En caso de que no los conozcas aún, los premios Ig Nobel no son precisamente una parodia de sus prestigiosos hermanos escandinavos, sino premios a la excelencia en investigaciones científicas serias, pero irrelevantes.

Una buena muestra de esta excentricidad científica es el Recetario Ig Nobel, preparado para conmemorar los Ig Nobel del 2014.

Para ello, se les solicitó a algunos de los ganadores premios crear una receta de cocina (ayudados por Gus Rancatore, propietario de Toscanini’s Ice Cream) basada de algún modo en sus investigaciones irreverentes y bizarras.

Fue así como algunos de los “científicos más listos y locos” del mundo crearon platillos bautizados con nombres tales como Un postre para comer cuando rentes Liechtenstein, Salmón sin cerebro, o nuestro favorito, el The The The Thé.

Tomemos como ejemplo a Catherine Douglas de la Universidad de Newcastle, ganadora del Ig Nobel en 2009 por demostrar que las vacas que tienen nombres producen más leche que las vacas sin nombre. La receta de su Delicioso pastel con crema de vacas contentas, con nombres hace honor a su investigación, además de abogar por el trato ético del ganado vacuno.

Marc Abrahams, editor de los Anales de Investigación Improbable y fundador del Ig Nobel opina que “la comida es un tema universal entre los seres humanos, y están pasando muchas cosas ahora en este campo”. El libro puede comprarse en improbable.com y tiendas online.

En caso de que no los conozcas aún, los premios Ig Nobel no son precisamente una parodia de sus prestigiosos hermanos escandinavos, sino premios a la excelencia en investigaciones científicas serias, pero irrelevantes.

Una buena muestra de esta excentricidad científica es el Recetario Ig Nobel, preparado para conmemorar los Ig Nobel del 2014.

Para ello, se les solicitó a algunos de los ganadores premios crear una receta de cocina (ayudados por Gus Rancatore, propietario de Toscanini’s Ice Cream) basada de algún modo en sus investigaciones irreverentes y bizarras.

Fue así como algunos de los “científicos más listos y locos” del mundo crearon platillos bautizados con nombres tales como Un postre para comer cuando rentes Liechtenstein, Salmón sin cerebro, o nuestro favorito, el The The The Thé.

Tomemos como ejemplo a Catherine Douglas de la Universidad de Newcastle, ganadora del Ig Nobel en 2009 por demostrar que las vacas que tienen nombres producen más leche que las vacas sin nombre. La receta de su Delicioso pastel con crema de vacas contentas, con nombres hace honor a su investigación, además de abogar por el trato ético del ganado vacuno.

Marc Abrahams, editor de los Anales de Investigación Improbable y fundador del Ig Nobel opina que “la comida es un tema universal entre los seres humanos, y están pasando muchas cosas ahora en este campo”. El libro puede comprarse en improbable.com y tiendas online.