El Monasterio Strahov está localizado en una colina a las afueras de la capital checa. Además de seguir fungiendo como monasterio, ofrece a los visitantes un invaluable acervo de libros antiguos, códices y manuscritos medievales, un gabinete de curiosidades, una pinacoteca y una soberbia xiloteca.

Este monasterio tiene una historia de resistencia al tiempo y la adversidad: sobrevivió a incendios, saqueos, bombardeos y evacuaciones –algo que tal vez contribuyo al forjamiento de ese halo prístino que emana hoy en día.

El complejo alberga la Basílica de Nuestra Señora, donde están los restos de San Norberto, fundador de la orden Premostratense. Dentro de la capilla se encuentra también un órgano que tocó Mozart en 1787 durante una de sus visitas a Praga.

La biblioteca del monasterio, uno de sus más grandes tesoros, se divide en dos espacios: la Sala Teológica y la Sala Filosófica. La primera cuenta con más de 18,000 libros religiosos, entre los que sobresalen biblias de diversos lugares, épocas e idiomas. Los bordes superiores de sus estanterías están labrados y bañados en oro, indicando la clasificación de cada uno. Además, se exhiben varios ejemplares de globos terráqueos y mapas que datan del siglo XVII. La Sala Filosófica, de estilo clasicista, cuenta con alrededor de 42,000 textos antiguos espectacularmente bien conservados, que tratan materias como filosofía, astronomía, matemáticas e historia.

Una de las más especiales colecciones de Strahov es su gabinete de curiosidades. Adquirido en 1798, este exhibe objetos raros y únicos como los restos de un pájaro dodo —actualmente extinto—, un aparato electrostático del siglo XVIII, especímenes marinos, insectos, minerales, dos trompas de elefante y un colmillo de narval considerado antiguamente un cuerno de unicornio.

Además, por su puesto, está su xiloteca (biblioteca de árboles). Los libros que alberga son extraños y hermosos: la guarda de cada uno está hecha con la madera del árbol del que habla, el lomo está cubierto por su corteza, y dentro es posible encontrar raíces, ramas, hojas, flores, frutos y un catálogo de las enfermedades propias de la especie.

Strahov es una exhibición de belleza, sabiduría y lujo, un lugar paralizado en el tiempo que no solamente muestra la riqueza de la Iglesia Católica sino que sus inverosímiles espacios y extraordinarias colecciones, como hijas pródigas de los dioses, han sobrevivido al fuego y a la guerra. No hay duda que Praga está minada de algunos de los tesoros más estupendos del mundo.

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Créditos de imágenes:

1: Y.Shishido / Creative Commons
2: Jorge Royan / Creative Commons
3: Petr Novák / Creative commons

El Monasterio Strahov está localizado en una colina a las afueras de la capital checa. Además de seguir fungiendo como monasterio, ofrece a los visitantes un invaluable acervo de libros antiguos, códices y manuscritos medievales, un gabinete de curiosidades, una pinacoteca y una soberbia xiloteca.

Este monasterio tiene una historia de resistencia al tiempo y la adversidad: sobrevivió a incendios, saqueos, bombardeos y evacuaciones –algo que tal vez contribuyo al forjamiento de ese halo prístino que emana hoy en día.

El complejo alberga la Basílica de Nuestra Señora, donde están los restos de San Norberto, fundador de la orden Premostratense. Dentro de la capilla se encuentra también un órgano que tocó Mozart en 1787 durante una de sus visitas a Praga.

La biblioteca del monasterio, uno de sus más grandes tesoros, se divide en dos espacios: la Sala Teológica y la Sala Filosófica. La primera cuenta con más de 18,000 libros religiosos, entre los que sobresalen biblias de diversos lugares, épocas e idiomas. Los bordes superiores de sus estanterías están labrados y bañados en oro, indicando la clasificación de cada uno. Además, se exhiben varios ejemplares de globos terráqueos y mapas que datan del siglo XVII. La Sala Filosófica, de estilo clasicista, cuenta con alrededor de 42,000 textos antiguos espectacularmente bien conservados, que tratan materias como filosofía, astronomía, matemáticas e historia.

Una de las más especiales colecciones de Strahov es su gabinete de curiosidades. Adquirido en 1798, este exhibe objetos raros y únicos como los restos de un pájaro dodo —actualmente extinto—, un aparato electrostático del siglo XVIII, especímenes marinos, insectos, minerales, dos trompas de elefante y un colmillo de narval considerado antiguamente un cuerno de unicornio.

Además, por su puesto, está su xiloteca (biblioteca de árboles). Los libros que alberga son extraños y hermosos: la guarda de cada uno está hecha con la madera del árbol del que habla, el lomo está cubierto por su corteza, y dentro es posible encontrar raíces, ramas, hojas, flores, frutos y un catálogo de las enfermedades propias de la especie.

Strahov es una exhibición de belleza, sabiduría y lujo, un lugar paralizado en el tiempo que no solamente muestra la riqueza de la Iglesia Católica sino que sus inverosímiles espacios y extraordinarias colecciones, como hijas pródigas de los dioses, han sobrevivido al fuego y a la guerra. No hay duda que Praga está minada de algunos de los tesoros más estupendos del mundo.

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2: Jorge Royan / Creative Commons
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