Tanto para Nigeria como para los Estados Unidos, para la música africana y la música en general, Fela Kuti (1938-1997) fue controversial. Proveniente de una familia de clase media en su país, hijo de padres vinculados con la activismo político (su madre fue una feminista anticolonialista, y su padre, entre otras cosas, reverendo y primer presidente de la unión nigeriana de profesores), no resultó extraño que lo enviaran a estudiar medicina en Londres, donde finalmente estudió música. Allí formó su primera banda: los Koola Lobitos, una fusión de jazz y highlife. Después, ya casado, retorna a su patria en 1963, reagrupando la banda recién mencionada y dedicándose a la producción radial. En este momento de su vida Fela Kuti aún no era Fela Kuti (agregaría a su nombre el mote de Anikulapo, que significa en Yoruba “el que lleva la muerte en su bolsa”, quitándose el Ransome paterno, aduciendo que era nombre de esclavo). Esto es fundamental en la formación de sus convicciones musicales, lo que es decir, políticas, indiscernibles en él.

En 1967 hace un viaje a Ghana en busca de nuevas influencias musicales que sinteticen un poco más la suya. En este punto su música pasa a denominarse Afrobeat. Continúa su ir y venir, en 1969, instalándose en Estados Unidos, donde se embarca en una gira de 10 meses que busca hacer conocida su música. En ese período entra en contacto con el Black Panther Party, los rebeldes que luchaban por los derechos civiles de las poblaciones negras en distintas ciudades de Estados Unidos.

Fela Kuti logra hacer un cruce político con la estética, es decir, con su música, entendiendo muy bien las formas de repartir lo sensible en la gente –fuera del marco institucional- que a él le interesaba concientizar (o denunciar), siempre desde la música con letras cargadas de insurgencia, de disentimiento, manifestándose espontáneamente como un luchador de la reivindicación de la negritud. Kuti hizo de su vida, lo que es decir, de su música, un levantamiento de las costumbres, tan rítmicas como térreas, de los pueblos africanos.

En efecto, como su música es bastante conocida, quisiéramos hacer hincapié en la veta política de Fela Kuti. Después de lanzado el debut Confusion, la banda, ahora rebautizada como The Africa’70, regresa a Nigeria. Allí, el multiinstrumentista nigeriano inicia una comunidad (polígama, no está demás constatar), Kalakuta Republic, donde había espacio tanto para grabar música como para mantener discusiones políticas, declarándose independiente del Estado nigeriano, lo cual le provocó ataques y serios problemas políticos. No obstante, Fela Kuti ya estaba dando pasos de gigante, y su música se popularizó tanto en su país como en África y los Estados Unidos. Su política era la música, y en ella estaba, por decirlo así, el ideario.

Cosas de este tipo lo hicieron querido entre la gente, pero entre los políticos de su patria (que entraba y salía de dictaduras militares) y el establishment norteamericano, era de esperar, le hacían la guerra. No obstante, y para redondear la persona de Kuti, diremos que estaba a favor del Panafricanismo (una símil bolivariano) y del socialismo; fue, a su vez, político independiente, postulándose en 1979 a la presidencia de Nigeria, aunque su candidatura fue rechazada; en otro momento, misma década, compró espacios en periódicos nigerianos como The Punch para publicar artículos en la línea de su pensamiento, es decir, contestataria, siempre a favor de los derechos humanos y de la vindicación negra. Sin embargo, lo que compendia todas estas manifestaciones políticas, lo que condensa su persona y su fuerza, es, desde luego, su música. Es decir, el ritmo negro de los oprimidos, de los todavía vilipendiados hermanos africanos.

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Tanto para Nigeria como para los Estados Unidos, para la música africana y la música en general, Fela Kuti (1938-1997) fue controversial. Proveniente de una familia de clase media en su país, hijo de padres vinculados con la activismo político (su madre fue una feminista anticolonialista, y su padre, entre otras cosas, reverendo y primer presidente de la unión nigeriana de profesores), no resultó extraño que lo enviaran a estudiar medicina en Londres, donde finalmente estudió música. Allí formó su primera banda: los Koola Lobitos, una fusión de jazz y highlife. Después, ya casado, retorna a su patria en 1963, reagrupando la banda recién mencionada y dedicándose a la producción radial. En este momento de su vida Fela Kuti aún no era Fela Kuti (agregaría a su nombre el mote de Anikulapo, que significa en Yoruba “el que lleva la muerte en su bolsa”, quitándose el Ransome paterno, aduciendo que era nombre de esclavo). Esto es fundamental en la formación de sus convicciones musicales, lo que es decir, políticas, indiscernibles en él.

En 1967 hace un viaje a Ghana en busca de nuevas influencias musicales que sinteticen un poco más la suya. En este punto su música pasa a denominarse Afrobeat. Continúa su ir y venir, en 1969, instalándose en Estados Unidos, donde se embarca en una gira de 10 meses que busca hacer conocida su música. En ese período entra en contacto con el Black Panther Party, los rebeldes que luchaban por los derechos civiles de las poblaciones negras en distintas ciudades de Estados Unidos.

Fela Kuti logra hacer un cruce político con la estética, es decir, con su música, entendiendo muy bien las formas de repartir lo sensible en la gente –fuera del marco institucional- que a él le interesaba concientizar (o denunciar), siempre desde la música con letras cargadas de insurgencia, de disentimiento, manifestándose espontáneamente como un luchador de la reivindicación de la negritud. Kuti hizo de su vida, lo que es decir, de su música, un levantamiento de las costumbres, tan rítmicas como térreas, de los pueblos africanos.

En efecto, como su música es bastante conocida, quisiéramos hacer hincapié en la veta política de Fela Kuti. Después de lanzado el debut Confusion, la banda, ahora rebautizada como The Africa’70, regresa a Nigeria. Allí, el multiinstrumentista nigeriano inicia una comunidad (polígama, no está demás constatar), Kalakuta Republic, donde había espacio tanto para grabar música como para mantener discusiones políticas, declarándose independiente del Estado nigeriano, lo cual le provocó ataques y serios problemas políticos. No obstante, Fela Kuti ya estaba dando pasos de gigante, y su música se popularizó tanto en su país como en África y los Estados Unidos. Su política era la música, y en ella estaba, por decirlo así, el ideario.

Cosas de este tipo lo hicieron querido entre la gente, pero entre los políticos de su patria (que entraba y salía de dictaduras militares) y el establishment norteamericano, era de esperar, le hacían la guerra. No obstante, y para redondear la persona de Kuti, diremos que estaba a favor del Panafricanismo (una símil bolivariano) y del socialismo; fue, a su vez, político independiente, postulándose en 1979 a la presidencia de Nigeria, aunque su candidatura fue rechazada; en otro momento, misma década, compró espacios en periódicos nigerianos como The Punch para publicar artículos en la línea de su pensamiento, es decir, contestataria, siempre a favor de los derechos humanos y de la vindicación negra. Sin embargo, lo que compendia todas estas manifestaciones políticas, lo que condensa su persona y su fuerza, es, desde luego, su música. Es decir, el ritmo negro de los oprimidos, de los todavía vilipendiados hermanos africanos.

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