“No está en ningún mapa; los lugares verdaderos nunca lo están”, escribió Melville para referirse a la isla de Rokovoko —un lugar “lejano, hacia el este y el sur”—, en su famosa novela Moby Dick. Y es que la existencia de un lugar en lo que entendemos como mundo real no siempre se relaciona con su relevancia y mucho menos con su realidad, ese es el caso del infierno que dibujó con palabras Dante Alighieri en la Divina comedia. Hoy, ese lugar terrible e imaginario existe en un nuevo espacio, un mapa virtual e interactivo que explica a detalle todas sus regiones y nos presenta con las personas que las habitan.

Desde su creación, la Divina comedia ha estimulado la imaginación de artistas que intentaron plasmar en imágenes lo que el poeta italiano creó usando solamente palabras. Las primeras ilustraciones que describieron el infierno de Dante en su totalidad aparecieron en 1491, casi 200 años después de que se escribió dicha sección del poema (la primera que compuso Dante, entre 1304 y 1307); pero sobresalen las hechas por Botticelli, Dalí, Blake, Doré, Robert Rauschenberg, e incluso las del gran Moebius, por nombrar sólo algunos ejemplos.

A pesar de que con el paso del tiempo la cartografía de Dante perdió fertilidad en el imaginario colectivo occidental (¿quién imagina hoy el infierno como una especie de espiral descendiente dividido en secciones dependiendo el pecado cometido por quien la habita?), este poema épico, quizá uno de los más importantes de la historia de la humanidad, aún incita a visualizarlo y reconfigurarlo generación tras generación (incluso en una como la nuestra, regida por las nuevas tecnologías), un ejemplo de ello es este fabuloso mapa interactivo.

Ilustrada de manera divertida, como si se tratara de un libro infantil, esta versión del Infierno de Dante trae consigo su propio instructivo y, extrañamente, pareciera pensada para todas las edades. La violencia descarnada de las descripciones del poeta, los cuerpos desnudos, quemados y mutilados, son reemplazados por un mapa que incluso podría considerarse divertido. Creado por Alpaca (una compañía italiana de diseño), el estudio Molotro y financiada por la Sociedad Dante Alighieri, su finalidad es evidentemente lúdica y educativa; se trata de un compañero ideal para aquellos que se acercan por primera vez a Dante y su Comedia.

En un diseño que brilla por su simpleza y practicidad, el mapa permite explorar los círculos de este nuevo infierno y conocer a quienes habitan cada uno de ellos, incluyendo a los personajes famosos. Así también, el mapa ofrece un índice de nombres de quienes moran cada zona de este temible lugar y una lista de citas del poema de Alighieri que pueden dirigirte al lugar específico en el mapa del que se habla en el texto. Finalmente, este plano permite acercarse y alejarse de zonas específicas para conocer más sobre ellas.

Este mapa no solamente da nuevos aires a un lugar que no existe y que ha sido revisitado durante siglos, también nos recuerda que es responsabilidad de cada generación apropiarse del arte que la precede, como una forma de insertarse (tanto en lo imaginario, como en lo personal) en una tradición que nunca terminará de configurarse.

Imagen: Mapa del infierno, Sandro Botticelli.

“No está en ningún mapa; los lugares verdaderos nunca lo están”, escribió Melville para referirse a la isla de Rokovoko —un lugar “lejano, hacia el este y el sur”—, en su famosa novela Moby Dick. Y es que la existencia de un lugar en lo que entendemos como mundo real no siempre se relaciona con su relevancia y mucho menos con su realidad, ese es el caso del infierno que dibujó con palabras Dante Alighieri en la Divina comedia. Hoy, ese lugar terrible e imaginario existe en un nuevo espacio, un mapa virtual e interactivo que explica a detalle todas sus regiones y nos presenta con las personas que las habitan.

Desde su creación, la Divina comedia ha estimulado la imaginación de artistas que intentaron plasmar en imágenes lo que el poeta italiano creó usando solamente palabras. Las primeras ilustraciones que describieron el infierno de Dante en su totalidad aparecieron en 1491, casi 200 años después de que se escribió dicha sección del poema (la primera que compuso Dante, entre 1304 y 1307); pero sobresalen las hechas por Botticelli, Dalí, Blake, Doré, Robert Rauschenberg, e incluso las del gran Moebius, por nombrar sólo algunos ejemplos.

A pesar de que con el paso del tiempo la cartografía de Dante perdió fertilidad en el imaginario colectivo occidental (¿quién imagina hoy el infierno como una especie de espiral descendiente dividido en secciones dependiendo el pecado cometido por quien la habita?), este poema épico, quizá uno de los más importantes de la historia de la humanidad, aún incita a visualizarlo y reconfigurarlo generación tras generación (incluso en una como la nuestra, regida por las nuevas tecnologías), un ejemplo de ello es este fabuloso mapa interactivo.

Ilustrada de manera divertida, como si se tratara de un libro infantil, esta versión del Infierno de Dante trae consigo su propio instructivo y, extrañamente, pareciera pensada para todas las edades. La violencia descarnada de las descripciones del poeta, los cuerpos desnudos, quemados y mutilados, son reemplazados por un mapa que incluso podría considerarse divertido. Creado por Alpaca (una compañía italiana de diseño), el estudio Molotro y financiada por la Sociedad Dante Alighieri, su finalidad es evidentemente lúdica y educativa; se trata de un compañero ideal para aquellos que se acercan por primera vez a Dante y su Comedia.

En un diseño que brilla por su simpleza y practicidad, el mapa permite explorar los círculos de este nuevo infierno y conocer a quienes habitan cada uno de ellos, incluyendo a los personajes famosos. Así también, el mapa ofrece un índice de nombres de quienes moran cada zona de este temible lugar y una lista de citas del poema de Alighieri que pueden dirigirte al lugar específico en el mapa del que se habla en el texto. Finalmente, este plano permite acercarse y alejarse de zonas específicas para conocer más sobre ellas.

Este mapa no solamente da nuevos aires a un lugar que no existe y que ha sido revisitado durante siglos, también nos recuerda que es responsabilidad de cada generación apropiarse del arte que la precede, como una forma de insertarse (tanto en lo imaginario, como en lo personal) en una tradición que nunca terminará de configurarse.

Imagen: Mapa del infierno, Sandro Botticelli.