Aunque pocos, existen algunos proyectos publicitarios que trascienden el propósito de vender y comercializar para, a cambio, alcanzar un objetivo más cercano al bien común. En Francia, por ejemplo, hace poco el artista Étienne Lavie sustituyó los visuales de anuncio en la vía pública parisina con reproducciones de obras de arte, dándole así otro sentido a los afiches que todos los días cruzan por nuestra vista.

Actualmente en Lima, Perú, existe otro ejemplo encomiable: “AirHuerta”, un enorme anuncio callejero que recoge la humedad presente en el aire para llevarla a una pequeña granja urbana en la que se pueden cosechar semanalmente hasta doscientas cabezas de lechuga.

El desarrollo corrió a cargo de estudiantes de la Universidad de Ingeniería y Tecnología de Lima, quienes hace un par de años concretaron un proyecto similar pero para un anuncio que volvía generaba agua potable a partir de la humedad atmosférica. En cierta forma, “AirHuerta” es una especie de adaptación de ese proyecto pero para tener alimento en zonas desérticas.

Este proyecto, más allá de benevolizar la esencia publicitaria, materializa un precioso puente entre las prácticas urbanas y las necesidades naturales: una ciudad que provee a una granja es un hack que hasta hace unos años pertenecía solo al reino de la utopía.

Aunque pocos, existen algunos proyectos publicitarios que trascienden el propósito de vender y comercializar para, a cambio, alcanzar un objetivo más cercano al bien común. En Francia, por ejemplo, hace poco el artista Étienne Lavie sustituyó los visuales de anuncio en la vía pública parisina con reproducciones de obras de arte, dándole así otro sentido a los afiches que todos los días cruzan por nuestra vista.

Actualmente en Lima, Perú, existe otro ejemplo encomiable: “AirHuerta”, un enorme anuncio callejero que recoge la humedad presente en el aire para llevarla a una pequeña granja urbana en la que se pueden cosechar semanalmente hasta doscientas cabezas de lechuga.

El desarrollo corrió a cargo de estudiantes de la Universidad de Ingeniería y Tecnología de Lima, quienes hace un par de años concretaron un proyecto similar pero para un anuncio que volvía generaba agua potable a partir de la humedad atmosférica. En cierta forma, “AirHuerta” es una especie de adaptación de ese proyecto pero para tener alimento en zonas desérticas.

Este proyecto, más allá de benevolizar la esencia publicitaria, materializa un precioso puente entre las prácticas urbanas y las necesidades naturales: una ciudad que provee a una granja es un hack que hasta hace unos años pertenecía solo al reino de la utopía.

Etiquetado: , , ,