tipo en lograr captar la atención de un público amplio cuado éste fue exhibido en Munich en 1911: un cuadro que hizo plausible, según algunos, una nueva forma de representación artística. Es curioso que el manifiesto de Kandinsky De lo espiritual en el arte (1909), documento que habría de sentar la bases para el desarrollo ideológico de la abstracción (del cual, además, podemos extraer preciosas lecciones de vida), fue escrito antes de que el pintor hiciera obras abstractas. Es decir, el ruso teorizó el movimiento antes de darle forma.

3-6 

 Komposition V, Wassily Kandinsky (1911).

Pero es preciso decir que en aquella época ya existían otros artistas trabajando obras que hoy se clasifican de “abstractas”, es el caso del checo František Kupka (con su Amorpha, Chromatique chaude  y Amorpha, Fugue à deux coleurs, expuestas en París en 1912) o el francés Francis Picabia (y su acuarela Caoutchouc, completada en 1909 antes del manifiesto de Kandinsky). Se trata, sin duda, de una discusión difícil porque es posible decir que el arte abstracto llegó al mundo poco a poco y en silencio; antes de las grandes obras clasificadas dentro de este estilo, de que los artistas abstractos se identificaran a sí mismo como abstractos, ya existían obras con toques de abstracción; este es el caso de la artista sueca Hilma af Klint, que en vida fue conocida como retratista y paisajista, pero que desde 1906 (y guiada por lo que ella calificó como “fuerzas espirituales”) pintaba cuadros con espirales y formas orgánicas definitivamente abstractos.

4-6 

 Primordial Chaos, Hilma af Klint (1906).​

Tratar de definir cuál fue la primera obra abstracta (o surrealista o impresionista) podría resultar en muchos sentidos ocioso, sin sentido. Así también, resulta importante preguntarnos si un estilo artístico puede realmente ser “inventado” por una persona, o es el resultado de un movimiento colectivo y paulatino, uno con muchos pasos y distintas herencias. En esta línea, por ejemplo, podríamos recordar que la fotografía fue desarrollada por lo menos en tres lugares simultáneamente, pero fue Daguerre quien tuvo la posibilidad de divulgar con más éxito su entonces inverosímil daguerrotipo. Sin embargo, también hay que agradecer la búsqueda —la persecución de  la semilla—, un recorrido que en este caso nos lleva por obras de intensa belleza, creaciones que sin duda habrían de cambiar la historia del arte en Occidente.

Vía: Artsy.

 

 

Imágenes: 1) Komposition V, Wassily Kandinsky – Wikimedia Commons 2) Window on the City No. 3, Robert Delaunay – Creative Commons 3) Komposition V, Wassily Kandinsky – Wikimedia Commons 4) Primordial Chaos, Hilma af Klint – Public Domain

¿Es posible inventar un estilo artístico? ¿Podría tratarse de una creación individual, de una invención personal? Un nombre que viene a la cabeza cuando hablamos del nacimiento del arte abstracto es, inevitablemente, Wassily Kandinsky. En 1935, el artista ruso habría de escribir a su galerista en Nueva York para reclamar un trofeo que no era poca cosa: el haber pintado el primer cuadro abstracto de la historia del arte, una obra realizada en 1911. “Sin duda, es la primera pintura abstracta en el mundo, en aquel entonces ningún pintor trabajaba con ese estilo. Se trata, en otras palabras, de un cuadro histórico”, sostenía el innegable mago del color.

En esta discusión participó la viuda de Kandinsky que, en 1946, después de la muerte de su marido, defendía su lugar como el creador primigenio del arte abstracto. En esta disputa existieron también artistas que, incluso, cambiaron las fechas de algunas de sus obras para reclamar tan codiciado título, entre ellos se encontraban Robert Delaunay, Mikhail Larionov, Natalia Goncharova y Kazimir Malevich.

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 Window on the City No. 3, Robert Delaunay (1912).

A principios del siglo XX, el arte tomó un nuevo rumbo gracias a los avances en las comunicaciones y transportes; los trenes, barcos de vapor y coches hicieron que el arte, y la cultura alrededor de éste, se extendieran más rápidamente. La prensa escrita y las reseñas que ésta difundía lograron que el quehacer artístico se volviera más democrático, por así decirlo. Esta fue la época en la que surgieron, también, las exhibiciones de arte itinerantes, algo iniciado por los futuristas italianos. Todo esto tuvo sus efectos, como es posible ver, en lo que hoy podrías llamar “derechos de autor”.

Por mucho tiempo, expertos en arte sostuvieron que Komposition V, uno de los cuadros más conocidos de Kandinsky, fue el primero en su tipo en lograr captar la atención de un público amplio cuado éste fue exhibido en Munich en 1911: un cuadro que hizo plausible, según algunos, una nueva forma de representación artística. Es curioso que el manifiesto de Kandinsky De lo espiritual en el arte (1909), documento que habría de sentar la bases para el desarrollo ideológico de la abstracción (del cual, además, podemos extraer preciosas lecciones de vida), fue escrito antes de que el pintor hiciera obras abstractas. Es decir, el ruso teorizó el movimiento antes de darle forma.

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 Komposition V, Wassily Kandinsky (1911).

Pero es preciso decir que en aquella época ya existían otros artistas trabajando obras que hoy se clasifican de “abstractas”, es el caso del checo František Kupka (con su Amorpha, Chromatique chaude  y Amorpha, Fugue à deux coleurs, expuestas en París en 1912) o el francés Francis Picabia (y su acuarela Caoutchouc, completada en 1909 antes del manifiesto de Kandinsky). Se trata, sin duda, de una discusión difícil porque es posible decir que el arte abstracto llegó al mundo poco a poco y en silencio; antes de las grandes obras clasificadas dentro de este estilo, de que los artistas abstractos se identificaran a sí mismo como abstractos, ya existían obras con toques de abstracción; este es el caso de la artista sueca Hilma af Klint, que en vida fue conocida como retratista y paisajista, pero que desde 1906 (y guiada por lo que ella calificó como “fuerzas espirituales”) pintaba cuadros con espirales y formas orgánicas definitivamente abstractos.

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 Primordial Chaos, Hilma af Klint (1906).​

Tratar de definir cuál fue la primera obra abstracta (o surrealista o impresionista) podría resultar en muchos sentidos ocioso, sin sentido. Así también, resulta importante preguntarnos si un estilo artístico puede realmente ser “inventado” por una persona, o es el resultado de un movimiento colectivo y paulatino, uno con muchos pasos y distintas herencias. En esta línea, por ejemplo, podríamos recordar que la fotografía fue desarrollada por lo menos en tres lugares simultáneamente, pero fue Daguerre quien tuvo la posibilidad de divulgar con más éxito su entonces inverosímil daguerrotipo. Sin embargo, también hay que agradecer la búsqueda —la persecución de  la semilla—, un recorrido que en este caso nos lleva por obras de intensa belleza, creaciones que sin duda habrían de cambiar la historia del arte en Occidente.

Vía: Artsy.

 

 

Imágenes: 1) Komposition V, Wassily Kandinsky – Wikimedia Commons 2) Window on the City No. 3, Robert Delaunay – Creative Commons 3) Komposition V, Wassily Kandinsky – Wikimedia Commons 4) Primordial Chaos, Hilma af Klint – Public Domain