Las personas que lo conocieron, narran que los escritos del neurólogo inglés Oliver Sacks a menudo nacían en su cabeza mientras nadaba (actividad física que hacía casi todos los días, durante décadas). Cuando una idea o párrafo llegaba a él, inmediatamente, iba hasta la orilla, donde papel y pluma lo esperaban, para escribirlas. Semejante a lo que le sucedía a varios poetas del romanticismo inglés —especialmente a William Wordsworth que componía poesía mientras caminaba— esta anécdota nos permite un asomo a una mente profundamente especial, y fue capturada por el director y productor Dempsey Rice en su reciente largometraje animado sobre Sacks, The Animated Mind of Oliver Sacks.

La preciosa escena de Sacks nadando en un lago es parte del trailer de la película y representa una pequeña prueba de varios detalles de su historia. En 1982, mientras hacía montañismo, el neurólogo sufrió un accidente que le quitaría la conciencia de su pierna izquierda, algo que es posible intuir en este pequeño segmento de la animación; es posible ver, además, cómo las palabras surgen de él mientras éste se sumerge en el agua. La película también narra cuando el científico y escritor mandó el manuscrito de su libro a la editorial Summit Books, y cómo el editor, James Silberman, estuvo profundamente sorprendido de recibir un manuscrito escrito a mano, algo que no le pasaba hacía unos 30 años.

Una buena parte del material que inspiró esta hermosa película y su narración proviene de las conversaciones que tuvo Rice con Sacks durante una década entera. Finalmente, la manera en que el neurólogo inglés percibía a su pacientes, como personas completas y no como desórdenes aislados, ha hecho que sus libros —como el famoso El hombre que confundió a su mujer con un sombrero— resuenen con tanta fuerza en un público tan amplio. Es por eso también, que la preciosa película animada (que resultó de un proyecto financiado por Kickstarter) es un homenaje perfecto a uno de los neurólogos más importantes de nuestra era y una de las mentes más extrañas y deslumbrantes que la historia ha visto.

 

 

Imagen: Maria Popova – Creative Commons

Las personas que lo conocieron, narran que los escritos del neurólogo inglés Oliver Sacks a menudo nacían en su cabeza mientras nadaba (actividad física que hacía casi todos los días, durante décadas). Cuando una idea o párrafo llegaba a él, inmediatamente, iba hasta la orilla, donde papel y pluma lo esperaban, para escribirlas. Semejante a lo que le sucedía a varios poetas del romanticismo inglés —especialmente a William Wordsworth que componía poesía mientras caminaba— esta anécdota nos permite un asomo a una mente profundamente especial, y fue capturada por el director y productor Dempsey Rice en su reciente largometraje animado sobre Sacks, The Animated Mind of Oliver Sacks.

La preciosa escena de Sacks nadando en un lago es parte del trailer de la película y representa una pequeña prueba de varios detalles de su historia. En 1982, mientras hacía montañismo, el neurólogo sufrió un accidente que le quitaría la conciencia de su pierna izquierda, algo que es posible intuir en este pequeño segmento de la animación; es posible ver, además, cómo las palabras surgen de él mientras éste se sumerge en el agua. La película también narra cuando el científico y escritor mandó el manuscrito de su libro a la editorial Summit Books, y cómo el editor, James Silberman, estuvo profundamente sorprendido de recibir un manuscrito escrito a mano, algo que no le pasaba hacía unos 30 años.

Una buena parte del material que inspiró esta hermosa película y su narración proviene de las conversaciones que tuvo Rice con Sacks durante una década entera. Finalmente, la manera en que el neurólogo inglés percibía a su pacientes, como personas completas y no como desórdenes aislados, ha hecho que sus libros —como el famoso El hombre que confundió a su mujer con un sombrero— resuenen con tanta fuerza en un público tan amplio. Es por eso también, que la preciosa película animada (que resultó de un proyecto financiado por Kickstarter) es un homenaje perfecto a uno de los neurólogos más importantes de nuestra era y una de las mentes más extrañas y deslumbrantes que la historia ha visto.

 

 

Imagen: Maria Popova – Creative Commons