Siddhārtha Gautama nació alrededor del siglo IV a.C. y sus enseñanzas quedaron al mundo para dar vida al budismo. Cuando el budismo comenzó a esparcirse, se cuidó que las representaciones pictóricas del Buda histórico fueran absolutamente específicas, y así surgieron guías y manuales iconométricos para todo aquél que quisiera representarlo.

El sitio Public Domain Review rescató un libro del siglo XVIII que dicta precisamente cómo debe aparecer el Buda, los protectores y los bodhisattvas que lo acompañan. El libro tibetano de las proporciones es una suerte de testimonio dorado de uno de los arquetipos más importantes de muestra mente.

Escrito en nepal bhasa con numerales tibetanos, el manuscrito fue aparentemente producido en Nepal para su uso en Tíbet. Este concepto de la “imagen ideal” del Buda emergió durante la Era Dorada del reinado Gupta, entre el siglo IV y XVI, y describe no  solo las proporciones sino también los detalles ínfimos para su representación (el número de dientes, la dirección del cabello, la posición exacta de los dedos), que se han vuelto  cada vez más importantes. Sus representaciones deben obedecer a 32 Laksanas mayores y a 80 menores, y además deben tener ciertos rasgos como cabello ondulado, dedos largos, torso de león y “ojos del color del zafiro”.

Los tankas, que son los tapices o pinturas budistas que siguen las especificaciones de proporción, no solo tienen valor iconográfico sino que son vistos como dispositivos multi-dimensionales y multi-sensoriales para asistir en el cambio de consciencia. Crear un buen tanka requiere de mucho estudio y conocimiento: cada uno es una ventana hacia el sistema completo de la filosofía del budismo tibetano.

Este manual, además de virtualmente garantizar una correcta representación de las figuras fundamentales del budismo, también demuestra la importancia de ciertas variables dentro de esta tradición –cuyo peso también se reconoce en muchos otros contextos místicos–, por ejemplo la precisión numérica, la organización gráfica de los símbolos, la relación cromática y, en síntesis, el aprovechamiento de la estética a favor del desarrollo del espíritu.

Siddhārtha Gautama nació alrededor del siglo IV a.C. y sus enseñanzas quedaron al mundo para dar vida al budismo. Cuando el budismo comenzó a esparcirse, se cuidó que las representaciones pictóricas del Buda histórico fueran absolutamente específicas, y así surgieron guías y manuales iconométricos para todo aquél que quisiera representarlo.

El sitio Public Domain Review rescató un libro del siglo XVIII que dicta precisamente cómo debe aparecer el Buda, los protectores y los bodhisattvas que lo acompañan. El libro tibetano de las proporciones es una suerte de testimonio dorado de uno de los arquetipos más importantes de muestra mente.

Escrito en nepal bhasa con numerales tibetanos, el manuscrito fue aparentemente producido en Nepal para su uso en Tíbet. Este concepto de la “imagen ideal” del Buda emergió durante la Era Dorada del reinado Gupta, entre el siglo IV y XVI, y describe no  solo las proporciones sino también los detalles ínfimos para su representación (el número de dientes, la dirección del cabello, la posición exacta de los dedos), que se han vuelto  cada vez más importantes. Sus representaciones deben obedecer a 32 Laksanas mayores y a 80 menores, y además deben tener ciertos rasgos como cabello ondulado, dedos largos, torso de león y “ojos del color del zafiro”.

Los tankas, que son los tapices o pinturas budistas que siguen las especificaciones de proporción, no solo tienen valor iconográfico sino que son vistos como dispositivos multi-dimensionales y multi-sensoriales para asistir en el cambio de consciencia. Crear un buen tanka requiere de mucho estudio y conocimiento: cada uno es una ventana hacia el sistema completo de la filosofía del budismo tibetano.

Este manual, además de virtualmente garantizar una correcta representación de las figuras fundamentales del budismo, también demuestra la importancia de ciertas variables dentro de esta tradición –cuyo peso también se reconoce en muchos otros contextos místicos–, por ejemplo la precisión numérica, la organización gráfica de los símbolos, la relación cromática y, en síntesis, el aprovechamiento de la estética a favor del desarrollo del espíritu.

Etiquetado: , ,