Más que cualquier joya o pieza de arte proveniente de algún pasado remoto, los más grandes tesoros de la humanidad están hechos de palabras. Este es el caso de todos los antiguos escritos que han sobrevivido al tiempo —documentos cuya permanencia nos ha regalado hermosas épicas de culturas antiguas, poemas, registros históricos, libros de magia y misticismo que no solamente llenan nuestro imaginario de sabiduría y belleza, sino que nos recuerdan lo que somos.

De entre los muchos proyectos actuales dedicados a conservar y difundir estos registros del pasado, existe uno cuya labor deslumbra por su valor y alteza, Asian Classics Input Project (ACIP), dedicado a recopilar, traducir y preservar textos religiosos y místicos de diversas culturas asiáticas, casi siempre provenientes de monasterios, bibliotecas y colecciones privadas; algunos de estos escritos tienen una antigüedad de hasta 2,500 años. Los dos centros de digitalización y preservación de ACIP, uno en Mongolia y otro en India, emplean a gente de las comunidades locales como una forma de acercarla a la riqueza de su cultura a través de su preservación.

Este trabajo es una carrera contra el tiempo, pues muchos de los libros y códices se han perdido, y los sobrevivientes se encuentran en un estado de gran fragilidad o fatalmente dañados. Por esta razón, su clasificación y digitalización es tan urgente y valiosa. Estos contenidos son, finalmente, puestos al alcance, de manera gratuita, para estudiosos, traductores, maestros y practicantes de todo el mundo a través del sitio de este proyecto sin fines de lucro.

Desde hace algunos años ACIP, que fue fundado en 1988, hace una catalogación de miles de textos antiguos del budismo tibetano. Con el generoso apoyo de la Fundación Khyentse —dedicada al estudio y práctica de las tradiciones budistas— el proyecto reanudó una tarea que había comenzado en 2006: la de catalogar, ordenar y digitalizar una enorme cantidad de tablillas de madera impresas, textos aún desconocidos del budismo tibetano, provenientes de la Biblioteca Nacional de Mongolia ubicada en su capital Ulán Bator. Este acervo cuenta con una de las más importantes colecciones de obras budistas en el mundo. Así, al lado del Budhist Digital Resource Center también se hacen traducciones de estos textos con la ayuda de profesionales y hablantes nativos del idioma tibetano.

El proyecto también incluye la sensibilización y acercamiento de la sociedad tibetana actual a este acervo para lograr así su apreciación, además de ofrecer un entrenamiento para preservar su legado cultural. Finalmente, ACIP también ha creado el Tibetan Language Channel, que reúne una serie de materiales en línea para enseñar a la gente a leer, hablar y traducir la lengua tibetana.

Más allá de lo admirable de la tarea de ACIP —más de dos millones de páginas preservadas digitalmente— y de su espíritu generoso al poner al alcance de todos textos que de otra manera estarían reservados para unos cuantos, su tarea es profundamente emocionante pues promete miles de textos por descubrirse de una de las tradiciones místicas más magníficas del mundo.

También en Faena Aleph: El libro tibetano de las proporciones; Un libro de hechicería tibetana (sobre el poder de la invocación); Leonard Cohen narra la historia de el Libro tibetano de los muertos.

Imagen: Dominio público

Más que cualquier joya o pieza de arte proveniente de algún pasado remoto, los más grandes tesoros de la humanidad están hechos de palabras. Este es el caso de todos los antiguos escritos que han sobrevivido al tiempo —documentos cuya permanencia nos ha regalado hermosas épicas de culturas antiguas, poemas, registros históricos, libros de magia y misticismo que no solamente llenan nuestro imaginario de sabiduría y belleza, sino que nos recuerdan lo que somos.

De entre los muchos proyectos actuales dedicados a conservar y difundir estos registros del pasado, existe uno cuya labor deslumbra por su valor y alteza, Asian Classics Input Project (ACIP), dedicado a recopilar, traducir y preservar textos religiosos y místicos de diversas culturas asiáticas, casi siempre provenientes de monasterios, bibliotecas y colecciones privadas; algunos de estos escritos tienen una antigüedad de hasta 2,500 años. Los dos centros de digitalización y preservación de ACIP, uno en Mongolia y otro en India, emplean a gente de las comunidades locales como una forma de acercarla a la riqueza de su cultura a través de su preservación.

Este trabajo es una carrera contra el tiempo, pues muchos de los libros y códices se han perdido, y los sobrevivientes se encuentran en un estado de gran fragilidad o fatalmente dañados. Por esta razón, su clasificación y digitalización es tan urgente y valiosa. Estos contenidos son, finalmente, puestos al alcance, de manera gratuita, para estudiosos, traductores, maestros y practicantes de todo el mundo a través del sitio de este proyecto sin fines de lucro.

Desde hace algunos años ACIP, que fue fundado en 1988, hace una catalogación de miles de textos antiguos del budismo tibetano. Con el generoso apoyo de la Fundación Khyentse —dedicada al estudio y práctica de las tradiciones budistas— el proyecto reanudó una tarea que había comenzado en 2006: la de catalogar, ordenar y digitalizar una enorme cantidad de tablillas de madera impresas, textos aún desconocidos del budismo tibetano, provenientes de la Biblioteca Nacional de Mongolia ubicada en su capital Ulán Bator. Este acervo cuenta con una de las más importantes colecciones de obras budistas en el mundo. Así, al lado del Budhist Digital Resource Center también se hacen traducciones de estos textos con la ayuda de profesionales y hablantes nativos del idioma tibetano.

El proyecto también incluye la sensibilización y acercamiento de la sociedad tibetana actual a este acervo para lograr así su apreciación, además de ofrecer un entrenamiento para preservar su legado cultural. Finalmente, ACIP también ha creado el Tibetan Language Channel, que reúne una serie de materiales en línea para enseñar a la gente a leer, hablar y traducir la lengua tibetana.

Más allá de lo admirable de la tarea de ACIP —más de dos millones de páginas preservadas digitalmente— y de su espíritu generoso al poner al alcance de todos textos que de otra manera estarían reservados para unos cuantos, su tarea es profundamente emocionante pues promete miles de textos por descubrirse de una de las tradiciones místicas más magníficas del mundo.

También en Faena Aleph: El libro tibetano de las proporciones; Un libro de hechicería tibetana (sobre el poder de la invocación); Leonard Cohen narra la historia de el Libro tibetano de los muertos.

Imagen: Dominio público