John Lennon y Yoko Ono se casaron en Gibraltar el 20 de marzo de 1969. Ese año, la pareja se abocó a imaginar y exigir la paz mundial. Su campaña culminó con Bed Peace, una película documental que desbordaba la lucha poética que perseguían ambos artistas, en pocas palabras, el epítome del bien común: la paz entre los hombres.

Dirigida por Lennon y Ono, y filmada por Nic Knowland, esta pieza audiovisual retrata a la pareja en conversaciones con distintos personajes y miembros de la prensa internacional que tuvieron lugar en un cuarto de hotel (decorado por la pareja) en la ciudad canadiense de Montreal entre el 26 y el 31 de mayo de 1969.

Entre quienes sostuvieron conversaciones con  John y Yoko durante esa idílica sesión, por teléfono o presencialmente, mientras desayunaban o simplemente descansaban en pijamas sobre su cama ubicua, estuvieron el comediante Tommy Smothers, el rabino Abraham L. Feinberg, los activistas Timothy y Rosemary Leary y el cineasta Jonas Mekas, además de algunos manifestantes de distintos movimientos sociales.

Esta romántica videocruzada es un poderoso ritual que llama a la revolución pacífica y la rebeldía amorosa que exigen un suelo común básico para cultivar la dignidad humana –la paz–, y que sigue tan vigente como en los días en que fue producida.

Recientemente, para rememorar el pacífico altar, Yoko Ono presentó este material acompañado de un conmovedor y visionario mensaje:

Queridos amigos,

En 1969, John y yo éramos lo suficientemente ingenuos para pensar que realizar este acto desde la cama podría ayudar a cambiar el mundo.

Tal vez lo hizo. Pero en ese entonces no lo sabíamos.

Sin embargo fue bueno que lo filmáramos.

La película es poderosa aún ahora.

Lo que decíamos entonces podría decirse hoy.

De hecho hay cosas que dijimos en el filme que podrían dar valor e inspiración a los activistas del presente. Buena suerte a todos nosotros.

Recordemos que LA GUERRA HA TERMINADO si así lo queremos.

Depende de nosotros y de nadie más.

John hubiera querido decir eso.

Con amor, Yoko.

.

Imagen: Creative Commons

John Lennon y Yoko Ono se casaron en Gibraltar el 20 de marzo de 1969. Ese año, la pareja se abocó a imaginar y exigir la paz mundial. Su campaña culminó con Bed Peace, una película documental que desbordaba la lucha poética que perseguían ambos artistas, en pocas palabras, el epítome del bien común: la paz entre los hombres.

Dirigida por Lennon y Ono, y filmada por Nic Knowland, esta pieza audiovisual retrata a la pareja en conversaciones con distintos personajes y miembros de la prensa internacional que tuvieron lugar en un cuarto de hotel (decorado por la pareja) en la ciudad canadiense de Montreal entre el 26 y el 31 de mayo de 1969.

Entre quienes sostuvieron conversaciones con  John y Yoko durante esa idílica sesión, por teléfono o presencialmente, mientras desayunaban o simplemente descansaban en pijamas sobre su cama ubicua, estuvieron el comediante Tommy Smothers, el rabino Abraham L. Feinberg, los activistas Timothy y Rosemary Leary y el cineasta Jonas Mekas, además de algunos manifestantes de distintos movimientos sociales.

Esta romántica videocruzada es un poderoso ritual que llama a la revolución pacífica y la rebeldía amorosa que exigen un suelo común básico para cultivar la dignidad humana –la paz–, y que sigue tan vigente como en los días en que fue producida.

Recientemente, para rememorar el pacífico altar, Yoko Ono presentó este material acompañado de un conmovedor y visionario mensaje:

Queridos amigos,

En 1969, John y yo éramos lo suficientemente ingenuos para pensar que realizar este acto desde la cama podría ayudar a cambiar el mundo.

Tal vez lo hizo. Pero en ese entonces no lo sabíamos.

Sin embargo fue bueno que lo filmáramos.

La película es poderosa aún ahora.

Lo que decíamos entonces podría decirse hoy.

De hecho hay cosas que dijimos en el filme que podrían dar valor e inspiración a los activistas del presente. Buena suerte a todos nosotros.

Recordemos que LA GUERRA HA TERMINADO si así lo queremos.

Depende de nosotros y de nadie más.

John hubiera querido decir eso.

Con amor, Yoko.

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Imagen: Creative Commons