Quienes tienen contacto frecuente con libros saben que, en ocasiones, una portada poco atractiva puede confundirnos. Grandes obras de la literatura no han tenido la suerte de contar con una presentación igual de talentosa, e incluso libros más modestos han pasado por lo mismo. Sobre todo en los países anglosajones, esta situación hizo acuñar la consigna de no juzgar a un libro por su portada, pues con cierta frecuencia ésta puede hacernos una idea equivocada de aquello que realmente vale.

Bajo esa premisa inició el proyecto “Human Library”, el cual lleva su nombre a una literalidad pocas veces vista: en realidad se trata de una “biblioteca humana” hecha de personas que, como si se tratase de libros, están a disposición de cualquiera.

La idea es sin duda genial, pues recupera una de las formas más generosas y libres de acercarse a los libros: por curiosidad, sin expectativas ni prejuicios, sólo por el ánimo de conocer.

En este sentido, Human Library invita a los participantes a desafiar sus propias ideas respecto a ciertas “categorías” que a veces se le impone a otros. ¿Por qué aceptamos leer la historia de una madre soltera, pero no a una madre soltera real? ¿Por qué nos conmueve un vagabundo en la literatura pero no el que vemos todos los días de camino a nuestro trabajo?

Este proyecto se ha revelado tan conmovedor (en el sentido más literal de la palabra) que al momento se ha presentado ya en más de 70 países, en todos ellos con éxito, en todos con un marcado interés de los participantes por escuchar y ser escuchados, lo cual, después de todo, es la forma más elemental de conceptos que, como la compasión o la empatía, a veces parecen muy lejanos pero que en realidad están aquí, en nuestras formas diarias de convivencia.

 

*Imagen: Unsplash – Pexels / Creative Commons

Quienes tienen contacto frecuente con libros saben que, en ocasiones, una portada poco atractiva puede confundirnos. Grandes obras de la literatura no han tenido la suerte de contar con una presentación igual de talentosa, e incluso libros más modestos han pasado por lo mismo. Sobre todo en los países anglosajones, esta situación hizo acuñar la consigna de no juzgar a un libro por su portada, pues con cierta frecuencia ésta puede hacernos una idea equivocada de aquello que realmente vale.

Bajo esa premisa inició el proyecto “Human Library”, el cual lleva su nombre a una literalidad pocas veces vista: en realidad se trata de una “biblioteca humana” hecha de personas que, como si se tratase de libros, están a disposición de cualquiera.

La idea es sin duda genial, pues recupera una de las formas más generosas y libres de acercarse a los libros: por curiosidad, sin expectativas ni prejuicios, sólo por el ánimo de conocer.

En este sentido, Human Library invita a los participantes a desafiar sus propias ideas respecto a ciertas “categorías” que a veces se le impone a otros. ¿Por qué aceptamos leer la historia de una madre soltera, pero no a una madre soltera real? ¿Por qué nos conmueve un vagabundo en la literatura pero no el que vemos todos los días de camino a nuestro trabajo?

Este proyecto se ha revelado tan conmovedor (en el sentido más literal de la palabra) que al momento se ha presentado ya en más de 70 países, en todos ellos con éxito, en todos con un marcado interés de los participantes por escuchar y ser escuchados, lo cual, después de todo, es la forma más elemental de conceptos que, como la compasión o la empatía, a veces parecen muy lejanos pero que en realidad están aquí, en nuestras formas diarias de convivencia.

 

*Imagen: Unsplash – Pexels / Creative Commons

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