Desde que los cineastas de la nouvelle vague vieron, a través de las películas de Alfred Hitchcock, la posibilidad de hacer “cine de autor”, quizá pocas cosas tan deseables para un cineasta como alcanzar ese sello que lo vuelve distinguible del resto, que le da identidad a su obra y, en general, se convierte más que en una útil carta de presentación, en algo un tanto más profundo, una suerte de molde en el que se ha vaciado una parte importante de la subjetividad y el espíritu propios, un añadido de la propia persona que parece vivir autónomamente en las obras realizadas.

Actualmente es posible señalar una buena cantidad de nombres que han cumplido con esa ambición. Uno de ellos, reconocible a la distancia casi como se reconoce a un amigo muy querido, es el estadounidense Wes Anderson (1969-), quien con una trayectoria que abarca ya una decena de largometrajes, ha creado una firma cinematográfica hoy inconfundible.

¿En qué consiste esta ejecución de la idea de autor en las películas de Wes Anderson? Para responder a esa pregunta quizá lo mejor que podemos hacer es observar atentamente su obra fílmica. Y lo segundo mejor es mirar, también con atención, estos videoensayos que exploran características muy puntuales de dicho estilo, algunas de las cuales han dado a Anderson no sólo el estatus de autor, sino, especialmente, han provocado un inesperado efecto emotivo en el público, volviéndolo entrañable y querido para los espectadores.

Cabe mencionar que dos de los videoensayos que compartimos fueron hechos por kogonada, uno de los analistas de cine más notables que actualmente se encuentran en Internet y de quien en Faena Aleph publicamos también un video en el que Richard Linklater habla sobre su idea del tiempo en el cine y en la existencia humana. En este caso, kogonada nos muestra la importancia que Anderson da a la simetría espacial y a las tomas cenitales y qué efecto tienen estos recursos sobre el resultado fílmico.

La serie completa de estos contenidos se encuentra en el Tumblr Every Frame a Painting, una extensión del estimulante proyecto en el que el editor independiente Tony Zhou también se ha dedicado a explicar los recursos fílmicos.

Si algo nos ha enseñado el cine a lo largo de la historia es que la mirada tiene su propio lenguaje. Y sin duda el trabajo de Wes Anderson en un buen ejemplo de ello.

 

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Desde que los cineastas de la nouvelle vague vieron, a través de las películas de Alfred Hitchcock, la posibilidad de hacer “cine de autor”, quizá pocas cosas tan deseables para un cineasta como alcanzar ese sello que lo vuelve distinguible del resto, que le da identidad a su obra y, en general, se convierte más que en una útil carta de presentación, en algo un tanto más profundo, una suerte de molde en el que se ha vaciado una parte importante de la subjetividad y el espíritu propios, un añadido de la propia persona que parece vivir autónomamente en las obras realizadas.

Actualmente es posible señalar una buena cantidad de nombres que han cumplido con esa ambición. Uno de ellos, reconocible a la distancia casi como se reconoce a un amigo muy querido, es el estadounidense Wes Anderson (1969-), quien con una trayectoria que abarca ya una decena de largometrajes, ha creado una firma cinematográfica hoy inconfundible.

¿En qué consiste esta ejecución de la idea de autor en las películas de Wes Anderson? Para responder a esa pregunta quizá lo mejor que podemos hacer es observar atentamente su obra fílmica. Y lo segundo mejor es mirar, también con atención, estos videoensayos que exploran características muy puntuales de dicho estilo, algunas de las cuales han dado a Anderson no sólo el estatus de autor, sino, especialmente, han provocado un inesperado efecto emotivo en el público, volviéndolo entrañable y querido para los espectadores.

Cabe mencionar que dos de los videoensayos que compartimos fueron hechos por kogonada, uno de los analistas de cine más notables que actualmente se encuentran en Internet y de quien en Faena Aleph publicamos también un video en el que Richard Linklater habla sobre su idea del tiempo en el cine y en la existencia humana. En este caso, kogonada nos muestra la importancia que Anderson da a la simetría espacial y a las tomas cenitales y qué efecto tienen estos recursos sobre el resultado fílmico.

La serie completa de estos contenidos se encuentra en el Tumblr Every Frame a Painting, una extensión del estimulante proyecto en el que el editor independiente Tony Zhou también se ha dedicado a explicar los recursos fílmicos.

Si algo nos ha enseñado el cine a lo largo de la historia es que la mirada tiene su propio lenguaje. Y sin duda el trabajo de Wes Anderson en un buen ejemplo de ello.

 

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