“La belleza de la vida está en los pequeños detalles y no en los grandes eventos”, es la frase de Jim Jarmusch que es posible encontrar (como un tesoro) escrita en un papel dentro de una casa rodante que sólo existe en un mundo imaginario. Estas pocas palabras son capaces de explicar con puntualidad la esencia de esta pieza virtual.

Thought Hopper 3000 es el nombre de un pequeño y encantador universo hecho de papel. Se trata de una de las creaciones más recientes de la artista del papel y animadora de stop-motion Vera van Wolferen que aún se encuentra en fase de desarrollo. Este mundo virtual existe en una plataforma interactiva en la red y permite a quienes la visitan sumergirse en espacio que brilla por su preciosa simpleza e ingenuidad.

La plataforma virtual permite un breve viaje dentro de una casa rodante hecha de papel que te da la bienvenida con una llave dentro del buzón de la entrada. Al abrir la puerta y acceder en ella, sus visitantes pueden explorarla y encontrar elementos sensibles que, al ser activados, emiten sonidos y lúdicos movimientos: la tetera silva, el claxon suena y las plantas que viven en una maceta se mueven con el viento que sopla.

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Las animaciones de la pieza corrieron a cargo de Raymon Wittenberg, los sonidos fueron producidos por Flavia Faas, y los gráficos y programación fueron hechos por Floris Douma. Un trabajo en proceso de desarrollo que permite un viaje de más o menos cinco minutos, Vera van Wolferen pretende expandir Thought Hopper 3000 para que con el tiempo sea el hogar de otros objetos virtuales y espacios que pueden explorarse. Es posible conocer un poco más sobre el trabajo de la artista (como sus preciosas esculturas de papel y madera) en sus páginas de Facebook e Instagram.

La minimal belleza de Thought Hopper 3000 lo convierte un campo de juego virtual en el que es posible perderse con una fascinación breve e hipnotizada. Además, la existencia de proyectos de esta naturaleza siempre son capaces de recordarnos las infinitas y espectaculares posibilidades que nacen del encuentro entre el arte y la tecnología.

 

 

 

Images: Vera van Wolferen

“La belleza de la vida está en los pequeños detalles y no en los grandes eventos”, es la frase de Jim Jarmusch que es posible encontrar (como un tesoro) escrita en un papel dentro de una casa rodante que sólo existe en un mundo imaginario. Estas pocas palabras son capaces de explicar con puntualidad la esencia de esta pieza virtual.

Thought Hopper 3000 es el nombre de un pequeño y encantador universo hecho de papel. Se trata de una de las creaciones más recientes de la artista del papel y animadora de stop-motion Vera van Wolferen que aún se encuentra en fase de desarrollo. Este mundo virtual existe en una plataforma interactiva en la red y permite a quienes la visitan sumergirse en espacio que brilla por su preciosa simpleza e ingenuidad.

La plataforma virtual permite un breve viaje dentro de una casa rodante hecha de papel que te da la bienvenida con una llave dentro del buzón de la entrada. Al abrir la puerta y acceder en ella, sus visitantes pueden explorarla y encontrar elementos sensibles que, al ser activados, emiten sonidos y lúdicos movimientos: la tetera silva, el claxon suena y las plantas que viven en una maceta se mueven con el viento que sopla.

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Las animaciones de la pieza corrieron a cargo de Raymon Wittenberg, los sonidos fueron producidos por Flavia Faas, y los gráficos y programación fueron hechos por Floris Douma. Un trabajo en proceso de desarrollo que permite un viaje de más o menos cinco minutos, Vera van Wolferen pretende expandir Thought Hopper 3000 para que con el tiempo sea el hogar de otros objetos virtuales y espacios que pueden explorarse. Es posible conocer un poco más sobre el trabajo de la artista (como sus preciosas esculturas de papel y madera) en sus páginas de Facebook e Instagram.

La minimal belleza de Thought Hopper 3000 lo convierte un campo de juego virtual en el que es posible perderse con una fascinación breve e hipnotizada. Además, la existencia de proyectos de esta naturaleza siempre son capaces de recordarnos las infinitas y espectaculares posibilidades que nacen del encuentro entre el arte y la tecnología.

 

 

 

Images: Vera van Wolferen