Flying Houses, de Laurent Chehere, es una serie de fotografías de casas reales sobrepuestas en un fondo de cielo para simular que flotan. Pero este truco, aparentemente sencillo y obvio, genera una perfecta metáfora visual del viaje. Una infantil y sin embargo imprescindible conmemoración a llevar nuestra casa a donde quiera que vayamos.

¿Qué pasa cuando aíslas una casa de su disruptivo entorno? Queda entonces solo su arquitectura y su personalidad. “Todas estas casas tienen en común que son casas suburbanas, con su basura, sus problemas y sus responsabilidades”, apunta Chehere. Las relaciones que se dan en una dinámica de hogar son virtualmente simbolizadas, por ejemplo, en una casa incendiándose. Cada casa de esta serie es una representación de las circunstancias que se viven dentro de ella. Como si esta vez sí las paredes hablaran.

Sobre todo en lo más cotidiano y convencional de nuestra experiencia, requerimos esporádicamente una versión poética o bien surreal. Flying Houses también nos invita a preguntarnos ¿qué tanto nuestra casa somos nosotros mismos?

Flying Houses, de Laurent Chehere, es una serie de fotografías de casas reales sobrepuestas en un fondo de cielo para simular que flotan. Pero este truco, aparentemente sencillo y obvio, genera una perfecta metáfora visual del viaje. Una infantil y sin embargo imprescindible conmemoración a llevar nuestra casa a donde quiera que vayamos.

¿Qué pasa cuando aíslas una casa de su disruptivo entorno? Queda entonces solo su arquitectura y su personalidad. “Todas estas casas tienen en común que son casas suburbanas, con su basura, sus problemas y sus responsabilidades”, apunta Chehere. Las relaciones que se dan en una dinámica de hogar son virtualmente simbolizadas, por ejemplo, en una casa incendiándose. Cada casa de esta serie es una representación de las circunstancias que se viven dentro de ella. Como si esta vez sí las paredes hablaran.

Sobre todo en lo más cotidiano y convencional de nuestra experiencia, requerimos esporádicamente una versión poética o bien surreal. Flying Houses también nos invita a preguntarnos ¿qué tanto nuestra casa somos nosotros mismos?

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