Quienes hayan visto con entusiasmo la serie Stranger Things es muy probable que aprecien al menos dos detalles de su narrativa. En primer lugar, sus referencias musicales, tomadas de los varios subgéneros del rock en inglés de los años 80, mismas que contribuyeron decididamente al éxito de la serie al apelar a la nostalgia de los espectadores. En segundo lugar, la idea del “reverso” del mundo real de la serie, ese “upside down” que, como el “otro lado del espejo” en la fantasía de Lewis Carroll, el concepto de los universos paralelos de la astrofísica moderna o los senderos que se bifurcan de Borges, sugiere la posibilidad de que el mundo en el que vivimos tenga un reflejo idéntico aunque inverso, al que al menos en teoría es posible acceder.

La metáfora es sin duda muy atractiva y, en el marco de la serie, podría encontrar también una conexión inesperada con esa práctica que ahora ha caído casi en desuso y que sin embargo fue sumamente común hace algunas de décadas: escuchar el lado B de discos y cassettes, emprender ese breve ritual de dar la vuelta a la cinta o al vinilo una vez que las pistas habían terminado y, como Alicia o como algunos de los personajes de Stranger Things, descubrir el otro lado.

No por nada, la imagen de “lado B” fue durante un tiempo sumamente expresiva, pues simbolizaba ese algo más, esa alternativa que usualmente quedaba relegada a segundo plano porque los productores musicales solían apostar todo por el lado A, el principal, sin saber que acaso el otro lado guardaba sorpresas inesperadas.

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Bajo ese espíritu de exploración y apertura al descubrimiento compartimos ahora un infográfico sin duda admirable que intenta recorrer el panorama del rock alternativo de los ’80. A partir de cuatro grandes polos –Ramones, Sex Pistols, Joy Division y The Smiths–, el diseñador James Quail elaboró la hoja de ruta amplia de un género que, sin que nadie lo pudiera prever, ha seguido y creado caminos intrincados, sorprendentes y, en muchos casos, profundamente creativos.

El infográfico, además, se presenta bajo la forma de un transistor de radio, medio sin el cual la historia del rock no existiría y que, en este sentido, nos invita a preguntarnos qué sucederá con la música en esta época digital y de desmaterialización en la que vivimos.

Los mapas suelen propiciar la distracción y la fantasía, y este infográfico no es la excepción. Quizá muchos de nosotros deseemos desempolvar nuestras cintas y nuestros reproductores de cassettes y, sin ninguna intención más que el disfrute, sigamos bajo la influencia de esta imagen los caminos azarosos de la música alternativa.

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También en Faena Aleph: Brian Eno: hay que reorganizar la sociedad como una banda de rock

 

*Imágenes: Dorothy Studio

Quienes hayan visto con entusiasmo la serie Stranger Things es muy probable que aprecien al menos dos detalles de su narrativa. En primer lugar, sus referencias musicales, tomadas de los varios subgéneros del rock en inglés de los años 80, mismas que contribuyeron decididamente al éxito de la serie al apelar a la nostalgia de los espectadores. En segundo lugar, la idea del “reverso” del mundo real de la serie, ese “upside down” que, como el “otro lado del espejo” en la fantasía de Lewis Carroll, el concepto de los universos paralelos de la astrofísica moderna o los senderos que se bifurcan de Borges, sugiere la posibilidad de que el mundo en el que vivimos tenga un reflejo idéntico aunque inverso, al que al menos en teoría es posible acceder.

La metáfora es sin duda muy atractiva y, en el marco de la serie, podría encontrar también una conexión inesperada con esa práctica que ahora ha caído casi en desuso y que sin embargo fue sumamente común hace algunas de décadas: escuchar el lado B de discos y cassettes, emprender ese breve ritual de dar la vuelta a la cinta o al vinilo una vez que las pistas habían terminado y, como Alicia o como algunos de los personajes de Stranger Things, descubrir el otro lado.

No por nada, la imagen de “lado B” fue durante un tiempo sumamente expresiva, pues simbolizaba ese algo más, esa alternativa que usualmente quedaba relegada a segundo plano porque los productores musicales solían apostar todo por el lado A, el principal, sin saber que acaso el otro lado guardaba sorpresas inesperadas.

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Bajo ese espíritu de exploración y apertura al descubrimiento compartimos ahora un infográfico sin duda admirable que intenta recorrer el panorama del rock alternativo de los ’80. A partir de cuatro grandes polos –Ramones, Sex Pistols, Joy Division y The Smiths–, el diseñador James Quail elaboró la hoja de ruta amplia de un género que, sin que nadie lo pudiera prever, ha seguido y creado caminos intrincados, sorprendentes y, en muchos casos, profundamente creativos.

El infográfico, además, se presenta bajo la forma de un transistor de radio, medio sin el cual la historia del rock no existiría y que, en este sentido, nos invita a preguntarnos qué sucederá con la música en esta época digital y de desmaterialización en la que vivimos.

Los mapas suelen propiciar la distracción y la fantasía, y este infográfico no es la excepción. Quizá muchos de nosotros deseemos desempolvar nuestras cintas y nuestros reproductores de cassettes y, sin ninguna intención más que el disfrute, sigamos bajo la influencia de esta imagen los caminos azarosos de la música alternativa.

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*Imágenes: Dorothy Studio