Frida Kahlo es, sin duda, la artista mexicana más conocida en la actualidad. Una coincidencia de circunstancias hizo posible que tanto su vida como su obra adquirieran notoriedad mundial: al talento indiscutible de la pintora se sumó también una vida llena de contrastes, de color y claroscuros (como sus cuadros), llena de amor pero no exenta de conflicto, de triunfos y también de adversidades. No es casual que esa “vida de artista” se presente con tanta intensidad en aquellas personas que se entregan a una actividad creativa. Después de todo, la pasión con la que un personaje así vive su vida y la habilidad e inspiración que demuestra en su obra son dos caras de una misma moneda, dos facetas de esa sed por agotar todas las posibilidades de la existencia.

La celebridad de un artista, sin embargo, también puede contribuir en ocasiones a nublar la manera en que recibimos su obra, la cual, a fin de cuentas, debería siempre primar sobre otras consideraciones que pudiéramos tener sobre su autor. A fin de cuentas, es en la obra donde el artista plasma lo más propio de su existencia, de una manera que aspira a la trascendencia. Por eso la obra termina por primar sobre la vida, pues ésta se acaba, los hechos se olvidan, la existencia se disuelve en el tiempo, pero la obra permanece.

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Acercarse bajo esta luz a la obra de Frida Kahlo puede ser profundamente enriquecedor. Se trata de un ejercicio que ahora es posible gracias a un proyecto impulsado por Google Arts & Culture, los museos Dolores Olmedo y Frida Khalo de México y otras instituciones, que unieron esfuerzos para construir uno de los sitios más completos en Internet sobre la artista.

Caras de Frida exhibe la obra de Kahlo con una voluntad notablemente didáctica, como si se tratase de un recorrido cuyos guías son los mejores expertos que se han consagrado al estudio de la pintora. Además de reproducciones digitales de las obras, el sitio posee un volumen considerable de artículos que analizan la riqueza del universo de Kahlo: su obra artística, propiamente, la relación de ésta con la cultura mexicana, el aspecto político de su vida y obra, el papel del amor en sus pinturas, entre varios temas más. Sin duda este es uno de los proyectos más ambiciosos en torno a la artista mexicana y, posiblemente, uno de los que pueden contribuir a conocerla no sólo más, sino mejor.

Pero más allá de los objetivos pedagógicos, al explorar el sitio quizá nos demos cuenta de que el artista es un ser excepcional porque establece un vínculo fuerte y apasionado entre su vida y sus acciones, convierte su impulso de vivir en un acto concreto –una pincelada, un motivo artístico, un cuadro–, sin titubeos ni temores. Y esta es, acaso, la mejor lección que podemos tomar de una pintora como Frida Kahlo.

¿Y si cualquiera de nosotros hiciera de su vida una obra de arte?

También en Faena Aleph: Frida Kahlo: el coraje creativo más allá del dolor

 

 

 

Imágenes: 1) Toni Frissell – Library of Congress 2) Carl Van Vechten – Library of Congress

Frida Kahlo es, sin duda, la artista mexicana más conocida en la actualidad. Una coincidencia de circunstancias hizo posible que tanto su vida como su obra adquirieran notoriedad mundial: al talento indiscutible de la pintora se sumó también una vida llena de contrastes, de color y claroscuros (como sus cuadros), llena de amor pero no exenta de conflicto, de triunfos y también de adversidades. No es casual que esa “vida de artista” se presente con tanta intensidad en aquellas personas que se entregan a una actividad creativa. Después de todo, la pasión con la que un personaje así vive su vida y la habilidad e inspiración que demuestra en su obra son dos caras de una misma moneda, dos facetas de esa sed por agotar todas las posibilidades de la existencia.

La celebridad de un artista, sin embargo, también puede contribuir en ocasiones a nublar la manera en que recibimos su obra, la cual, a fin de cuentas, debería siempre primar sobre otras consideraciones que pudiéramos tener sobre su autor. A fin de cuentas, es en la obra donde el artista plasma lo más propio de su existencia, de una manera que aspira a la trascendencia. Por eso la obra termina por primar sobre la vida, pues ésta se acaba, los hechos se olvidan, la existencia se disuelve en el tiempo, pero la obra permanece.

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Acercarse bajo esta luz a la obra de Frida Kahlo puede ser profundamente enriquecedor. Se trata de un ejercicio que ahora es posible gracias a un proyecto impulsado por Google Arts & Culture, los museos Dolores Olmedo y Frida Khalo de México y otras instituciones, que unieron esfuerzos para construir uno de los sitios más completos en Internet sobre la artista.

Caras de Frida exhibe la obra de Kahlo con una voluntad notablemente didáctica, como si se tratase de un recorrido cuyos guías son los mejores expertos que se han consagrado al estudio de la pintora. Además de reproducciones digitales de las obras, el sitio posee un volumen considerable de artículos que analizan la riqueza del universo de Kahlo: su obra artística, propiamente, la relación de ésta con la cultura mexicana, el aspecto político de su vida y obra, el papel del amor en sus pinturas, entre varios temas más. Sin duda este es uno de los proyectos más ambiciosos en torno a la artista mexicana y, posiblemente, uno de los que pueden contribuir a conocerla no sólo más, sino mejor.

Pero más allá de los objetivos pedagógicos, al explorar el sitio quizá nos demos cuenta de que el artista es un ser excepcional porque establece un vínculo fuerte y apasionado entre su vida y sus acciones, convierte su impulso de vivir en un acto concreto –una pincelada, un motivo artístico, un cuadro–, sin titubeos ni temores. Y esta es, acaso, la mejor lección que podemos tomar de una pintora como Frida Kahlo.

¿Y si cualquiera de nosotros hiciera de su vida una obra de arte?

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Imágenes: 1) Toni Frissell – Library of Congress 2) Carl Van Vechten – Library of Congress