La juventud es decisiva en la confección de ese mapa de referencias que en buena medida guiará la vida de una persona. Cada trazo ahí incluido tendrá un cierto peso en nuestras futuras decisiones. Por eso es crucial disponer de ingredientes útiles al momento de entretejer el determinante documento.

Cabe destacar que si bien cuando jóvenes es este más intenso y acelerado, nuestro rol de cartógrafos continúa a lo largo de todo el camino. A fin de cuentas se trata de organizar ese cúmulo de alusiones que definirá la manera de interpretar, y con suerte entender, lo que vivimos.

Por fortuna contamos con la experiencia de figuras que condensaron sus vivencias, en muchos casos privilegiadas, dentro de consejos puntuales o valiosas pistas. Por ejemplo, Tarkovsky no vaciló al señalar que los jóvenes (y por extensión todos) debieran aprender a estar solos, mientras que Gurdjieff legó a su hija Duska un precioso regalo, una lista con 83 concisas enseñanzas.

En 1957 Charles Bukowski escribió su poema “Friendly Advice to a Lot of Young Men” (que aparece en la antología The Roominghouse Madrigals: Early Selected Poems 1946-1966). En un talante que dista mucho del que profesaban el cineasta ruso o el místico armenio, pero que refleja con alta fidelidad el espíritu de su autor –una mezcla entre sarcasmo humorístico y decadencia lúdica–, el poema enlista 21 peculiares consejos que podríamos incluir, o no, en nuestro instructivo para la vida.

 .

Consejos amigables para muchos jóvenes

Ve al Tíbet.

Monta en camello.

Lee la Biblia.

Tiñe tus zapatos de azul.

Déjate la barba.

Da la vuelta al mundo en una canoa de papel.

Suscríbete al Saturday Evening Post.

Mastica del lado izquierdo de la boca.

Cásate con una mujer que tenga una sola pierna y aféitate con navaja.

Y graba tu nombres en el brazo de ella.

 

Lávate los dientes con gasolina.

Duerme todo el día y trepa a los árboles por la noche.

Sé monje y bebe perdigones y cerveza.

Mantén la cabeza bajo el agua y toca el violín.

Baila belly dance frente a velas rosas.

Mata a tu perro.

Postúlate para alcalde.

Vive en un barril.

Rompe tu cabeza con un hacha.

Planta tulipanes bajo la lluvia.

 

Pero no escribas poesía.

La juventud es decisiva en la confección de ese mapa de referencias que en buena medida guiará la vida de una persona. Cada trazo ahí incluido tendrá un cierto peso en nuestras futuras decisiones. Por eso es crucial disponer de ingredientes útiles al momento de entretejer el determinante documento.

Cabe destacar que si bien cuando jóvenes es este más intenso y acelerado, nuestro rol de cartógrafos continúa a lo largo de todo el camino. A fin de cuentas se trata de organizar ese cúmulo de alusiones que definirá la manera de interpretar, y con suerte entender, lo que vivimos.

Por fortuna contamos con la experiencia de figuras que condensaron sus vivencias, en muchos casos privilegiadas, dentro de consejos puntuales o valiosas pistas. Por ejemplo, Tarkovsky no vaciló al señalar que los jóvenes (y por extensión todos) debieran aprender a estar solos, mientras que Gurdjieff legó a su hija Duska un precioso regalo, una lista con 83 concisas enseñanzas.

En 1957 Charles Bukowski escribió su poema “Friendly Advice to a Lot of Young Men” (que aparece en la antología The Roominghouse Madrigals: Early Selected Poems 1946-1966). En un talante que dista mucho del que profesaban el cineasta ruso o el místico armenio, pero que refleja con alta fidelidad el espíritu de su autor –una mezcla entre sarcasmo humorístico y decadencia lúdica–, el poema enlista 21 peculiares consejos que podríamos incluir, o no, en nuestro instructivo para la vida.

 .

Consejos amigables para muchos jóvenes

Ve al Tíbet.

Monta en camello.

Lee la Biblia.

Tiñe tus zapatos de azul.

Déjate la barba.

Da la vuelta al mundo en una canoa de papel.

Suscríbete al Saturday Evening Post.

Mastica del lado izquierdo de la boca.

Cásate con una mujer que tenga una sola pierna y aféitate con navaja.

Y graba tu nombres en el brazo de ella.

 

Lávate los dientes con gasolina.

Duerme todo el día y trepa a los árboles por la noche.

Sé monje y bebe perdigones y cerveza.

Mantén la cabeza bajo el agua y toca el violín.

Baila belly dance frente a velas rosas.

Mata a tu perro.

Postúlate para alcalde.

Vive en un barril.

Rompe tu cabeza con un hacha.

Planta tulipanes bajo la lluvia.

 

Pero no escribas poesía.

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