El té rojo es considerado el más inusual en su tipo, ya que implica una preparación radicalmente distinta al resto de los tés. Se cree que su hallazgo surgió sorpresivamente cuando se sometió al tradicional té verde a un proceso de preservación para hacerlo más resistente y duradero. A diferencia de los tés convencionales, el rojo es fermentado después de su cultivo a lo largo de entre 2 y 60 años.

Normalmente su color es rojo claro y suele compactarse en pacas circulares o cuadradas. Anteriormente, el té rojo era reconocido por dos principales propiedades: la depurativa y la adelgazante. En su función depurativa es recomendada para eliminar sustancias en el organismo, por ejemplo el alcohol. Como adelgazante se caracteriza por aumentar el metabolismo del hígado y estimula el gasto de calorías, provocando así la pérdida de peso.

En años recientes, el té rojo ha comenzado a ser reconocido como la mejor de las bebidas antioxidantes. En un estudio aplicado a ratas de 24 meses de edad, se comprobó una reducción de lípidos peróxidos asociados con el envejecimiento. Como resultado, las ratas tratadas con el té mostraron la misma apariencia que aquellas de tres meses de edad.

Para el doctor y experto en medicina alternativa y holística Norman Shealy, el té rojo debería posicionarse como la principal bebida alternativa al agua natural porque adicionalmente ha probado mejorar situaciones alérgicas y nerviosas, el sistema inmunológico y la digestión.

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El té rojo es considerado el más inusual en su tipo, ya que implica una preparación radicalmente distinta al resto de los tés. Se cree que su hallazgo surgió sorpresivamente cuando se sometió al tradicional té verde a un proceso de preservación para hacerlo más resistente y duradero. A diferencia de los tés convencionales, el rojo es fermentado después de su cultivo a lo largo de entre 2 y 60 años.

Normalmente su color es rojo claro y suele compactarse en pacas circulares o cuadradas. Anteriormente, el té rojo era reconocido por dos principales propiedades: la depurativa y la adelgazante. En su función depurativa es recomendada para eliminar sustancias en el organismo, por ejemplo el alcohol. Como adelgazante se caracteriza por aumentar el metabolismo del hígado y estimula el gasto de calorías, provocando así la pérdida de peso.

En años recientes, el té rojo ha comenzado a ser reconocido como la mejor de las bebidas antioxidantes. En un estudio aplicado a ratas de 24 meses de edad, se comprobó una reducción de lípidos peróxidos asociados con el envejecimiento. Como resultado, las ratas tratadas con el té mostraron la misma apariencia que aquellas de tres meses de edad.

Para el doctor y experto en medicina alternativa y holística Norman Shealy, el té rojo debería posicionarse como la principal bebida alternativa al agua natural porque adicionalmente ha probado mejorar situaciones alérgicas y nerviosas, el sistema inmunológico y la digestión.

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