Las semillas son objetos con una cualidad mágica: la de contener vida latente en su interior. También son tesoros en un planeta en el que una de cada cinco especies de plantas (lo que equivale a entre 60 y 100 mil) está en peligro de extinción. Parte de los Royal Botanic Gardens, Kew del Reino Unido, el Millennium Seed Bank (MSB) existe como una colección gigantesca de estos invaluables embriones vegetales y dedica sus esfuerzos a recolectar, almacenar y conservar las semillas del mundo.

Ubicado en el condado de Sussex, el MSB recibe semillas de todo el planeta —tiene alianzas con instituciones y laboratorios de alrededor de 100 países. Ahí, éstas son examinadas, clasificadas, limpiadas, disecadas y almacenadas en bóvedas subterráneas a temperaturas bajo cero. La congelación detiene el proceso metabólico de las semillas, lo cual frena su germinación y su eventual muerte. Gracias a esto estas pequeñas joyas de vida se conservan intactas durante muchísimo tiempo.

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Este inverosímil banco es, al día de hoy, la más grande y completa concentración de semillas que existe —cuenta con más de un billón de éstas, divididas en 87,500 colecciones, lo que equivale al 10% de toda la biodiversidad vegetal de nuestro planeta. La vital tarea del MSB es salvaguardar la diversidad vegetal de la Tierra, además de ponerlas a disposición del estudio científico —algo invaluable si consideramos lo mucho que nos falta por aprenderle a estos seres. Finalmente, el banco de semillas se suma a diversos esfuerzos para reforestar áreas naturales que han sido severamente afectadas por el ser humano.

Imaginemos por un segundo la cantidad de información, y de perfección, que se aloja en este archivo botánico. Ahora recordemos el papel esencial que tienen las plantas en el funcionamiento de nuestro planeta; y entonces podremos comenzar a dimensionar el valor de esta iniciativa.  

Como un generoso regalo para futuras generaciones, una colección colosal que sigue creciendo todos los días, el MSB es una arca de Noé vegetal que asegura que la diversidad de las plantas que habitan la Tierra —uno de su más deslumbrantes tesoros— se conserve intacta.

Imágenes: 1) Dominio público 2) Christopher Hilton – Creative Commons

Las semillas son objetos con una cualidad mágica: la de contener vida latente en su interior. También son tesoros en un planeta en el que una de cada cinco especies de plantas (lo que equivale a entre 60 y 100 mil) está en peligro de extinción. Parte de los Royal Botanic Gardens, Kew del Reino Unido, el Millennium Seed Bank (MSB) existe como una colección gigantesca de estos invaluables embriones vegetales y dedica sus esfuerzos a recolectar, almacenar y conservar las semillas del mundo.

Ubicado en el condado de Sussex, el MSB recibe semillas de todo el planeta —tiene alianzas con instituciones y laboratorios de alrededor de 100 países. Ahí, éstas son examinadas, clasificadas, limpiadas, disecadas y almacenadas en bóvedas subterráneas a temperaturas bajo cero. La congelación detiene el proceso metabólico de las semillas, lo cual frena su germinación y su eventual muerte. Gracias a esto estas pequeñas joyas de vida se conservan intactas durante muchísimo tiempo.

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Este inverosímil banco es, al día de hoy, la más grande y completa concentración de semillas que existe —cuenta con más de un billón de éstas, divididas en 87,500 colecciones, lo que equivale al 10% de toda la biodiversidad vegetal de nuestro planeta. La vital tarea del MSB es salvaguardar la diversidad vegetal de la Tierra, además de ponerlas a disposición del estudio científico —algo invaluable si consideramos lo mucho que nos falta por aprenderle a estos seres. Finalmente, el banco de semillas se suma a diversos esfuerzos para reforestar áreas naturales que han sido severamente afectadas por el ser humano.

Imaginemos por un segundo la cantidad de información, y de perfección, que se aloja en este archivo botánico. Ahora recordemos el papel esencial que tienen las plantas en el funcionamiento de nuestro planeta; y entonces podremos comenzar a dimensionar el valor de esta iniciativa.  

Como un generoso regalo para futuras generaciones, una colección colosal que sigue creciendo todos los días, el MSB es una arca de Noé vegetal que asegura que la diversidad de las plantas que habitan la Tierra —uno de su más deslumbrantes tesoros— se conserve intacta.

Imágenes: 1) Dominio público 2) Christopher Hilton – Creative Commons