En pocos siglos, los mapas que existen hoy del universo probablemente serán una curiosidad obsoleta. Sin embargo, muchos de los mapas antiguos del cosmos que han llegado hasta nuestras manos son, por decir lo menos, cautivadores. Tal vez sea porque responden a ese impulso tan humano de describir, de explicar, el universo que habitamos, además de ser poseedores de una estética espectacular. Alguna vez, hace siglos, tuvo lugar una era dorada de la cartografía holandesa, y fue entonces cuando se hizo Harmonia Macrocosmica (1660), un atlas de las estrellas que contiene 29 folios dobles en los que se describen los movimientos de las estrellas y las constelaciones del Hemisferio Norte.

Este volumen también presenta a quienes lo exploran con algunos de los distintos universos que el hombre ha inventado a lo largo del tiempo, desde el universo geocéntrico de Ptolomeo, el heliocéntrico de Copérnico y hasta el alucinante universo descrito por Tycho Brahe, una mezcla de ambos en el que la Luna orbita a la Tierra y los planetas orbitan al Sol, pero el Sol sigue orbitando a la Tierra.

Sabemos poco de la vida del cartógrafo holandés-alemán Andreas Cellarius, el creador de este libro de mapas. Nació alrededor de 1596 en un pequeño pueblo cerca de Worms, Alemania, y pasó la mayor parte de su vida adulta trabajando como profesor de escuela en Ámsterdam, La Haya y Hoorn, donde en 1637 fue nombrado rector de la escuela local de latín. Fue ahí donde escribió Harmonia Macrocosmica y la mayor parte de sus libros académicos.

Se sabe, también, que lo que llega a nosotros como Harmonia Macrocosmica pretendía ser la introducción histórica a un tratado mayor, de dos volúmenes, sobre cosmografía. Pero sólo la primera parte fue realizada e impresa por Johannes Janssonius en 1660, en Ámsterdam. En 1708, unos 40 años después de la muerte de Cellarius, los editores Gerard Valk y Petrus Schenk el joven publicaron una versión que sólo contenía las ilustraciones, algunas de ellas son las que mostramos aquí.

Los márgenes de lo mapas cósmicos de Cellarius están decorados con detalles de ángeles, astrónomos que analizan lo que los rodea, querubines y pájaros que revolotean sus márgenes, elementos que transforman estos planos en territorios fantásticos habitados, también, por soles y otros astros personificados —un atisbo de la belleza de los muchos universos que hemos inventado.

cellarius1
cellarius2
cellarius3
cellarius4
cellarius5
 

 

 

Imágenes: Public Domain

En pocos siglos, los mapas que existen hoy del universo probablemente serán una curiosidad obsoleta. Sin embargo, muchos de los mapas antiguos del cosmos que han llegado hasta nuestras manos son, por decir lo menos, cautivadores. Tal vez sea porque responden a ese impulso tan humano de describir, de explicar, el universo que habitamos, además de ser poseedores de una estética espectacular. Alguna vez, hace siglos, tuvo lugar una era dorada de la cartografía holandesa, y fue entonces cuando se hizo Harmonia Macrocosmica (1660), un atlas de las estrellas que contiene 29 folios dobles en los que se describen los movimientos de las estrellas y las constelaciones del Hemisferio Norte.

Este volumen también presenta a quienes lo exploran con algunos de los distintos universos que el hombre ha inventado a lo largo del tiempo, desde el universo geocéntrico de Ptolomeo, el heliocéntrico de Copérnico y hasta el alucinante universo descrito por Tycho Brahe, una mezcla de ambos en el que la Luna orbita a la Tierra y los planetas orbitan al Sol, pero el Sol sigue orbitando a la Tierra.

Sabemos poco de la vida del cartógrafo holandés-alemán Andreas Cellarius, el creador de este libro de mapas. Nació alrededor de 1596 en un pequeño pueblo cerca de Worms, Alemania, y pasó la mayor parte de su vida adulta trabajando como profesor de escuela en Ámsterdam, La Haya y Hoorn, donde en 1637 fue nombrado rector de la escuela local de latín. Fue ahí donde escribió Harmonia Macrocosmica y la mayor parte de sus libros académicos.

Se sabe, también, que lo que llega a nosotros como Harmonia Macrocosmica pretendía ser la introducción histórica a un tratado mayor, de dos volúmenes, sobre cosmografía. Pero sólo la primera parte fue realizada e impresa por Johannes Janssonius en 1660, en Ámsterdam. En 1708, unos 40 años después de la muerte de Cellarius, los editores Gerard Valk y Petrus Schenk el joven publicaron una versión que sólo contenía las ilustraciones, algunas de ellas son las que mostramos aquí.

Los márgenes de lo mapas cósmicos de Cellarius están decorados con detalles de ángeles, astrónomos que analizan lo que los rodea, querubines y pájaros que revolotean sus márgenes, elementos que transforman estos planos en territorios fantásticos habitados, también, por soles y otros astros personificados —un atisbo de la belleza de los muchos universos que hemos inventado.

cellarius1
cellarius2
cellarius3
cellarius4
cellarius5
 

 

 

Imágenes: Public Domain