Si uno estudia las flores se da cuenta que muchas son más bellas de lo que necesitan ser. Como la amapola, con su casi violento matiz y su elegancia altísima, las flores se apartan de su primitiva finalidad y persiguen la belleza. Son como una pequeña perversión. Pero su diminuta frivolidad se extiende a todo el resto de los seres vivos, sobre todo a los humanos, quienes nos vemos atraídos por ellas al punto de no solo cortarlas y llevarlas a casa; también de quererlas comer.

El uso culinario de las flores se remonta a China, Grecia y Roma hace miles de años, pero siempre han estado presentes en las tradiciones del mundo. La flor de Jamaica se come en África, Latinoamérica y China. Comemos mastuerzo, esas flores anaranjadas, flor de calabaza y pensamientos. La moringa es un ingrediente popular del subcontinente indio. Lo extraño de esto es que no hay mucha energía en ellas. No tienen carbohidratos ni proteínas, y usualmente contienen pocos minerales. Así que comemos flores por la mima razón por la que existen: son bellas, y eso es suficiente.

Empero, esa belleza no es puramente visual. Además de las formas y colores, las flores huelen delicioso, lo cual es parte esencial en la gastronomía, y algunas tienen sabores ligeramente amargos, o picosos, que añaden un toque extravagante al platillo que forman.

Desgraciadamente no todo lo bello se puede comer; algunas de las flores más bellas son las más venenosas, aunque también son medicinales si se les usa correctamente. Pero habría que reunir aquellas que pierden en nuestro paladar su efímera inutilidad y cuya belleza se vuelve un fin en sí mismo.

Comer flores es un encanto estético, y alimentarnos, literalmente, de ese encanto, es una forma de subversión. Precisamente porque no son especialmente nutritivas ni especialmente sabrosas, comerlas es una manera de conciliarnos con esa belleza caprichosa, de fluir en consonancia con su fenómeno efímero. Y en lugar de buscar siempre la satisfacción gustosa de la comida, o la nutrición obsesiva de los “superalimentos”, comer por admiración estética, para variar.

 .

Estas son algunas de las flores que se pueden comer:

  1. Crisantemo (solamente se comen los pétalos, que son un poco amargos o con sabor a pimienta)
  2. Flor de azahar (las flores de los cítricos son dulces y aromáticas. Se usan pocas para no perfumar demasiado un platillo)
  3. Flor de saúco (todas las flores y las hijas. Un sabor suave, dulce)
  4. Gladiola (solamente los pétalos. Tienen sabor ligero)
  5. Alcea (los pétalos tienen un sabor leve y vegetal)
  6. Clavel (los pétalos son dulces cuando se les retira de la base)
  7. Nasturtium (las más populares de todas, son dulces con un dejo a pimienta)
  8. Caléndula (se le quita la base blanca y se comen los pétalos)
  9. Rosas (los pétalos solamente)
  10. Allium (del género de las cebollas, ajos, puerros, toda la parte de la flor es comestible)
  11. Girasol (brotes, pétalos, semillas)
  12. Violeta (la flor entera, dulce)
  13. Lavanda (dulce, picosa y perfumadas)
  14. Flor de calabaza (toda la flor y la parte superior del tallo)
  15. Lila (las flores son picantes, pero traslucen un aroma cítrico)

Si uno estudia las flores se da cuenta que muchas son más bellas de lo que necesitan ser. Como la amapola, con su casi violento matiz y su elegancia altísima, las flores se apartan de su primitiva finalidad y persiguen la belleza. Son como una pequeña perversión. Pero su diminuta frivolidad se extiende a todo el resto de los seres vivos, sobre todo a los humanos, quienes nos vemos atraídos por ellas al punto de no solo cortarlas y llevarlas a casa; también de quererlas comer.

El uso culinario de las flores se remonta a China, Grecia y Roma hace miles de años, pero siempre han estado presentes en las tradiciones del mundo. La flor de Jamaica se come en África, Latinoamérica y China. Comemos mastuerzo, esas flores anaranjadas, flor de calabaza y pensamientos. La moringa es un ingrediente popular del subcontinente indio. Lo extraño de esto es que no hay mucha energía en ellas. No tienen carbohidratos ni proteínas, y usualmente contienen pocos minerales. Así que comemos flores por la mima razón por la que existen: son bellas, y eso es suficiente.

Empero, esa belleza no es puramente visual. Además de las formas y colores, las flores huelen delicioso, lo cual es parte esencial en la gastronomía, y algunas tienen sabores ligeramente amargos, o picosos, que añaden un toque extravagante al platillo que forman.

Desgraciadamente no todo lo bello se puede comer; algunas de las flores más bellas son las más venenosas, aunque también son medicinales si se les usa correctamente. Pero habría que reunir aquellas que pierden en nuestro paladar su efímera inutilidad y cuya belleza se vuelve un fin en sí mismo.

Comer flores es un encanto estético, y alimentarnos, literalmente, de ese encanto, es una forma de subversión. Precisamente porque no son especialmente nutritivas ni especialmente sabrosas, comerlas es una manera de conciliarnos con esa belleza caprichosa, de fluir en consonancia con su fenómeno efímero. Y en lugar de buscar siempre la satisfacción gustosa de la comida, o la nutrición obsesiva de los “superalimentos”, comer por admiración estética, para variar.

 .

Estas son algunas de las flores que se pueden comer:

  1. Crisantemo (solamente se comen los pétalos, que son un poco amargos o con sabor a pimienta)
  2. Flor de azahar (las flores de los cítricos son dulces y aromáticas. Se usan pocas para no perfumar demasiado un platillo)
  3. Flor de saúco (todas las flores y las hijas. Un sabor suave, dulce)
  4. Gladiola (solamente los pétalos. Tienen sabor ligero)
  5. Alcea (los pétalos tienen un sabor leve y vegetal)
  6. Clavel (los pétalos son dulces cuando se les retira de la base)
  7. Nasturtium (las más populares de todas, son dulces con un dejo a pimienta)
  8. Caléndula (se le quita la base blanca y se comen los pétalos)
  9. Rosas (los pétalos solamente)
  10. Allium (del género de las cebollas, ajos, puerros, toda la parte de la flor es comestible)
  11. Girasol (brotes, pétalos, semillas)
  12. Violeta (la flor entera, dulce)
  13. Lavanda (dulce, picosa y perfumadas)
  14. Flor de calabaza (toda la flor y la parte superior del tallo)
  15. Lila (las flores son picantes, pero traslucen un aroma cítrico)

Etiquetado: , , , ,