Hay personas que tienen la suerte de poder dormir profundamente sin importar los factores externos, pero hay muchas más que no la tienen. Para estas últimas existen algunos consejos prácticos verdaderamente buenos; por ejemplo, hay música diseñada para escuchar en sueños, y hay ruido blanco.

El llamado “ruido blanco” es un tipo especial de sonido que se utiliza para ahogar cualquier ruido de fondo. Algo muy parecido a lo que sucede con el sonido de la lluvia, que está compuesto de miles de sonidos distintos que forman una monotonía constante, y que tiene la cualidad de relajarnos. Cuando se usa para promover el sueño, el ruido blanco previene que escuchemos otros ruidos que podrían estimularnos o despertarnos por la noche. Se le llama “blanco” porque, así como la luz blanca está compuesta de todos los colores (frecuencias) juntos, este ruido es una combinación de todas las distintas frecuencias de sonido. Podemos pensar en el ruido blanco como 20,000 tonos sonando al mismo tiempo.

Y aunque desde luego la idea de añadir más ruido a la habitación para ayudarnos a dormir parezca contraintuitiva, funciona porque el ruido blanco convierte a los sonidos externos (música, voces, ladridos, tráfico) en un ruido de fondo, y así el cerebro deja de prestar atención auditiva. De alguna manera, el ruido blanco “borra” el resto de los sonidos, como un gran fantasma que envuelve todo. Por ello muchas personas lo utilizan para dormir bebés, por ejemplo, o para dejar de escuchar lo que sucede en el mundo exterior y entrar en una paz muy parecida a la que uno encuentra cuando oye llover.

Su efecto tranquilizador es tal que hoy en día existen máquinas que generan distintos niveles de esta frecuencia y, entre otros, el Internet Archive ofrece un enorme menú de ruidos blancos. Compartimos una buena selección para ayudar a aquellos que necesitan aislarse, acaso algunas noches, del mundanal ruido.

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Hay personas que tienen la suerte de poder dormir profundamente sin importar los factores externos, pero hay muchas más que no la tienen. Para estas últimas existen algunos consejos prácticos verdaderamente buenos; por ejemplo, hay música diseñada para escuchar en sueños, y hay ruido blanco.

El llamado “ruido blanco” es un tipo especial de sonido que se utiliza para ahogar cualquier ruido de fondo. Algo muy parecido a lo que sucede con el sonido de la lluvia, que está compuesto de miles de sonidos distintos que forman una monotonía constante, y que tiene la cualidad de relajarnos. Cuando se usa para promover el sueño, el ruido blanco previene que escuchemos otros ruidos que podrían estimularnos o despertarnos por la noche. Se le llama “blanco” porque, así como la luz blanca está compuesta de todos los colores (frecuencias) juntos, este ruido es una combinación de todas las distintas frecuencias de sonido. Podemos pensar en el ruido blanco como 20,000 tonos sonando al mismo tiempo.

Y aunque desde luego la idea de añadir más ruido a la habitación para ayudarnos a dormir parezca contraintuitiva, funciona porque el ruido blanco convierte a los sonidos externos (música, voces, ladridos, tráfico) en un ruido de fondo, y así el cerebro deja de prestar atención auditiva. De alguna manera, el ruido blanco “borra” el resto de los sonidos, como un gran fantasma que envuelve todo. Por ello muchas personas lo utilizan para dormir bebés, por ejemplo, o para dejar de escuchar lo que sucede en el mundo exterior y entrar en una paz muy parecida a la que uno encuentra cuando oye llover.

Su efecto tranquilizador es tal que hoy en día existen máquinas que generan distintos niveles de esta frecuencia y, entre otros, el Internet Archive ofrece un enorme menú de ruidos blancos. Compartimos una buena selección para ayudar a aquellos que necesitan aislarse, acaso algunas noches, del mundanal ruido.

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