Enigmáticos como son, los sueños tienden a parecernos parte de un mundo paralelo casi incontrolable, a veces al grado de no creer que están realmente relacionados con nosotros. Sin embargo, somos uno con nuestros sueños, y no son pocos los recursos que existen para fortalecer esta unidad.

La alimentación ejerce una particular influencia en la calidad de nuestras experiencias oníricas. Se dice, por ejemplo, que ir a dormir después de haber comido o bebido en exceso lleva casi inevitablemente a la pesadilla y a las ensoñaciones ominosas. Pero independientemente de los resultados, la premisa es sencilla: lo que consumimos incide directamente en lo que soñamos.

La vitamina B6, por ejemplo, en cantidades no mayores a 200 mg, es altamente recomendada para la tranquilidad mental, y por lo tanto para el ritmo de los sueños. Se encarga de convertir el triptófano (un aminoácido esencial) en serotonina y niacina, neurotransmisores que regulan la sensación de apetito, los patrones de sueño y el ánimo en general.

De aquí que el triptófano sea la segunda sustancia importante en este recetario. La recomendación diaria es de 392 mg para hombres y 322 mg para mujeres, idealmente obtenido directamente de los alimentos.

Por último está la serotonina, que, de algún modo, es la consecuencia lógica y fisiológica de los dos preparativos anteriores. La vitamina B6 ayuda a generar triptófano y este, a su vez, ayuda a generar serotonina. Esta última, por sus características, solo puede producirse naturalmente, pero hay numerosas formas de detonarla. Puedes liberar serotonina por medio de alimentación, ejercicio físico, el sol, un beso o un buen masaje.

Puntualmente, los siguientes son los alimentos con los que aumentarás la probabilidad de experimentar sueños lúcidos, una de las herramientas más útiles para el conocimiento de lo que cada uno de nosotros verdaderamente es.

100 g de pollo dan 0.41 g de triptófano

1 taza de frijol de soya, 0.39 g de triptófano

100 g de pavo, 0.38 g de triptófano

1 cucharada cafetera de salsa de soya, 0.03 g de triptófano

30 g de queso, 0.09 g de triptófano

100 g de atún, 0.38 g de triptófano

100 g de venado, 0.36 g de triptófano

¼ de taza de semillas de calabaza, 0.17 g de triptófano

100g de cordero, 0.35 g de triptófano

100g de salmón, 0.35 g de triptófano

100g de camarón, 0.33 g de triptófano

100g de bacalao, 0.29 g de triptófano

100g de tofu, 0.14 g de triptófano

1 taza de habichuelas, 0.18 g de triptófano

Se recomienda que consumas estos alimentos en tu última comida antes de dormir, pocas horas antes de ir a la cama (y con suerte tu inventiva en la cocina se reflejará en la inventiva de tus fantasías nocturnas).

Buen provecho y dulces sueños.

Enigmáticos como son, los sueños tienden a parecernos parte de un mundo paralelo casi incontrolable, a veces al grado de no creer que están realmente relacionados con nosotros. Sin embargo, somos uno con nuestros sueños, y no son pocos los recursos que existen para fortalecer esta unidad.

La alimentación ejerce una particular influencia en la calidad de nuestras experiencias oníricas. Se dice, por ejemplo, que ir a dormir después de haber comido o bebido en exceso lleva casi inevitablemente a la pesadilla y a las ensoñaciones ominosas. Pero independientemente de los resultados, la premisa es sencilla: lo que consumimos incide directamente en lo que soñamos.

La vitamina B6, por ejemplo, en cantidades no mayores a 200 mg, es altamente recomendada para la tranquilidad mental, y por lo tanto para el ritmo de los sueños. Se encarga de convertir el triptófano (un aminoácido esencial) en serotonina y niacina, neurotransmisores que regulan la sensación de apetito, los patrones de sueño y el ánimo en general.

De aquí que el triptófano sea la segunda sustancia importante en este recetario. La recomendación diaria es de 392 mg para hombres y 322 mg para mujeres, idealmente obtenido directamente de los alimentos.

Por último está la serotonina, que, de algún modo, es la consecuencia lógica y fisiológica de los dos preparativos anteriores. La vitamina B6 ayuda a generar triptófano y este, a su vez, ayuda a generar serotonina. Esta última, por sus características, solo puede producirse naturalmente, pero hay numerosas formas de detonarla. Puedes liberar serotonina por medio de alimentación, ejercicio físico, el sol, un beso o un buen masaje.

Puntualmente, los siguientes son los alimentos con los que aumentarás la probabilidad de experimentar sueños lúcidos, una de las herramientas más útiles para el conocimiento de lo que cada uno de nosotros verdaderamente es.

100 g de pollo dan 0.41 g de triptófano

1 taza de frijol de soya, 0.39 g de triptófano

100 g de pavo, 0.38 g de triptófano

1 cucharada cafetera de salsa de soya, 0.03 g de triptófano

30 g de queso, 0.09 g de triptófano

100 g de atún, 0.38 g de triptófano

100 g de venado, 0.36 g de triptófano

¼ de taza de semillas de calabaza, 0.17 g de triptófano

100g de cordero, 0.35 g de triptófano

100g de salmón, 0.35 g de triptófano

100g de camarón, 0.33 g de triptófano

100g de bacalao, 0.29 g de triptófano

100g de tofu, 0.14 g de triptófano

1 taza de habichuelas, 0.18 g de triptófano

Se recomienda que consumas estos alimentos en tu última comida antes de dormir, pocas horas antes de ir a la cama (y con suerte tu inventiva en la cocina se reflejará en la inventiva de tus fantasías nocturnas).

Buen provecho y dulces sueños.

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