Por su peculiar forma de observar el mundo, la filmografía de Wes Anderson se ha convertido en un objeto de culto. Su estilo inconfundible, basado en una paleta de colores primarios y en tomas de documental falso, ha creado una estética característica que, a la vez, sugiere una crítica social. Asimismo, su exaltación de los personaje excéntricos, que se mantienen al margen de la sociedad establecida y siguen su propio camino es un discreto pero persistente tratado filosófico, cuya máxima es, a la manera de Oscar Wilde, “se tú mismo”.

El licuado de lo estrafalario y la sensibilidad exacerbada produce un raro imán que atrae a legiones de fanáticos y convierte a Anderson en uno de los dioses desgarbados de los hipsters. Al punto de que este director estadounidense ya tiene su propio alfabeto: mementos de sus películas elevadas a posters que componen todo un singular lenguaje.

El artista gráfico madrileño Hexagonall le ha rendido culto al director de The Royal Tannenbaums con esta minimalista constelación sintáctica, en la que sus personajes son capturados en sus momentos más emblemáticos. Frases absurdas y actitudes extravagantes congeladas para una posteridad melancólica y risueña.

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Por su peculiar forma de observar el mundo, la filmografía de Wes Anderson se ha convertido en un objeto de culto. Su estilo inconfundible, basado en una paleta de colores primarios y en tomas de documental falso, ha creado una estética característica que, a la vez, sugiere una crítica social. Asimismo, su exaltación de los personaje excéntricos, que se mantienen al margen de la sociedad establecida y siguen su propio camino es un discreto pero persistente tratado filosófico, cuya máxima es, a la manera de Oscar Wilde, “se tú mismo”.

El licuado de lo estrafalario y la sensibilidad exacerbada produce un raro imán que atrae a legiones de fanáticos y convierte a Anderson en uno de los dioses desgarbados de los hipsters. Al punto de que este director estadounidense ya tiene su propio alfabeto: mementos de sus películas elevadas a posters que componen todo un singular lenguaje.

El artista gráfico madrileño Hexagonall le ha rendido culto al director de The Royal Tannenbaums con esta minimalista constelación sintáctica, en la que sus personajes son capturados en sus momentos más emblemáticos. Frases absurdas y actitudes extravagantes congeladas para una posteridad melancólica y risueña.

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