Las ciudades, como los sueños, están construidas de deseos y de miedos, aunque el hilo de su discurso sea secreto, sus reglas absurdas, sus perspectivas engañosas, y toda cosa esconda otra. 

—Italo Calvino

 

Cualquiera que ha visitado una ciudad japonesa sabe que su configuración (y, por lo tanto, su esencia) no se parece a ninguna otra. Con estos singulares patrones en mente, el diseñador nipón Imaizumi Takayuki inventó su propia ciudad, Nagomuru, ubicada en la región imaginaria de Naira, y creó planos con tal cantidad de detalles, que parece mentira que la metrópolis sólo existe en su imaginación. Sus mapas, divididos en 30 distritos, son parte del proyecto  Let’s Go to The Imaginary Cities y se pueden explorar en esta página.

La minuciosidad del trabajo de Imaizumi, ha hecho que su ciudad imaginaria sea motivo de exhibiciones, memorabilia e, incluso, de un libro. En el sitio del japonés, por ejemplo, es posible revisar las carteras perdidas de algunos de los habitantes de Nagomuru; éstas incluyen, por su puesto, algunas tarjetas del banco central de la metrópoli. Además, su fantasiosa descripción incluye líneas de tren, estaciones, templos, complejos habitacionales, tiendas de conveniencia, escuelas, los logos de las marcas que existen en la ciudad y mapas antiguos de Nagomuru.

Este proyecto fue concebido por Imaizumi cuando tenía diez años y es parte de la larga lista de ciudades ficticias que habitan nuestro imaginario (muchas de ellas registradas en el fantástico libro Imaginary Cities de Darran Anderson). Si la premisa de Italo Calvino —en su libro Las ciudades invisibles— es cierta, “una ciudad es el deseo de ciudad”, el ejercicio del diseñador japonés es casi un acto de magia o ilusionismo que permitió que un espacio inexistente tomará una forma muy particular y se materializara (abriendo paso a todas las posibles historias que podríamos imaginar de los habitantes de esta ciudad que es casi real). 

 

 

 

Imagen: Wikimedia Commons

Las ciudades, como los sueños, están construidas de deseos y de miedos, aunque el hilo de su discurso sea secreto, sus reglas absurdas, sus perspectivas engañosas, y toda cosa esconda otra. 

—Italo Calvino

 

Cualquiera que ha visitado una ciudad japonesa sabe que su configuración (y, por lo tanto, su esencia) no se parece a ninguna otra. Con estos singulares patrones en mente, el diseñador nipón Imaizumi Takayuki inventó su propia ciudad, Nagomuru, ubicada en la región imaginaria de Naira, y creó planos con tal cantidad de detalles, que parece mentira que la metrópolis sólo existe en su imaginación. Sus mapas, divididos en 30 distritos, son parte del proyecto  Let’s Go to The Imaginary Cities y se pueden explorar en esta página.

La minuciosidad del trabajo de Imaizumi, ha hecho que su ciudad imaginaria sea motivo de exhibiciones, memorabilia e, incluso, de un libro. En el sitio del japonés, por ejemplo, es posible revisar las carteras perdidas de algunos de los habitantes de Nagomuru; éstas incluyen, por su puesto, algunas tarjetas del banco central de la metrópoli. Además, su fantasiosa descripción incluye líneas de tren, estaciones, templos, complejos habitacionales, tiendas de conveniencia, escuelas, los logos de las marcas que existen en la ciudad y mapas antiguos de Nagomuru.

Este proyecto fue concebido por Imaizumi cuando tenía diez años y es parte de la larga lista de ciudades ficticias que habitan nuestro imaginario (muchas de ellas registradas en el fantástico libro Imaginary Cities de Darran Anderson). Si la premisa de Italo Calvino —en su libro Las ciudades invisibles— es cierta, “una ciudad es el deseo de ciudad”, el ejercicio del diseñador japonés es casi un acto de magia o ilusionismo que permitió que un espacio inexistente tomará una forma muy particular y se materializara (abriendo paso a todas las posibles historias que podríamos imaginar de los habitantes de esta ciudad que es casi real). 

 

 

 

Imagen: Wikimedia Commons