¿Qué es un sueño? Antes de entrar bajo las telas del inconsciente freudiano, el sueño, su forma, es un collage. Está hecho de pedazos de cosas, presentimientos, sentidos, deseos, etcétera, que acaba por formar un monstruo hilvanado con el influjo anecdótico y cultural de cada soñador.

Una vez hilvanado el monstruo –que aunque hermoso es siempre una quimera–, podemos entrar. El sueño es una casa de muchas habitaciones. A veces, casi siempre, al despertar recordamos solo una o dos de estas habitaciones, pero si tenemos paciencia podemos reconstruir la mansión entera y casi tocarla. Aquí entran las casas surreales de Matthias Jung.

Matthias Jung –afortunado apellido para un soñador– es diseñador gráfico, pero comenzó a construir sus “casa surrealistas” con tijeras y pegamento cuando era un niño, en el laboratorio de foto de su padre. En enero de 2015 resucitó su proyecto infantil y creó una serie de casas oníricas, estructuralmente imposibles, usando Photoshop.

Todas las fotografías usadas en sus obras fueron tomadas por él, la mayoría en el noroeste de Alemania. “La composición de los elementos individuales se correlaciona con una lógica, como en un sueño”, dice Jung en su sitio. Así, cada casa es un collage que no sólo reta la percepción del espacio y la arquitectura, sino que reconcilia al monstruo con sus partes, a la naturaleza con las antenas de televisión, a los vitrales con los globos de helio.

A las casas de Jung podemos entrar ––pues, siendo arquitectos nocturnos, todos estamos familiarizados con los espacios oníricos––; hacen perfecto sentido, quizá como lo hacen las escaleras de Escher: si las intelectualizamos quedamos frente a un producto imposible, pero a primera vista ya estuvimos, ya vivimos allí.

¿Qué es un sueño? Antes de entrar bajo las telas del inconsciente freudiano, el sueño, su forma, es un collage. Está hecho de pedazos de cosas, presentimientos, sentidos, deseos, etcétera, que acaba por formar un monstruo hilvanado con el influjo anecdótico y cultural de cada soñador.

Una vez hilvanado el monstruo –que aunque hermoso es siempre una quimera–, podemos entrar. El sueño es una casa de muchas habitaciones. A veces, casi siempre, al despertar recordamos solo una o dos de estas habitaciones, pero si tenemos paciencia podemos reconstruir la mansión entera y casi tocarla. Aquí entran las casas surreales de Matthias Jung.

Matthias Jung –afortunado apellido para un soñador– es diseñador gráfico, pero comenzó a construir sus “casa surrealistas” con tijeras y pegamento cuando era un niño, en el laboratorio de foto de su padre. En enero de 2015 resucitó su proyecto infantil y creó una serie de casas oníricas, estructuralmente imposibles, usando Photoshop.

Todas las fotografías usadas en sus obras fueron tomadas por él, la mayoría en el noroeste de Alemania. “La composición de los elementos individuales se correlaciona con una lógica, como en un sueño”, dice Jung en su sitio. Así, cada casa es un collage que no sólo reta la percepción del espacio y la arquitectura, sino que reconcilia al monstruo con sus partes, a la naturaleza con las antenas de televisión, a los vitrales con los globos de helio.

A las casas de Jung podemos entrar ––pues, siendo arquitectos nocturnos, todos estamos familiarizados con los espacios oníricos––; hacen perfecto sentido, quizá como lo hacen las escaleras de Escher: si las intelectualizamos quedamos frente a un producto imposible, pero a primera vista ya estuvimos, ya vivimos allí.

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