Con todos los programas ambientalistas para proteger los bosques, los océanos y los ríos, olvidamos que también hay que proteger aquello que pareciera no ser inmediatamente relevante para la salud planetaria, pero es imprescindible para su eufonía: la oscuridad de los cielos. Para ello existe la organización llamada International Dark Sky Places Program (o IDA), que se dedica a promover la preservación y protección de los cielos nocturnos alrededor del globo.

Tres tipos de áreas componen el programa; comunidades, parques y reservas. Los parques y reservas de IDA son casa de los cielos más oscuros y prístinos del mundo. Las comunidades del programa están repletas de personas preocupadas por los muchos factores de los que depende un cielo oscuro y, mientras sus cielos pueden no ser perfectos, son ejemplos al mundo de cómo una ciudad puede iluminar sus calles sin iluminar el cielo que las cubre.

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Estas locaciones son recordatorios de que, sin la inspiración de los cielos y sus cuerpos celestes, mucha de la historia de la Tierra no se hubiera escrito. Mucho del arte, la cultura, la música y la literatura simplemente no hubiera sido creado. Además, el cielo nocturno, entre otras cosas, nos vincula con el pasado y el futuro; cuando volteamos al cielo, las estrellas y los planetas que vemos son las mismas que por generaciones vieron aquellos que miraron el cielo, y las que verán las generaciones que nos siguen. La exploración del espacio es tan vieja como la humanidad, y de allí, más que de ningún otro lado, ha surgido la creatividad. Esta es la razón por la cual el programa de IDA busca proteger las locaciones con vistas excepcionales de la noche, y proponen programas diseñados para inspirar a otros a apreciar el cielo y regresar la noche a los niños y a las personas citadinas.

Entre las comunidades protegidas por IDA de la contaminación de la luz están la Isla de Coll, en Escocia, Dripping Springs, en Texas, la Isla de Sark, en las Islas del Canal, Homer Glen, en Illinois, Borrego Springs, en California y Flagstaff, en Arizona. Los parques y reservas se pueden consultar aquí.

Cualquier persona puede registrarse para inscribir una ciudad o para ayudar a salvar los cielos, una estrella a la vez. Habrá en la historia pocas empresas más sanas y poéticas que reclamar la noche del mundo.

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Con todos los programas ambientalistas para proteger los bosques, los océanos y los ríos, olvidamos que también hay que proteger aquello que pareciera no ser inmediatamente relevante para la salud planetaria, pero es imprescindible para su eufonía: la oscuridad de los cielos. Para ello existe la organización llamada International Dark Sky Places Program (o IDA), que se dedica a promover la preservación y protección de los cielos nocturnos alrededor del globo.

Tres tipos de áreas componen el programa; comunidades, parques y reservas. Los parques y reservas de IDA son casa de los cielos más oscuros y prístinos del mundo. Las comunidades del programa están repletas de personas preocupadas por los muchos factores de los que depende un cielo oscuro y, mientras sus cielos pueden no ser perfectos, son ejemplos al mundo de cómo una ciudad puede iluminar sus calles sin iluminar el cielo que las cubre.

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Estas locaciones son recordatorios de que, sin la inspiración de los cielos y sus cuerpos celestes, mucha de la historia de la Tierra no se hubiera escrito. Mucho del arte, la cultura, la música y la literatura simplemente no hubiera sido creado. Además, el cielo nocturno, entre otras cosas, nos vincula con el pasado y el futuro; cuando volteamos al cielo, las estrellas y los planetas que vemos son las mismas que por generaciones vieron aquellos que miraron el cielo, y las que verán las generaciones que nos siguen. La exploración del espacio es tan vieja como la humanidad, y de allí, más que de ningún otro lado, ha surgido la creatividad. Esta es la razón por la cual el programa de IDA busca proteger las locaciones con vistas excepcionales de la noche, y proponen programas diseñados para inspirar a otros a apreciar el cielo y regresar la noche a los niños y a las personas citadinas.

Entre las comunidades protegidas por IDA de la contaminación de la luz están la Isla de Coll, en Escocia, Dripping Springs, en Texas, la Isla de Sark, en las Islas del Canal, Homer Glen, en Illinois, Borrego Springs, en California y Flagstaff, en Arizona. Los parques y reservas se pueden consultar aquí.

Cualquier persona puede registrarse para inscribir una ciudad o para ayudar a salvar los cielos, una estrella a la vez. Habrá en la historia pocas empresas más sanas y poéticas que reclamar la noche del mundo.

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