El botánico alemán Julius Neubronner tenía dos pasatiempos en la vida: la fotografía y la crianza de palomas mensajeras. La botica administrada por él y antes por su padre ofrecía un servicio de entregas urgentes a través de sus palomas; un día, una paloma se perdió y volvió unas semanas después.

La curiosidad de Julius por saber dónde había estado su paloma lo llevó a idear una cámara en miniatura de muy poco peso, la cual se podía ajustar con un pequeño arnés al cuerpo del ave y se accionaba con un mecanismo de retraso.

449px-Dr_Julius_Neubronner_patented_a_miniature_pigeon_camera_activated_by_a_timing_mechanism,_1903

El doctor Neubronner presentó su invento en la Dresden International Photographic Exhibition de 1909, donde las imágenes tomadas por sus palomas tuvieron una gran acogida por parte del público que las compró en forma de postales. Neubronner repitió su éxito en otras exposiciones internacionales, como la del Salón Internacional de la Aeronáutica y el Espacio de París-Le Bourget por 2 años consecutivos.

Aunque al principio se le negó una patente (porque se creía que las palomas no iban a poder cargar las cámaras, que en aquel tiempo eran mucho menos portátiles que ahora), Neubronner la obtuvo luego de que las imágenes tomadas por sus palomas demostraron que la idea no era nada descabellada.

800px-Pigeoncameras

Neubronner exploró también el potencial militar de su invento, aunque los rápidos avances de la aviación de combate y reconocimiento durante la Primera Guerra Mundial volvieron irrelevante su técnica para fines bélicos.

800px-Pigeon_wingtips

pigeon-photo

Puede no parecer nada del otro mundo para un observador del siglo XXI, pero hay que considerar que durante el siglo XIX la fotografía aérea era un campo todavía inexplorado. Trataron de tomar fotografías con globos aerostáticos, con cometas o con rudimentarios mecanismos que pudieron ser los ancestros de los drones actuales; la vista aérea de las ciudades sólo era posible a través de mapas o de la imaginación, pero la excentricidad e inventiva de Neubronner mostró una cara nunca antes vista de las ciudades hasta entonces. Estas son algunas de las maravillosas imágenes tomadas por sus palomas.

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El botánico alemán Julius Neubronner tenía dos pasatiempos en la vida: la fotografía y la crianza de palomas mensajeras. La botica administrada por él y antes por su padre ofrecía un servicio de entregas urgentes a través de sus palomas; un día, una paloma se perdió y volvió unas semanas después.

La curiosidad de Julius por saber dónde había estado su paloma lo llevó a idear una cámara en miniatura de muy poco peso, la cual se podía ajustar con un pequeño arnés al cuerpo del ave y se accionaba con un mecanismo de retraso.

449px-Dr_Julius_Neubronner_patented_a_miniature_pigeon_camera_activated_by_a_timing_mechanism,_1903

El doctor Neubronner presentó su invento en la Dresden International Photographic Exhibition de 1909, donde las imágenes tomadas por sus palomas tuvieron una gran acogida por parte del público que las compró en forma de postales. Neubronner repitió su éxito en otras exposiciones internacionales, como la del Salón Internacional de la Aeronáutica y el Espacio de París-Le Bourget por 2 años consecutivos.

Aunque al principio se le negó una patente (porque se creía que las palomas no iban a poder cargar las cámaras, que en aquel tiempo eran mucho menos portátiles que ahora), Neubronner la obtuvo luego de que las imágenes tomadas por sus palomas demostraron que la idea no era nada descabellada.

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Neubronner exploró también el potencial militar de su invento, aunque los rápidos avances de la aviación de combate y reconocimiento durante la Primera Guerra Mundial volvieron irrelevante su técnica para fines bélicos.

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Puede no parecer nada del otro mundo para un observador del siglo XXI, pero hay que considerar que durante el siglo XIX la fotografía aérea era un campo todavía inexplorado. Trataron de tomar fotografías con globos aerostáticos, con cometas o con rudimentarios mecanismos que pudieron ser los ancestros de los drones actuales; la vista aérea de las ciudades sólo era posible a través de mapas o de la imaginación, pero la excentricidad e inventiva de Neubronner mostró una cara nunca antes vista de las ciudades hasta entonces. Estas son algunas de las maravillosas imágenes tomadas por sus palomas.

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